In memoriam: José Ángel Sánchez Asiaín

El pasado miércoles 22 de marzo participé en una sesión necrológica que tuvimos en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en la que intervinimos: José Manuel González Páramo, Juan Miguel Villar-Mir, Jaime Terceiro, Juan Velarde, y yo mismo; en recuerdo de nuestro compañero académico José Ángel Sánchez Asiaín, que falleció el 31.XII.2016.

En ese acto, hice un breve relato de tres de las ocasiones en que disfruté de la amistad de nuestro compañero académico. Y en ese sentido, los momentos que recordé en la referida sesión, los titularé Cómo se financió la campaña electoral de 1977; el segundo, Madrid y sus banqueros, y el tercero, La reunificación monetaria de España en 1939.

Pero antes de entrar en cada uno de esos momentos recordaré que José Ángel Sánchez Asiaín fue presidente del Banco Bilbao Vizcaya, la primera de las grandes fusiones bancarias. Fue académico de la Real de Ciencias Morales y Políticas, y también de la de Bellas Artes, de la Historia y de la de Ciencias Económicas y Financieras de Barcelona. Además, contribuyó al mejor conocimiento de la economía española con el Servicio de Estudios del Banco de Bilbao, y también con la Fundación COTEC, una plataforma para el progreso tecnológico de España. Y pasamos a los tres momentos pre-mencionados:

CÓMO SE FINANCIÓ LA CAMPAÑA ELECTORAL DE 1977

Cuando se produjo la legalización del PCE en abril de 1977, y en previsión de la financiación de la campaña electoral que se avecinaba -ya estaban convocadas las elecciones generales para el 15 de junio de 1977, el célebre 15-J-, realicé una serie de gestiones para conseguir los créditos que el partido necesitaría de cara a financiar la campaña electoral.

El primero en decirnos que sí fue José Ángel Sánchez Asiaín, Presidente del Banco de Bilbao, a quien yo conocía de años atrás, de cuando era Secretario General Técnico del Ministerio de Industria. Nos facilitó 75 millones de pesetas al 8,75 por ciento; el tipo de interés que Suárez decidió para esta clase de financiaciones. Con una inflación de casi el 25 por ciento, nos daban el dinero a ese precio, esto es, con un interés negativo del 16,5 por 100. Eran los gloriosos tiempos de la transición… que no volverán.

En busca de más recursos, también visitamos a Luis Valls (Banco Popular) y a Alfonso Escámez (Banco Central), que igualmente se portaron muy bien.

Cabe decir, en un aspecto generalmente poco conocido de una importante fase histórica, que los banqueros se dieron perfecta cuenta de que íbamos a vivir una nueva época, y facilitaron la senda con su habitual corrección profesional, contribuyendo a un esfuerzo colectivo; que permite hablar hoy de la Transición como de una etapa admirable de nuestra Historia en tantas de sus facetas.

MADRID Y SUS BANQUEROS

Una nueva experiencia es la que tuvimos en el Ayuntamiento de Madrid. Y para abreviar la historia, diré que al tomar posesión de nuestros cargos, tras las elecciones municipales de 1979, el Consistorio de Madrid se encontraba muy parco en recursos, necesitado de mayor liquidez. A ese respecto, un buen día, Tierno Galván -Alcalde de Madrid, y yo Primer Teniente de Alcalde- me llamó a su despacho y con cara compungida me planteó:

–      Bueno, Ramón, la cosa pinta muy mal. Como se dice vulgarmente, no llegamos a fin de mes, y en el Banco de Crédito Local tenemos el cupo más que exhausto…

–      ¿De cuánto se trata?

–      Unos 5.000 millones de pesetas, eso me ha dicho Joaquín Leguina [a la sazón concejal de Hacienda].

–      ¡Eso está resuelto, Alcalde! –contesté yo de lo más sonriente.

–      Estupendo, ya sabía yo que tú eres un gran economista… ¿Cómo lo vas a hacer?

Para resolver la cuestión, propuse organizar un encuentro con los magnates nacionales de la banca, y pedirles que suscribieran conjuntamente una emisión urgente de deuda por la cantidad expresada. A Tierno le gustó la idea, y decidimos ofrecer a los máximos responsables del sistema crediticio un cocido madrileño en la Saleta de La Paloma; una graciosa estancia de no grandes proporciones, que hacía las veces de comedor para huéspedes ilustres.

