El mercado común ibérico en perspectiva (I)

Un grupo de Catedráticos Jean Monnet de la Unión Europea -que llevamos ese nombre en honor del gran político francés que tanto impulsó la integración del viejo continente- tenemos en curso un proyecto de trabajo sobre las relaciones económicas entre España y Portugal. Relacionado con los encuentros que desde 1986 se llevan a cabo, a nivel ministerial, por los gobiernos de los dos países ibéricos.

1. LA PRIMERA GRAN CUMBRE HISPANO-LUSA: TORDESILLAS 1494

De cara a ese trabajo, que se ocupa ampliamente de las 27 cumbres hispano-lusas que ha habido en los últimos 28 años, resultaría , resultaría antihistórico olvidar que el primer gran encuentro hispano-portugués se produjo en 1494, determinando su ulterior desarrollo histórico.

En aquel momento, Tratado de Tordesillas, los descubrimientos portugueses en torno a la costa africana, el Océano Índico, y posteriormente las islas de las especies, abrían expectativas extraordinarias para los navegantes y comerciantes portugueses; que aspiraban controlar el gran negocio de la especiería.

Del otro lado, los intereses españoles se referían a la descubierta, sólo dos años antes, de las que se llamarían por mucho tiempo Indias Occidentales, y luego las Américas. Con el Tratado de 1494, la parte española del acuerdo se equiparó como potencia marítima a Portugal, que tenía una mayor y más larga tradición de navegaciones y comercio fuera de Europa.

En Tordesillas, los dos países ibéricos se repartieron el globo en dos hemisferios, uno luso y otro español. Fijándose como línea de demarcación el meridiano a 1.500 millas al oeste de Cabo Verde. Aunque habría de esperarse hasta 1526 (Tratado de Zaragoza) para que el antemeridiano se fijara de hecho en las Molucas; archipiélago que Carlos V cedió a Portugal en una operación de hipoteca que acabó siendo una compraventa.

Posteriormente, los Tratados de 1494 y 1526 se vieron alterados por la fuerte penetración portuguesa en Sudamérica, que España no obstaculizó; debido a que las Islas Filipinas, base del gran comercio con China, se integraron en el Imperio español, siendo así que los portugueses podrían haber reclamado ese archipiélago como parte de su propio hemisferio.

2. LOS TRAMOS INTERNACIONALES DE LOS RÍOS PENINSULARES

Siglos después de la primera gran cumbre hispano-lusa de 1494, cuando ambos países empezaban a replegarse al viejo solar ibérico, las dos dictaduras imperantes en Portugal y en España durante tanto tiempo (Oliveira Salazar de un lado y Francisco Franco de otro), llegaron a acuerdos importantes para la explotación de los tramos internacionales de los cuatro ríos ibéricos cuyas cuencas comparten ambos países: Miño, Duero, Tajo, y Guadiana. De esa forma, se abrió la explotación hidroeléctrica, que culminó recientemente con el embalse de Alqueba, en el Guadiana, el mayor de Europa Occidental.

Esos acuerdos se revelarían después como de gran trascendencia, al permitir la construcción de potentes centrales hidroeléctricas en los cuatro segmentos fronterizos a que nos hemos referido. Con situaciones verdaderamente excepcionales en el caso de Aldeadávila, Zamora, que seguramente es el ejemplo de cómo aprovechar mejor un tramo fluvial para obtener las máximas rentabilidades.

Del lado de Portugal, el ejemplo más notable es la presa de Alqueba, en el bajo Guadiana, que genera el mayor embalse de Europa Occidental, de casi 5.000 Hm3 de capacidad; cuyo espejo ocupa varios centenares de kilómetros cuadrados, algunos de ellos en la provincia españolad e Badajoz. Alqueba no sólo permite obtener fuerza hidroeléctrica, sino que es la base de un amplio sistema de regadío, y al propio tiempo se ha convertido en un importante espacio turístico.

Todo lo anterior cabe completarlo actualmente con la idea, inicialmente planteada por los portugueses, de que las confederaciones hidrográficas de los ríos peninsulares más importantes y comunes, deberían abarcar el territorio español y portugués en su conjunto. Siguiendo así el propósito primigenio de las confederaciones hidrográficas en España, la primera de ellas la del Ebro por los trabajos preparatorios del ingeniero Manuel Lorenzo Pardo en 1926. Que ya por entonces planteó la explotación integral de cada cuenca fluvial con criterios de máxima racionalidad.

3. LAS CUMBRES BILATERALES EN EL MARCO DE LA CE/UE

El balance global de las relaciones hispano-lusas de los últimos treinta años es altamente positivo. Desde 1986, ingresados los dos países ibéricos en la CE, hoy UE, se verificó un rápido incremento del intercambio. Que cabe explicar por la natural convergencia de intereses derivada de la vecindad, el desarrollo sincrónico de sendos procesos de transición a la democracia; y por último, por el ingreso de ambos países en la Unión Europea –efecto integración-, que ha dinamizado de manera extraordinaria las relaciones bilaterales.

