Sobre polemología (I)

Dicen que con la segunda palabra del epígrafe, polemología, puede significarse el arte o la ciencia de la guerra, lo que hoy más eufónicamente se llama defensa, una actividad que comporta un 2,2 por 100 del PIB mundial en gasto militar, acercándonos a los dos billones (de doce ceros) de dólares. Un gasto elevadísimo (como 15 veces la ayuda oficial al desarrollo en total), en la lucha por la hegemonía, con un peligro indudable para la paz. Aunque algunos digan que ese gasto es garantía de que no haya guerra, por lo del viejo y dudoso aforismo de si vis pacem, para bellum (si quieres paz, prepárate para la guerra).

En una serie de artículos para el verano profundo, vamos a ofrecer a los lectores de Republica.com algunas ideas sobre polemología, empezando por dos clásicos: el chino Sun Tzu y el cartaginés Aníbal. Luego, a partir de la segunda entrega de este artículo, entraremos en la era romana, y en la época moderna. Empezamos, pues, por un clásico, que incluso se estudia, por lo que tiene de estrategia y táctica, en las escuelas de negocios.

El arte de la guerra de Sun Tzu

Si sabemos el porqué de las guerras –la búsqueda de la hegemonía— ahora pasamos a considerar el cómo de la guerra. Y nos centramos para ello en Sun Tzu (544-496 a. de C.), el general, y filósofo de la antigua China, cuyo nombre significa «Maestro Sun». Su gracia, de nacimiento, era Sun Wu y fuera de su familia era conocido por su nombre de cortesía, Changqing.

Se le considera como el autor de El arte de la guerra[1], un tratado sobre estrategia militar que ha tenido un impacto significativo en la historia y culturas china y asiática primero; y después en el plano universal. Un libro que consta de trece capítulos en los que se desarrollan cada una de las etapas de la batalla, y que esquemáticamente sintetizamos como sigue:

  1. Sobre la evaluación. Sun Tzu brinda un panorama completo y analiza lo que significa la guerra, un panorama que equivaldría a crear un buen plan de negocios para estudiar y tener un análisis completo del entorno, lograr una buena introducción de un producto o un servicio en el mercado. En cuanto a la estructura organizacional, se necesita una correcta regulación entre rangos y responsabilidades de trabajo basados en la disciplina. Una de las famosas frases del libro: “el arte de la guerra se basa en el engaño al enemigo”.
  2. Sobre la iniciación de las acciones. Estando ya en batalla, el protagonista debe tener identificados previamente todos los factores, para poner en marcha su estrategia.
  3. Sobre las posiciones de la victoria y la derrota: “La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha […] y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia”.
  4. Sobre la medida en la disposición de los medios, se enfatiza a “los guerreros expertos se hacen a sí mismos invencibles en primer lugar, e investigan para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios”.
  5. Sobre la firmeza. “Se refiere a lograr una percepción de fuerza y poder de oposición al rival”, proyectándose una imagen de lo que se quiere lograr hacia afuera, siempre buscando innovar o cambiar para bien propio.
  6. Sobre lo lleno y lo vacío, Sun nos plantea que “los que anticipan, se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario, están en posición descansada”. Lo contrario de los que llegan rezagados.
  7. Sobre el enfrentamiento directo e indirecto. Cabe subrayar que “la dificultad de la lucha armada es hacer cercanas las distancias largas y convertir los problemas en ventajas”.
  8. Sobre los nueve cambios. Estos son la diversidad de escenarios con los que cabe enfrentarse, enfatizándose que “los generales que conocen las posibles formas de aprovecharse del terreno, son los que saben cómo han de manejarse las fuerzas armadas”.
  9. Sobre la distribución de los medios. Se refiere a las maniobras y las estrategias que determinan la movilidad y efectividad de los planes de acción.
  10. Sobre la topología. Se mencionan los diferentes terrenos en los que se puede desenvolver una guerra, además se incluyen las seis maneras en que se puede ser derrotado, por ejemplo: (1) al no medir la fuerza de los enemigos; (2) la ausencia de un sistema claro de información; (3) la insuficiencia de entrenamiento para el manejo de las fuerzas; (4) la pasión irracional; (5) la falta de orden; (6) la selección no adecuada del personal idóneo.
  11. Sobre las clases de terreno. Es la diversificación de escenarios, dándose gran importancia al enclave defensivo en el que los enemigos están posicionados; y solamente con una buena estrategia será posible arrebatárselo, controlando la hora de lanzarse con la mayor rapidez.
  12. Atacar sabiendo, con un sistema útil, claro, eficaz y eficiente en cuanto a la información que se debe tener sobre el enemigo.
  13. Sobre la concordia y la discordia, Sun Tzu plantea la útil figura del espía para conseguir información, que es el mejor aliado.

