Una estrategia de desarrollo para Cantabria (II)

El pasado jueves, como un resultado de las actividades estivales, de cursos de verano, inicié un largo artículo, con varias entregas, sobre lo que será una “Estrategia de Desarrollo para Cantabria”.

En ese artículo del día 3, incluimos una serie de cuestiones estructurales, como las de población, mercado laboral y emprendimiento, y medio ambiente. Seguiremos hoy con una serie de temas, empezando por el número IV, que es el sector agrario, la industria alimentaria, y la pesca.

IV. Sector agrario e industria alimentaria. Pesca

Hasta finales del siglo XIX, la agricultura era la parte principal de la economía de la Región. Después en la evolución natural de efectivo desarrollo de la llamada Ley Petty-Clark, todo ha cambiado: el crecimiento de los servicios dentro del PIB van desplazando población del primario al sector secundario, y de él al terciario. No es extraño, pues, que el conjunto rural suponga ya una pequeña parte del PIB regional, no mayor del 6 por 100, con el 4 a escala nacional, y que los servicios supongan el 80 por 100 del PIB regional.

Pero esa situación de menor proporción industrial en el PIB, no debe ser razón para dejar de considerar que agricultura y ganadería (especialmente sector lácteo, hoy en medio de muchas incertidumbres), tienen un gran valor estratégico en la economía cántabra: su deriva industrial (agroalimentaria) es un espacio fundamental que debe mantenerse, incluso ampliarse, entre otras cosas para evitar que sea aun más grave el despoblamiento.

En el caso de la pesca, es indispensable contar con un estudio analítico del caladero cántabro, pues el mantenimiento del stock ictiológico es fundamental, como ya se demostró ampliamente con los efectos muy positivos de las vedas del bocarte y del atún rojo. Como también hay que tener en cuenta las posibilidades de capturas (TAC) en las zonas de la Unión Europea, para los pesqueros con base en Cantabria.

La futura estrategia de desarrollo debe apreciar también la situación en los puertos pesqueros, sus lonjas, el tipo de empresas del sector y sus posibilidades de mejora. E igual sucede con la acuicultura, industrias pesqueras y conserveras, para detectar posibilidades que no hayan sido analizadas hasta ahora.

V. El sector industrial

Hemos de repasar aquí las actividades industriales principales de Cantabria (excepto forestales, agroalimentarias y pesqueras, ya tratadas antes), con sus manifestaciones más significativas; que con no poco esfuerzo lograron superar la crisis –con el caso muy reciente de recuperación de SNIACE—, y que tienen, en sus respectivos procesos de recuperación, potenciales interesantes de cara al futuro.

Se estudiarán, además, casos concretos de polos industriales, como sucede con complejo químico de Torrelavega, el espacio industrial más potente de Cantabria. Sin por ello relegar otros aspectos espaciales y sectoriales de la industria, que ofrece no poco interés en cuanto a diversificación.

Se determinará también si Cantabria se sitúa aún en el proceso de desindustrialización general como indujo la crisis que empezó en 2008, sobre todo por el efecto externalización, con la idea de China como inevitable fábrica del mundo; lo cual es cada vez menos el caso.

Dentro del sector industrial, la construcción es una actividad de montaje de elementos como áridos, cemento, cerámica, hierro y acero, aluminio, cristal, e incluso textil y papel de hogar, sin olvidar muebles, etc. Y en ese sector, la crisis que se inició en 2008 se debió a la formación de las burbujas inmobiliaria y financiera, que finalmente estallaron, en EE.UU. y otros países; entre ellos, señaladamente, España.

En Cantabria, región costera turística, la crisis resultó muy fuerte, aunque no tanto como en las grandes ciudades de Barcelona y Madrid y la costa mediterránea. Pudiendo decirse que el mercado inmobiliario se ha recuperado, después de casi una década de depresión.

VI. Comercio y Banca

Incluimos en este apartado el comercio interior y el exterior que tienen su reflejo importante en el PIB regional, con una referencia amplia a la actividad de las grandes superficies, que tienden a dominar la distribución comercial, lo que justifica la necesidad de estudiar la situación del comercio tradicional, para preservarlo donde ello sea posible, dentro de las ciudades.

Además, se analizará la balanza por cuenta corriente (mercancías y servicios) de Cantabria, dentro del fuerte proceso de internacionalización por la que pasa globalmente la economía española: desde 2012, España ha presentado, en contra de lo que fue su tradición, superávit en la balanza por cuenta corriente por cinco años consecutivos. En ese sentido, trataremos de apreciar el caso concreto de Cantabria.

En el caso de la Banca, la crisis de la Gran Recesión hizo desaparecer en España las Cajas de Ahorro, quedando el sistema crediticio en los bancos, que adquirieron una importancia total por este orden: Santander, BBVA, Bancaixa, Bankia, Sabadell, Popular. Naturalmente, en el Informe habrá mucho más sobre el sector financiero.

VI. Servicios: Sanidad y Educación

Se centrará este capítulo en Sanidad y Educación, que dan empleo a gran número de profesionales, tanto del sector público como privado.

En los dos casos citados, las posibilidades de mejora son importantes y se analizarán con toda precisión, por ser los espacios públicos más importantes y que más recursos absorben de la hacienda de las CC.AA.

VII. Transporte y Turismo

El de transporte es uno de los capítulos clave en la transformación de cualquier territorio, en el acercamiento de la producción al consumo como en la entrada de inputs para la propia producción. Y el tema del Puerto de Santander se estudia al final del índice de temas que estamos haciendo, correspondiendo esa explicación al Codirector del Encuentro, Jaime González, Presidente de la Autoridad Portuaria de Santander.

El turismo es el sector de mayor crecimiento, hoy por hoy, a escala mundial: virtualmente, no tiene límites. Y aunque hay algunas razones especificas, España ha alcanzado en 2016 el récord turístico de 75,5 millones de visitantes, que se verá ampliamente superado en 2017.

Con los debidos cálculos, se ve que la cifra de 75,5 millones equivale a una especie de población adicional permanente en España de dos millones de personas, en el continuo de los 12 meses del año. Lo que ciertamente, equivale a un 4,35 por 100 de la población residente los dos meses, aportando a la economía del país 70.000 millones de euros, algo más de un 6 por 100 del PIB español.

En el caso de Cantabria, las actividades turísticas –iniciadas a principios del siglo XX, muy en relación con la Corte de Madrid, y la construcción pionera de este Palacio de la Magdalena, después sabiamente reconvertido—, tienen todavía un amplio recorrido. Tanto en lo que se refiere a playa y sol –cada vez más en el Norte, por lo que supone el cambio climático—, senderismo de montaña, espeleología, turismo cultural, rural, marítimo, etc. Sin olvidar la gastronomía y el espacio de aguas termales, tan importante en la Región. Incluso en el aspecto de deportes de invierno, la estación de esquí de Alto Campóo ofrece posibilidades adicionales.

Dejamos aquí nuestro somero análisis estructural de Cantabria, y seguiremos la semana próxima con los sectores que faltan, y también con algún comentario sobre el desarrollo del Encuentro en el Palacio de La Magdalena, en la UIMP.

Para cualquier comentario con el autor, mi dirección electrónica castecien@bitmailer.net.

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