Fotovoltaica

El pasado martes 11 de octubre, en un foro energético que se celebró en el diario La Razón, con instituciones como APPA (Asociación de Empresas de Energías Renovables), ANPIER (Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica) y otras, se debatió el tema de qué papel van a tener las energías renovables, y sobre todo la fotovoltaica en el nuevo modelo energético que hemos de adoptar necesariamente como consecuencia del Acuerdo de París. Algunas razones para esa revolución van aquí:

-      El calentamiento global y el cambio climático proceden de un modelo energético basado en los hidrocarburos (carbón, petróleo y gas natural) que ha de verse sustituido íntegramente -2100 es la meta según el G-7, combustibles fósiles cero- por las energías renovables: eólica, solar, biomasa, geo y maremotriz, etc.

-      El compromiso más inmediato para la UE es bien concreto: en 2030 habrá ya una reducción de los gases de efecto invernadero (GEI) en un 40 por 100 sobre la base de 1990; y de modo que las renovables supongan el 27 por 100 del total del consumo energético, para seguir luego in crescendo.

-      La energía fotovoltaica es inagotable y sus costes se han reducido mucho en los últimos tiempos, por los avances tecnológicos, con paneles cada vez de más alto rendimiento a menor precio. De forma que hoy ya resulta una energía plenamente competitiva, y mañana cada vez más económica respecto a las fósiles, e hidroeléctrica y nuclear convencionales.

-      No cabe aceptar una actitud oficial y pública como hay en España de establecer un impuesto al sol. La radiación y calor del astro rey vienen dados por la naturaleza, y serán útiles para evitar el calentamiento global y el cambio climático.

-      El autoconsumo fotovoltaico sólo está libre del impuesto al sol en caso de viviendas con capacidad instalada menor de 10 Kw. Dificultándose así las iniciativas productivas de pymes y cooperativas que, por ejemplo, atienden a necesidades productivas agrarias (kw verde para riego), urbanas o industriales. Con lo cual se impide un modelo energético más democrático de socialización, esto es, de que sea la sociedad (y no un oligopolio protegido por el Estado), la que atienda el modo más sostenible y también económico. Philippe Saint Marc, en su libro La socialización de la Naturaleza (Guadiana de Publicaciones, Madrid, 1971), ya lo preconizó en el último tercio del siglo XX.

-      La experiencia española en materia de renovables, ha sido científicamente retrograda. Tras el gran impulso que recibió en 2007, fue frenada desde 2010, y luego totalmente castigada a partir de 2013. De modo y manera que en los últimos años muchos inversores fotovoltaicos fueron condenados a tarifas mucho más bajas que las prometidas (ruptura de la seguridad jurídica) y paralización por entero de inversiones, cuando el país estaba en la tendencia tecnológica más puntera. Ahora, España ha sido sobrepasada por Alemania, EE.UU. y China en términos relativos.

-      Se sabe que en los últimos tiempos Alberto Nadal, Secretario de Estado de Energía, en un Ministerio que en funciones depende de Economía (Guindos), está planeando una nueva normativa para el sector eléctrico por la presión de la UE, para que España sea más sostenible (en 2015 se alcanzó un récord en el consumo de carbón), y para que al tiempo las renovables vuelvan a crecer en pos de las metas de la UE y con el desarrollo de nuevas tecnologías. Los defensores para las renovables y sobre todo la fotovoltaica, deben apoyar decididamente el cambio, en esa nueva normativa hay que librar a la fotovoltaica de su bloqueo, y permitir su desarrollo sin peajes costosos y de forma autonómica o con enganche a la red.

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 Tras los guiones con que hemos sistematizado una serie de cuestiones sobre la energía fotovoltaica, junto con los colegas de Anpier, antes aludidos y que ahora cito, Miguel Ángel Martínez-Aroca y Rafael Barrera, tuvimos una sesión en el edificio Siglo XXI, el más alto de Extremadura, en Badajoz.

En ese encuentro, Anpier convocó a una valiosa representación de intereses en energías renovables, también con la presencia de Greenpeace, en la persona de Raquel Montón. Una sesión de trabajo en la que tuvimos la oportunidad de debatir la situación actual del tema de las renovables, con el trasfondo del Acuerdo de París; que ciertamente va a impulsar todo el proceso de la transición energética en los próximos tiempos. Y fue allí, a orillas del Guadiana, donde me permití dar algunas buenas noticias, ya seguro que conocidas en parte, por lo menos, por los lectores de Republica.com:

-      La aviación, a través de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), pondrá en marcha, de inmediato, un sistema para disminuir las emisiones de GEI que genera este sistema de transporte, y que actualmente representa el 2 por 100 del total de emisiones a escala mundial, aunque en rápido crecimiento por la enorme expansión de los vuelos en todo el mundo. La intención es que haya una primera fase de ajustes entre 2021 y 2026, en la que los grandes países con aviación muy desarrollada participen voluntariamente: son 65 naciones que cubren más del 80 por 100 de las emisiones aéreas. En una segunda fase, desde 2027, estarían todos los Estados miembros de la OACI, para engrosar la operación de menos GEI en la atmósfera por cualquier clase de aviación.

-      Otra buena noticia es que el 4 de noviembre se formalizará oficialmente la entrada en vigor del Acuerdo de París, al cumplirse el objetivo de que hay más de 55 países que lo han ratificado, y que en su conjunto suponen mucho más del 55 por 100 de las emisiones de GEI. Si bien es cierto que el Acuerdo no se empezará a aplicar, en muchos aspectos, hasta 2020; cuando acabe el funcionamiento histórico del Protocolo de Kioto. En ese sentido, sería bueno que la aplicación del texto de París empiece incluso antes del citado año.

-      Otra buena nueva es la que se produjo en el Congreso de Estambul del Consejo Mundial de la Energía (WEC, en la sigla inglesa), que en su vigésimo tercer encuentro universal, planteó ya las perspectivas de la Gran Transición Energética; que no va a esperar al final de la disponibilidad de petróleo, ni mucho menos; porque haberlo hay, de ese combustible fósil, hasta el final de los tiempos, diríamos.

-      Y por último, precisaremos que en China está terminándose ya la mayor central solar del mundo, con millones de paneles, plantados  a lo largo y a lo ancho de 4.607 hectáreas (46,07 Km2, como 2,5 veces la Casa de Campo de Madrid), con un coste de algo más de 2.000 millones de euros, y una potencia instalada de 2.730 megavatios; lo que equivale a tres grupos nucleares convencionales, con una producción que podría abastecer a algún pequeño país. Definitivamente, los chinos han optado por las renovables.

Desde el Acuerdo de París de diciembre de 2015, las cosas marchan con otro talante y otro ritmo: el planeta, Gaia según Lovelock, podrá empezar a respirar algo mejor. Pero hay que persistir mucho en las políticas del nuevo modelo energético, basado en las renovables.

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