Allí, previa invitación personal, y en el día y hora que fijamos, fueron llegando, muy contentos y satisfechos por la invitación, los seis presidentes de los mayores bancos del país: José María Aguirre Gonzalo del Banesto, Alfonso Escámez del Central, Sánchez Asiaín del Bilbao, Galíndez del Vizcaya, Luis Valls del Popular, y Usera por el Hispano Americano.

La atmósfera del almuerzo fue muy animada y a los amigos de la que había sido la oligarquía financiera, se les veía felices en el Ayuntamiento de la Villa, departían con el equipo de gobierno democrático, socialcomunista que decía el diario ABC siempre que podía.

Se habló de todo: proyectos municipales, Fiestas de San Isidro, corridas de toros, del nuevo PSOE de Felipe González tras su desmarxistización, de Suárez y su gobierno, etc. Y ya a los postres, Aguirre Gonzalo, el decano de los invitados, dirigiéndose a Tierno, y luego a mí, preguntó:

–      Bueno, señores, ¿y en qué podemos servirles?

Tierno me hizo una indicación visual y expliqué brevemente en qué situación financiera estábamos, y después de cuantificar el crédito, el propio Aguirre, tras mirar expresivamente a sus sonrientes colegas, dijo:

–      Eso está hecho, cuenten ustedes con ello. Que mañana el Concejal de Hacienda del Ayuntamiento venga a verme al Banesto. La semana que viene tendrán Vds. el dinero.

Así se hizo al día siguiente, y cabe decir que desde entonces la relación entre las autoridades municipales y los principales banqueros, fue excepcionalmente buena.

Hubo que recurrir a ellos en otras ocasiones, pero siempre recordaré la primera vez, allí, en la Saleta de la Paloma, cerca del Patio de Cristales; en una de las más hermosas casas consistoriales que hay en Europa, en la Plaza de la Villa.

LA REUNIFICACIÓN MONETARIA DE ESPAÑA EN 1939

Un tercer contacto muy especial, también, tuve con el luego Marqués de Sánchez Asiáin, cuando me invitó a su ingreso en la Real Academia de la Historia, en la que trató de un tema -posteriormente expuesto en un libro con denso trasfondo histórico- sobre lo que fue la reunificación monetaria de nuestro país, después de la división en dos zonas, que se produjo durante la contienda fratricida de 1936/39.

Todo empezó cuando se creó la Nueva Central del Banco de España en Burgos, que anticipó al nuevo Estado, de la Jefatura de Franco, un total de 9.000 millones de pesetas. Una nueva moneda, la peseta nacional, que comparativamente se reforzó a lo largo de la guerra, a medida que, inversamente, se contraía el territorio controlado por la República.

Coexistieron así dos zonas monetarias diferentes, y al terminar la contienda, se produjo la reunificación, un hecho verdaderamente singular, pero que no tuvo tanta resonancia como habría sido de esperar. En ese sentido, cuando en 1990 se reunificó Alemania en un solo Deutsche Mark, recuerdo las palabras de un Embajador, que demostró su ignorancia, diciendo: “la reunificación del marco alemán es una operación histórica, sin precedentes hasta ahora”.

Nuestra reunificación se hizo con la llamada Ley de Desbloqueo, de 1939, cuyos detalles figuran, por ejemplo, en la última de las 25 ediciones de mi Estructura Económica de España. Y esa reunificación fue el gran tema del discurso de ingreso de José Ángel Sánchez Asiáin en la Real Academia de la Historia, con una investigación más que interesante: cuando en el avance militar de Franco se ocupaba una plaza con entidades de ahorro, detrás de oficiales y soldados, iba una especie de comando bancario; que se instalaba en las sucursales y agencias urbanas de la localidad que fuere, para bloquear cuentas; a fin de aplicar después los sistemas de reunificación de las dos zonas monetarias.

Años después del discurso del Prof. Sánchez Asiaín en la Real Academia de la Historia, le envié un libro mío –Breve Historia de la Guerra Civil, Ediciones B, 2013-, en el que me referí ampliamente a la tal reunificación monetaria de 1939. José Ángel me dio las gracias muy cordialmente, algo que no es tan usual entre colegas.

FINAL

Los tres recuerdos que he expresado, los tengo vivos en la imaginación como muestras de buen hacer de un banquero inteligente; y al tiempo estudioso de nuestros hechos económicos y monetarios, como verdadero historiador.

Descanse en paz José Ángel Sánchez Asiaín.

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