Carta abierta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a toda la ciudadanía

Con la moción de censura, hemos continuado en la normalidad democrática del artículo 113 de la Constitución. Igual que sucedió y debería seguir ocurriendo con el 155. Es la ley de la Democracia: ningún Gobierno está blindado en su ejecutoria, y esta vez, en la cuarta ocasión de nuestra historia constitucional, el Gobierno ha sido derrotado.

El promotor de la moción, Pedro Sánchez y PSOE, tiene 84 escaños frente a los 134 del PP. Pero dispuso en total de 180 votos, más que mayoría absoluta de 176, para llegar a La Moncloa y al Gobierno.

Rajoy salió de La Moncloa, y después también, tal vez, de la política activa. Ejerció algo más de seis años, con una faceta de su Gobierno importante: la recuperación económica. Pero descuidando otras muchas cuestiones, sin llegar a tener un verdadero diseño de país. También le falló la comunicación y erró en Cataluña: hubo dos referendos ilegales y Soraya no fue el ungüento amarillo. En eso, estamos peor que nunca.

Pedro Sánchez tiene ahora que enfrentarse con la composición de un Gobierno capaz de mantener el crecimiento económico, la expansión en que estamos (Junker dixit), sin interferir con las reformas realizadas, y sobre todo la laboral, que evitó un colapso de cientos de miles de empresas.

Sánchez podría quedarse hasta 2020, pero eso no va a ser posible en compañía de indepes, soberanistas vascos, nostálgicos de ETA, etc. No puede perder de vista la necesidad de unas elecciones generales, no mucho más de los 100 días, sin ponerlo todo patas arriba. La penosa coalición parlamentaria anti-Rajoy no le sirve para gobernar hasta el final de la legislatura.

Veremos qué ha pactado o va a pactar Sánchez con la antigua Convergencia de Cataluña, ERC, PNV, Bildu y Podemos. En ese sentido, no debe olvidar:

  • Que el único pacto era acabar con Rajoy y con el PP en el Gobierno.
  • La anticorrupción ha unido a los 180, pero también hay corruptos en el PSOE, la antigua CiU y en otros partidos, incluidos los protectorados en España del chavismo y de los ayatolas, ya saben.

El PP tendrá un tiempo difícil para regenerarse (¿?). Rajoy no puede repetir y el PP necesita un líder entre Alberto Núñez Feijóo, Rafael Hernando, tal vez Soraya (Cataluña muy mal) y Cospedal (partido deteriorado). Difícil elección: el PP tiene que prepararse para seguramente caer por debajo de 100 diputados.

Albert Rivera tiene una alta misión, porque si en las elecciones crece por caída del PP y aporte de los desanimados a quienes duele España, llegará presidir el Gobierno a más tardar en 2020. Tiene tiempo de perfilar más su programa, y en el periodo transitorio, pedir otra vez que se invoque el 155 en Cataluña y presionar al PSOE para no ceder ante los sentimientos oníricos de quienes quieren despedazar un Estado de 500 años (el más largo del mundo después de China y Japón).

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Pensando más a largo plazo, es preciso ir a las cuestiones que más interesan a la gente, tratando de despertar un cierto patriotismo constitucional a lo Habermas. Con una serie de puntos que lógicamente han de mejorar la democracia avanzada que ya tenemos. Telegráficamente, expondré los puntos que me parecen fundamentales, con una cierta ordenación de reformas pendientes urgentes, y de regeneración, al final de todo:

  1. Consolidar la expansión económica, para que llegue a espacios populares todavía pendientes de ello.
  2. Programas de reindustrialización, y de promoción de nuevas áreas de innovación industrial. Sobre todo en economía digital e inteligencia artificial.
  3. Aumentar la inversión pública, hoy en poco más del 1 por 100 del PIB. En la idea de llegar en cuatro años al 5 por 100. Con destino a infraestructuras para animar el ciclo, y también en ciencia y tecnología.
  4. Mejora de pensiones, no automáticamente con el IPC. Con una aceleración de las más bajas y financiación adecuada.
  5. Mejora de las medidas de la Ley de ayuda a la dependencia, creando programas especiales del propio Estado, y fomentando los de las CC.AA., que demuestran tener más éxito en el empeño.
  6. Extensión de los derechos de maternidad para ambos padres hasta su igualación en los dos géneros.
  7. Nuevas ideas de una política de población, para evitar el llamado suicidio demográfico español y el vaciado de regiones enteras.
  8. Avances en el principio de igualdad de retribución de hombres y mujeres para el mismo trabajo.
  9. Mejor conocimiento popular de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía por todos los españoles: muchos ni la han leído, y no pueden tenerla como referencia y fuente de convivencia y de progreso.
  10. Enmienda número tres de la Constitución, llevando a Cataluña el Senado debidamente reformado, el Ministerio de Relaciones Territoriales, un Consejo España Europa que está por crear, y una segunda sede del Instituto Cervantes para cuestiones digitales y tecnológicas del español.
  11. Ley de financiación autonómica, refortaleciendo actividades propias de la Administración General del Estado, evitando su disolución y la creación de 17 microestados dentro de España.
  12. Mantenimiento de la caja única de la Seguridad Social y medidas de cooperación público-privada para la mejora de los servicios públicos (CPP).
  13. Mayor calidad del gasto público. Se discute mucho sobre ingresos fiscales, y no se aprecia las insuficiencias del gasto público, en términos de eficacia (hacer las cosas) y eficiencia (hacerlas mejor). Ahí está la clave de una Hacienda Pública, no solamente recaudadora, sino que impulse la economía, en busca de la excelencia de los servicios públicos.
  14. Mayor actividad en el área del medio ambiente para la protección de los ciudadanos, y cambio del modelo energético, según el Acuerdo de París de 2015 sobre cambio climático.
  15. Mayor presencia española en la Unión Europea y en los organismos internacionales, con especialización de los funcionarios a un nuevo nivel, a fin de impulsar aún más la exportación de mercancías y servicios, ganando en competitividad y en diversificación geográfica.
  16. Apertura de nuevos espacios para el turismo internacional en España, especialmente en sus aspectos culturales y de naturaleza.
  17. Experiencia piloto de un voluntariado popular especial en las Fuerzas Armadas, subrayando su necesidad en áreas de seguridad ciudadana y enfoques ecológicos.
  18. Defensa de la veracidad de la Historia de España, y especial atención en 2019 a la primera circunnavegación y al encuentro de dos civilizaciones en México, en tiempos de Cortés y Moctezuma.
  19. Lucha contra la corrupción en todos los ámbitos, y principios de salud pública dentro de los partidos políticos.
  20. Rendición de cuentas de los gobiernos en función de sus ofertas electorales.                             

Desde luego, habría muchas más cosas, pero creo que lo esencial está en esos 20 puntos expuestos para hacer un diseño de programa frente al populismo y el soberanismo.

Es la hora de la verdad, y creo que si verdaderamente se hace una oferta al país de un programa de cambio y de nuevo diseño de la Administración Pública, para la ciudadanía, aún se estaría a tiempo de evitar males mayores.

Esta carta abierta va dirigida a todos, empezando por el nuevo Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien deseamos lo mejor.

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