México de 1547 a 2021 (I)

NOTA BENE.- El próximo 27 de septiembre de 2021, ya a menos de un año de distancia, se conmemorará el doble centenario de la independencia de México. Así, el mayor país hispanohablante, camino de los 130 millones de habitantes, celebrará su gran fiesta, para la cual los españoles, deberíamos prepararnos un poco más que algo. Entre otras cosas, procurando tener una idea de cómo se configuró México.

Para ello, basándome, sobre todo, en mi libro Hernán Cortés, gigante de la Historia (Editorial Erasmus, Barcelona, 2019), he preparado una sucinta Historia de México para en dosis sucesivas suministrar a los lectores de Republica.com, un esquema de cómo evolucionó el país que nació en 1521 como la Nueva España. Son 500 años de Historia, a resumir en pocas páginas.

LA FRUSTRADA PRIMERA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

En la Historia de México que hoy iniciamos, daremos comienzo con lo que fue la primera independencia frustrada del país. Como se verá, propiciada en torno a los hijos de Hernán Cortés, en tiempos de protesta por los propios conquistadores y sus descendientes, a quienes Carlos V quería despojar de sus encomiendas.

Los dos Martín Cortés: el mestizo y el legítimo

Primero, lo primero. Como ya se sabe, Malinche tuvo un hijo con Hernán Cortés. Que fue enviado por su padre a España y allí lo mantuvo hasta que, gracias a ciertas influencias del conquistador en la Corte, consiguió que el emperador Carlos V convenciese al mismísimo Papa de Roma (Clemente VII), para emitir un certificado de que el hijo mestizo era de Cortés.

La intención de Don Hernán era darle a su hijo una educación imposible de conseguir en el México de la conquista: en su primer viaje a España entregó a Martín al cuidado de Diego Pérez de Vargas, en la idea de que con el tiempo llegara a ser paje del futuro Felipe II. Y además, siendo todavía niño, consiguió le hicieran caballero de la orden de Santiago, para que definitivamente sirviera como soldado a la Corona, guerreando por primera vez junto a su padre, en el fiasco de Argel frente a los piratas berberiscos. Después participó en una serie de acciones militares en el Piamonte y Lombardía, e incluso en la batalla de San Quintín1. 

El conquistador nombró heredero universal a su hijo legítimo, también llamado Martín (Cortés Zúñiga), en tanto que al mestizo le dejó una renta que motivaría un largo litigio familiar.

En 1562, muerto su padre en 1547, los dos hermanos citados, junto con un tercero, Luis Cortés Zúñiga, se instalaron en México, donde al poco se verían envueltos en la conspiración de los encomenderos contra la corona.

Leyes nuevas y vientos de rebelión

Así las cosas, en la segunda mitad del siglo XVI la Nueva España vivió cambios profundos por la aplicación de las Leyes Nuevas de Indias, de 1542. Normativa que suponía un grave perjuicio para los conquistadores y sus descendientes, pues con ellas se expresaban la clara intención del emperador de hacerse con un control político y económico más efectivo, frenando la posible consolidación de una poderosa aristocracia o nobleza criolla, formada, al menos en parte, por quienes, precisamente, habían conquistado y poblado2.

Los detractores de las Leyes Nuevas de 1542, se mantuvieron en la sombra por un tiempo, esperando la oportunidad de que se acrecentara el descontento al aplicarse esa normativa por el virrey Luis de Velasco. No es de extrañar, por tanto, que a la llegada del II marqués del Valle y sus hermanos a la Nueva España, en 1563, Martín el legítimo, muchos de los rebeldes en potencia vieran en él a un posible caudillo que les guiara en sus demandas, dado su poder, ascendencia y riqueza3.

El asunto tenía sus antecedentes, pues cuando Hernán Cortés estuvo en su máximo nivel de gloria en la Nueva España, entre 1521 y 1524, se le acusó de querer independizarse de España, a la vista de que estaba impulsando industrias, minería, comercio y muchas otras actividades; en pro de una mayor autonomía económica, a la que quería ponerse freno desde la metrópoli, para que México dependiera totalmente de España. 

La actitud contra las Leyes Nuevas, llegó a llamarse la “Conspiración del Marqués del Valle”, y en la Real Audiencia se dio por seguro que el cabeza de la misma fue Martín Cortés Zúñiga. A quien el virrey Velasco, debilitado en su salud, recibió cordialmente, si bien es cierto que pronto las diferencias se hicieron patentes entre ambos: la máxima autoridad real aspiraba a aplicar las Leyes Nuevas, y el más poderoso de los encomenderos era precisamente el hijo del gran conquistador. De modo que a la muerte de Velasco, en julio de 1564, se acrecentó el papel potencial de Martín Cortés en una Nueva España, sin virrey y al mando interino de los oidores de la Audiencia. Fueron muchos los que vieron al II Marqués del Valle en la aspiración de que se convirtiera en “rey de la Nueva España”, separándose de la autoridad de Felipe II.