El arte de la guerra de Sun Tzu ha influido en muchas figuras históricas notables. Las historias tradicionales afirman que Qin Shi Huang (221-210 a. de C.), primer emperador de la China unificada, consideraba el libro de un valor incalculable. Que luego fue introducido en Japón hacia el 760 d. C. y pronto se hizo muy popular entre los militares nipones, por lo que influyó significativamente en la unificación del país del sol naciente. Sus enseñanzas fueron honradas por los samuráis. Tōgō Heihachirō, almirante de la flota japonesa que derrotó a la rusa en la Guerra ruso-japonesa de 1905, fue un ávido lector de El arte de la guerra. ​

El propio Mao Tse-Tung atribuyó su victoria sobre Chiang Kai-shek y el Kuomintang en 1949, en parte, a El arte de la guerra. Además, el tratado influyó profundamente en los escritos de Mao sobre la guerra de guerrillas, ideas que a su vez calaron en insurgencias comunistas por todo el mundo. ​ El general Giáp, victorioso sobre las fuerzas francesas y norteamericanas en Vietnam, fue un apasionado estudioso y práctico de las ideas de Sun Tzu.

Algunos sugieren que las enseñanzas contenidas en El arte de la guerra pueden aplicarse también fuera del ámbito militar, y en ese sentido, en tiempos recientes, el libro ha sido utilizado como guía en programas de administración de empresas y liderazgo, gestión de conflictos y cultura corporativa. Numerosos hombres de negocios dicen haber encontrado maneras de resolver sus conflictos, en las estrategias y tácticas descritas por Sun Tzu.

Aníbal Barca

Aníbal (en fenicio Hanni-baʾal —que significa «quien goza del favor de Baal»​ y Barqa —«rayo»—),​ general cartaginés conocido generalmente como Aníbal, nació en el 247 a. C. en Cartago (Norte de Túnez), y murió, suicidado, a los 64 años (183 a. C.) en Bitinia (Turquía). Su vida transcurrió en el conflictivo período en el que Roma estableció su supremacía en la cuenca mediterránea, en perjuicio de otras potencias como la propia República de Cartago, el reino de Macedonia, la ciudad de Siracusa, y el Imperio Seléucida.

Aníbal y su ejército, en el que se incluían 38 elefantes de guerra, partieron de Hispania (de la actual Cartagena, llamada por los romanos Cartagonova) y atravesaron los Pirineos y los Alpes para conquistar el norte de Italia. Allí, Aníbal derrotó a los romanos en grandes batallas como la del río Trebia, la del lago Trasimeno o la de Cannas, que aún se estudian en academias militares.

Pero a pesar de esas y otras victorias, el gran General cartaginés no llegó a entrar en Roma, seguramente por carecer de máquinas de asedio, o simplemente porque la intención de Aníbal no era tomar Roma, sino obligarla a rendirse. No obstante, Aníbal logró mantener un ejército en Italia durante más de una década, sembrando el terror y el caos.

Los romanos reaccionaron e invadieron el área de Cártago (hoy Túnez), y Publio Cornelio Escipión el Africano, derrotó finalmente a Aníbal en la gran batalla de Zama (202 a. de C.).

El historiador militar Theodore Ayrault Dodge[2] llamó a Aníbal «padre de la estrategia», y​ Cornelio Nepote le adjetivó como «el más grande de los generales», y lo cierto es que, de hecho, su mayor enemigo, Roma, adoptó ciertos elementos de sus técnicas militares en su propio acervo estratégico. Su legado militar le confirió una sólida reputación en el mundo moderno y fue considerado como un gran estratega por Napoleón o el duque de Wellington.

Según el historiador militar Theodore Ayrault Dodge[3]:

Aníbal sobresalió como general. A lo largo de la historia, ninguna batalla ha ofrecido un ejemplo mejor de utilización de la táctica que la de Cannas. Pero sobresalía aún más como logístico y como estratega. Ningún capitán marchó, contra tantos ejércitos que le excedieran en número y equipamiento. Ningún hombre resistió nunca por sí mismo durante tanto tiempo o tan hábilmente en condiciones tan adversas de una forma tan ingeniosa y llena de coraje. Enfrentado constantemente a los mejores soldados, mandados por respetados generales, a menudo de gran habilidad, desafió todos los esfuerzos que hicieron por expulsarle de Italia, durante media generación.

Continuaremos el próximo jueves, 9 de agosto, ya en lo más profundo del verano –el ferragosto, que dicen los italianos—, y como siempre, pueden comunicarse con el autor a través del correo electrónico castecien@bitmailer.net.

[1] Editorial Tikal, Madrid, 2012.

[2] Theodore Ayrault Dodge, Hannibal, Da Capo Press, Massachussets, 2004.

[3] Theodore Ayrault Dodge, Hannibal, Da Capo Press, Massachussets, 2004.

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