En ese contexto de reencuentro ibérico, debe subrayarse la relación muy estrecha que existe entre los Jefes de Estado y de Gobierno, que continuamente se reúnen para cuestiones de interés conjunto. Y así las cosas, las cumbres bilaterales (iniciadas en noviembre de 1983, con Mario Soares y Felipe González, al frente de los respectivos Gobiernos), se han convertido, en el transcurso de casi tres décadas, en un dispositivo privilegiado de consulta política al máximo nivel; y en verdadero motor de las relaciones recíprocas, según podremos apreciar más adelante.

Adicionalmente, los dos países han compartido y comparten proyectos comunes, como las cumbres iberoamericanas, sin olvidar los intereses convergentes en África. Siendo también intensa la cooperación en el ámbito universal, como demuestra, entre otros casos, el intercambio de apoyos en las candidaturas para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Portugal, 2011-2012; España, 2015-2016).

Con todos los antecedentes expuestos, desde 1986 hasta 2014 se han celebrado 27 cumbres bilaterales, prácticamente una por año; excepto en 2010 y 2011, cuando no se llevaron a cabo, en un ambiente de muy seria crítica al Gobierno español, que consideró que en tiempos de tan graves dificultades la relación bilateral no era prioritaria. Craso error como se ha comprobado después por las cumbres de 2012, 2013 y 2014.

Debe señalarse la importancia de las cumbres, al apreciar que este tipo de encuentros sólo se practican por España con Marruecos, Francia, Italia, y en menor medida, Alemania.

4. LOS GRANDES TEMAS DE LAS 27 CUMBRES HISPANO-LUSAS

El análisis de las cuestiones principales tratadas en las 27 cumbres celebradas hasta ahora entre España y Portugal, dentro del marco de la UE, es uno de los objetivos del estudio que se plantea en el presente documento. En cuya elaboración se ha hecho un primer sondeo de los últimos cinco encuentros (2008, 2009, 2012, 2013 y 2014), a partir de los cuales se han detectado los principales temas de interés común, que se esquematizan seguidamente:

1. Cooperación transfronteriza en el marco de las reglamentaciones comunitarias al respecto, que fue el tema principal de arranque en las negociaciones bilaterales. Al amparo de las facilidades que la CE/UE ha ido especificando para que las antiguas fronteras intracomunitarias se conviertan en áreas abiertas para el beneficio recíproco de las regiones fronterizas.

2. Regiones ultraperiféricas, para defender los intereses de los archipiélagos de Azores y Madeira por parte de Portugal, y de Canarias en lo que a España se refiere. Se trata de un tema muy consolidado, a partir de las particularidades que la UE reconoce a este tipo de regiones; alejadas como están del cuerpo principal de la Unión en el continente europeo.

3. Transporte aéreo, en el marco del proyecto comunitario de Cielo Europeo. Es una cuestión absolutamente lógica que se deriva del intenso tráfico que se genera entre los aeropuertos de los Estados miembros; con especial interés en el caso de la Península Ibérica y sus archipiélagos, por la continuidad geográfica de ambos países.

4. Corredor ferroviario de mercancías del Atlántico que, a decir verdad, se sitúa en una situación de segundo nivel respecto del Mediterráneo español para llegar hasta Suecia. Posición que obliga a prestar mayor atención al referido proyecto peninsular, que tiene su arranque en Portugal y sigue por España para continuar hacia Francia y el corazón de la UE. Y en conexión con los corredores ferroviarios, habrá de señalarse también que los acuerdos bilaterales de principio sobre trenes de alta velocidad (AVE en España), están muy retrasados como consecuencia de la crisis que se inició en 2008.

5. Integración energética en lo que se refiere a electricidad como gas, con los proyectos MIBEL Y MIBGAS, respectivamente. En ambas formas de energía, se trata de superar la situación histórica de que la Península Ibérica es una isla energética dentro de Europa, con insuficientes conexiones con el resto de la Unión. A lo que se agrega el hecho de que los dos mercados nacionales se caracterizan por su carácter oligopolístico.

6. Inversiones de las pymes, especialmente en relación con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), ya que ambos países tienen una representación común en esa entidad financiera.

Terminamos aquí la primera entrega del artículo sobre el Mercado Común Ibérico y seguiremos el próximo martes 30, penúltimo día del año. Y el autor aprovecha para desear a todos los lectores de Republica.com una feliz Navidad. Y queda a su disposición, como siempre, en castecien@bitmailer.net.

1 comentario
  1. Antonio Breton says:

    A vista simple me parece que las relaciones entre ambos países es mejorable. Ahora que pertenecemos, ya desde hace años, a la UE ¿no sería interesante ponerse de acuerdo a la hora de trasponer las directivas comunitarias?

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