Martín podría haberse apoderado del palacio del virrey, matar a los oidores de la Real Audiencia, a los hijos del virrey y a cuantos se le opusieran, y proclamarse rey. Pero el plan falló, pues como sucede en tantas ocasiones, delatores y grupos rivales desbarataron la conspiración. Uno de ellos fue el hijo del fallecido virrey, Luis de Velasco el joven, quien logró ganarse la confianza de Martín Cortés Zúñiga y los suyos, y conocer sus planes. Para comunicarlos a la Real Audiencia, de modo que ésta finalmente actuara contra ellos4. Así, en julio de 1566 fueron detenidos los principales conspiradores, entre ellos el propio Martín Cortés Zúñiga, y sus hermanos: Luis, y Martín el mestizo.

Previamente se arrestó a Alonso de Ávila y Gil González Dávila, miembros de familias principales del virreinato, y otros más, por la conjura descubierta, siendo su proceso rápido y sumarísimo. El 3 de agosto se les llevó a la Plaza Mayor, lugar de suplicio, ubicado frente a Las Casas de Cabildo, y allí fueron decapitados, en un cadalso cubierto de paños negros, iluminado por la roja y trémula luz de algunos hachones. Los dos hermanos Ávila subieron las escaleras del patíbulo ayudados por religiosos que les acompañaban, tras confesar ser cierto el delito de que se le acusaba.

Los hermanos Cortés contaron a su favor con la simpatía del nuevo virrey Gastón de Peralta, quien finalmente decidió enviarlos a España para ser juzgados allí.

Otros conspiradores fueron también decapitados, incluso descuartizados, o condenados al suplicio, al destierro, o a galeras, y todos sufrieron la incautación de sus bienes. El escarmiento impuesto por la Real Audiencia resultó tan feroz, que en muchos años nadie conspiró ni habló de independencia, y fue a raíz de esta represión cuando realmente comenzaron las diferencias, y los rencores y odios entre los españoles criollos (los novohispanos nacidos ya en México) y los peninsulares.

Al llegar a España Martín Cortés, el legítimo, Felipe II le desterró a Orán, para años más tarde levantarle el destierro y regresar a la Península, pero sin la posibilidad de retornar a su tierra natal, la Nueva España. Murió en Madrid en 1589.

Martín Cortés el mestizo, al ser apresado en México, fue torturado: dislocación de miembros en el potro, así como el llamado hoy waterboarding: se le ponía un embudo en la boca y se le hacían tragar agua sin dejarle respirar. Pero a pesar de las jornadas de horror y tormento, el desgraciado mestizo no delató a ninguno de los demás conspiradores, limitándose a repetir una y otra vez: “He dicho la verdad, no tengo más que decir”. Luego se le condenó a una fuerte multa, que casi le arruinó, y al destierro a la Península. Si bien es cierto que, ulteriormente, Felipe II se compadeció de él y le asignó al servicio de Don Juan de Austria, quien le empleó en el sometimiento de la rebelión de los moriscos (1568-1571).

Los hechos reseñados ¿pueden ser considerados como antecedentes de la rebelión de la independencia de México ya en el siglo XIX? Al respecto, Agustín Yáñez, señaló5:

Algunos piensan que fue un intento fundado en el deseo de conservar privilegios de conquista y que no puede tomarse como antecedente de la independencia nacional…

Dejamos aquí el tema por hoy, para seguir el próximo jueves 8 de octubre. Y como siempre, los lectores de Republica.com pueden conectar con el autor en castecien@bitmailer.net.

1 Luis Prados, “Martín Cortés, historia de un olvido”, 6.IX.2012. http:// blogs.elpais.com/america-df/2012/09/martín-cortés-historia-de-un-olvido.html

2 Hugh Thomas, El señor del mundo. Felipe II y su Imperio, Planeta, Barcelona, 2013, pág. 105 y sigs.

3 María del Carmen Martínez Martínez, conferencia “La familia de Cortés en México”, en la Casa de América, Madrid, 11 de abril de 2019.

4 Hugh Thomas, Felipe II, señor del mundo…, ob.cit., pág. 113 y sigs.

5 Agustín Yañez, ensayista (1904/1980), fue autor de Crónicas de la Conquista, Universidad Nacional Autónoma de México, 1950.

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