Epistolario Cataluña: en la hora final

Los lectores de Republica.com vieron como el pasado jueves 19 evocamos la figura de Ernesto Che Guevara, por la reciente efemérides de su trágica muerte; aunque con unos días de retraso, debidos a la cuestión catalana que nos lleva a todos tanto tiempo y también tanta fatiga.

El hecho es que ese artículo del Che, se publicó estando yo fuera de España, sin poder seguir la actualidad nacional de cerca, por un viaje que tuvo como principales hitos Pekín, Manila, Macao y Hong Kong, y al que espero referirme más adelante en Republica.com. Pero a mi vuelta a Madrid, veo que seguimos en el carrusel del independentismo catalán. Y por ello volví a mis aficiones epistolares, que ya conocen los lectores de Republica.com, con una carta que el miércoles en la mañana preparé para Artur Mas, verdadero protagonista del tema, aunque no ocupe actualmente la presidencia de la Generalidad de Cataluña. A continuación va esa carta, casi en la hora decisiva, y cuando se publique hoy jueves, 24 horas después de  haberse escrito, quizá tengamos ya una parte de las denominables soluciones del caso.

Querido Artur:

Te agradezco tu acuse de recibo y la idea de seguir en contacto, de tu correo electrónico del 16 de octubre.

Ese mensaje no lo pude ver hasta ayer, porque he tenido un viaje intermedio, saliendo precisamente el lunes 16 de Madrid, para una serie de conferencias en universidades y otros centros de estudios en Pekín, Manila, Macao y Hong Kong. Regresé ayer en la mañana.

Naturalmente en todas partes he observado una gran inquietud por España y Cataluña, y he tratado de seguir el tema por la tele e internet. Y en la hora actual, me permito hacerte uno de mis comentarios sobre la situación concreta en que estamos.

Ya sé que estaréis estudiando si el M.H. decide venir a Madrid, al Senado, mañana o pasado. En ese sentido, me permito hacerte las siguientes observaciones pensando precisamente en mañana jueves:

  • Si Puigdemont comparece, creo que insistir en la independencia sería una desviación del tema. Entre otras cosas, porque el encuentro no es para esa materia, sino para los alegatos que puedan hacerse sobre el artículo 155.
  • Claro es que si los alegatos se limitaran exclusivamente al 155, intentando, sin más, su aplicación, entiendo que el Senado no decidirá ni aplazarlo ni desistir de ese artículo, si no hay algún complemento a la hora de alegar.
  • Me explico: si finalmente el M.H. decidiera convocar elecciones autonómicas en Cataluña, se supone que en esa circunstancia se mantiene vuestra Comunidad dentro del orden constitucional de España. Por lo cual, en plena coherencia, habría de incluirse la idea de derogar las dos leyes recientemente aprobadas en el Parlamento Catalán, que significan la desconexión del resto de España. Sería difícil convocar y votar conforme al Estatuto de Autonomía de Cataluña, que tiene su base en el Título VIII de la Constitución Española, en un estado de desconexión, por muy aplazado que se haya autoproclamado.
  • En la circunstancia anterior de que hubiera un retorno a la legalidad de nuestro Pacto de 1978, con la promesa de convocar a las urnas a los catalanes, creo que el ambiente global mejoraría de forma extraordinaria, y se vislumbraría una senda apropiada para más adelante. Obviamente, en tales circunstancias, el 155 quedaría sin aplicarse al no haberse aplicado todavía definitivamente.
  • Ya se que todo lo anterior supone muchas complicaciones. Pero la convocatoria de elecciones en debida forma, justifica las alteraciones sugeridas, con toda lógica -salvo por los extremistas, que nunca estaría por nada racional-, serían aceptadas por la inmensa mayoría.

La comparecencia del jueves tiene, en mi opinión, más factibilidad a todos los efectos. En tanto que de situarse en viernes, si se configura un debate con el Presidente del Gobierno, se daría una situación quizá más tensa y mucho más problemática.

Estamos en las horas decisivas y en cualquier caso, no venir el Presidente de Cataluña al Senado sería una omisión muy grave, con toda clase de conjeturas al respecto, que no beneficiarían un idea de entendimiento favorable a todos en una encrucijada que se complica por momentos.

He procurado sintetizarte mis puntos de vista, y como siempre, espero que entren en tus consideraciones y reflexiones, pensando más allá de la inmediatez de un acto proclamativo, que podría ser muy altisonante para sus minoritarios partidarios, pero de consecuencias dramáticas.

Seguimos en contacto, espero, y te envío un abrazo muy cordial.

Ramón TAMAMES

Como siempre, el autor queda a disposición de los lectores -estoy recibiendo bastantes comentarios sobre la cuestión-, en castecien@bitmailer.net.

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