Cinco planteamientos para Fátima Báñez

El pasado 20 de julio, en un seminario en la UIMP, en Santander, que dirigieron Felipe Debasa Navalpotro y Aránzazu de las Heras, tuvimos ocasión de tratar y discutir ampliamente de la situación del mercado laboral español y de sus expectativas.

Dentro de ese encuentro, que discurrió, creo, con indudable interés, participé en una sesión, al lado de la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez. Quien expuso, lógicamente con un toque de protagonismo, los efectos de los cambios habidos -que estimó muy ventajosos- en el marco de la política general de austeridad y reformas del Gobierno Rajoy.

El que suscribe este artículo, disintió en algunos aspectos con las palabras de la Ministra. Pero sobre todo, le planteó cinco temas, que son otras tantas zonas obscuras de nuestro mercado de trabajo, con sus consiguientes análisis a realizar. Seguidamente, se reproducen esos cinco temas, a efectos de su conocimiento por los lectores de República.com.

  1. Encuesta sobre el mercado de trabajo 

Es evidente que no tenemos una idea clara de cuál es el mercado de trabajo en España. Porque teniendo, según la Comisión Europea, un 20 por 100 del PIB de economía sumergida, carecemos de una estimación del trabajo oculto que pueda haber; esto es, el que no figura en las estadísticas, y que en gran parte está combinado con el fraude al seguro de paro, subsidio de desempleo, renta mínima, etc.

Ante esa situación, el Ministerio de Empleo y de Seguridad Social, debería encargar al INE, o una entidad solvente en este tipo de cuestiones, la elaboración de una encuesta sobre el mercado laboral español, en el que podría haber hasta dos millones de personas sin identificar debidamente: entre parados oficiales defraudadores de la Seguridad Social y ubicarlos en la economía sumergida; sinpapeles, sobre todo en trabajos agrícolas y domésticos; jubilados y pensionistas que siguen trabajando, etc.

Igualmente, debería investigarse cuál es el estado de cosas en lo que se refiere al paro juvenil, la dimensión de los que lo integran que no estudian (ninis), y asimismo, los que están en sistemas de ayuda familiar sin retribución reglada específica, etc.

Los resultados de esa encuesta podrían ser en verdad sorprendentes, y demostrar que el empleo sumergido es mucho más importante de lo que se supone; representando toda clase de paradojas: una situación laboral irregular, que algunos consideran contribuye a generar empleo adicional, que no perjudica, sino todo lo contrario, a la economía en general. En la idea de que esos trabajadores -que no pagan impuestos ni cumplen normas laborales- no podrían existir más que como sumergidos, una proposición más que discutible.

  1. Estudio sobre desigualdad económica y social 

En este caso, tampoco tenemos una visión propia y verosímil de qué sucede en España, con toda la desigualdad que pueda haber, y la pobreza que exista. No pudiendo tomarse en cuenta cabalmente una serie de estimaciones; como las hechas para la infancia por la entidad Save the Children o incluso Unicef, o con carácter general, para todas las edades, por Oxfam, o en algún sentido por la propia Cáritas. Entidades, todas ellas, que con las mejores intenciones pueden hipertrofiar ciertos estados de hecho; presentando panoramas, seguramente, peores de los reales, a fin de que se faciliten sus actividades. Como también deberíamos tener una idea de la cantidad de personas que se sitúan en paro crónico, sin techo, en mendicidad, etc.

Sobre la desigualdad, tampoco podemos conformarnos con algunos comentarios o artículos referidos a España con base en el libro de Thomas Piketty, o a algunas conferencias de profesores solventes, pero que no tienen toda la información necesaria.

Interesa realizar el referido estudio de desigualdad y pobreza en nuestra economía, contrastando un hecho real: que en España el 85 por 100 de la población vive en su propia casa, y más del 60 por 100 tienen una segunda residencia, y se disfruta al propio tiempo de la seguridad social y del resto del estado de bienestar. Todo ello, seguro, con la pervivencia de bolsas de pobreza considerables, en gran parte en la inmigración, y en situaciones marginales. El estudio indicado resulta, pues, imprescindible para actuar sobre una realidad concreta y no dar palos de ciego.

  1. Plan de choque para contar con trabajadores de un mayor nivel tecnológico

Siendo cierto -como se puso de relieve en la primera parte de esta ponencia-, que España tiene elevadas cotas de desempleo, resulta la aparente paradoja de que hay muchos puestos de trabajo en oferta por parte de las empresas, que no pueden cubrirse. Porque exigen niveles de capacidad en nuevas tecnologías, que no se encuentran en el ejército de reserva registrado en el INEM o en el INE.

Para hablar de este tema con cierta operatividad, tendríamos que remontarnos al régimen político anterior -con todos los servata distantia que se quieran-, cuando con niveles tecnológicos más bajos que hoy, se creó el PPO: Programa de Promoción Obrera, que en periodos de tres meses, preparaba obreros, con ciertas capacidades laborales. Sobre todo para la industria de la construcción: albañiles, yesaires, ferrallistas, fontaneros, carpinteros, azulejeros, cristaleros, etc., lo que permitía encontrar trabajo con mayor facilidad en España, y sobre todo en el exterior.

Actualmente, en otro nivel, mucho más alto de capacidades exigibles, el Estado tendría que organizar servicios de aprendizaje rápidos y eficaces para ciertos empleos que se requieren. Especialmente en la economía digital, automatización, robótica, etc., que como dijimos quedan sin proveer en el mercado.

En suma, es necesario adaptar una gran parte de la formación profesional a las verdaderas demandas de la sociedad; poniendo el énfasis en el tipo de empleos que actualmente no es posible cubrir.

  1. Flexibilización adicional a la reforma laboral

Los empresarios se lamentan que todavía no haya suficiente flexibilidad en el mercado laboral, como también prevén que pueda peligrar la negociación colectiva a nivel de pymes; y consideran que las indemnizaciones por despido son excesivas, sobre todo en lo que concierne a los derechos adquiridos, de antes de la reforma laboral.

Todo eso debería ser revisado, pensando en la colectividad, y no sólo en la defensa de unos derechos propios que puedan estar perjudicando notablemente la situación de empleo en general. Y en ningún caso debería ser perseguido el trabajo de jubilados y pensionistas, que garantizan experiencia tantas veces necesarias, y que favorece en alto grado la evolución de las cuentas públicas; al generarse impuestos, en función de la actividad desarrollada, que son de mucho mayor volumen que las pensiones devengadas.

  1. Reformas en el sistema de pensiones

Debería revisarse a fondo la situación del sistema de pensiones, que se encuentran, de cara al futuro, en una coyuntura difícil, por la fuerte caída de la relación trabajador ocupados/inactivos y desempleados.

En esa dirección, debería encargarse a la plataforma del Pacto de Toledo reflexionar sobre la cuestión, antes de que el Fondo de Garantía quede en nivel cero recursos. Para lo cual hay, sin duda, enfoques muy diferentes a partir de los sistemas básicos tipo Bismarck o Beveridge.

Una vez especificados los cinco puntos que tuve ocasión de plantear a la Ministra, que los recibió en directo, con evidentes anotaciones en sus papeles, los lectores de República.com tendrán posibilidad de reflexionar sobre si las cuestiones acotadas son de verdadero interés; y si las recomendaciones hechas a Doña Fátima son en verdad pertinentes.

En cualquier caso, el escribidor de este artículo queda a disposición de sus lectores. Como siempre, en castecien@bitmailer.net. Todas las observaciones serán bienvenidas y analizadas.

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