Portugal en la guerra civil española (III)

Seguimos hoy con el artículo que iniciamos el jueves 7 de agosto, para ir apreciando cuál fue la participación, realmente notoria y trascendente, de Portugal en la guerra civil española 1936/39. Empezando esta tercera entrega con los voluntarios de tierra y de aire (Viriatos y aviadores lusos), para concluirla con una mención de los portugueses que lucharon a favor de la República Española y contra Franco.

5. VIRIATOS Y AVIADORES LUSOS

La ayuda en sentido estricto militar portuguesa a Franco, como veremos, no fue muy significativa, fundamentalmente porque en 1936, el país vecino mantenía unas fuerzas armadas más que discretas por sus efectivos con un armamento lejos de ser el más sofisticado. La población portuguesa en la época ascendía a 7,3 millones de habitantes, y el Ejército de Tierra no llegaba a 30.000 hombres. Solamente la Marina de guerra se había beneficiado de un programa de nuevas construcciones, al ser necesarios los buques para proteger el imperio colonial portugués, que integraban vastos territorios en África y Asia: Guinea Bissau, las Islas de Cabo Verde y de Santo Tomé y Príncipe, las grandes colonias de Angola y Mozambique; y tres enclaves en la India: Goa Dama y Diu; con dos posesiones en Asia occidental: Timor en las Indias Occidentales y Macao en China, próximo a Hong Kong[1].

Con esa parquedad de ayuda militar, la “Missaó de Observaçao en Espanha”, se encargó de toda una serie de cuestiones de armamentos, datos técnicos, estudio de campañas, etc. Todas las Armas, Cuerpos y Servicios de las Fuerzas Armadas portuguesas estuvieron representados en la Misión (a excepción de la Marina).

Portugal llegó a pretender la creación de una fuerza expedicionaria lusa –en analogía a la Legión Cóndor de Alemania o al Cuerpo de Tropas Voluntarias de Italia— para que sus efectivos militares combatieran bajo mandos propios, en lo que debería haberse llamado “Legiâo Portuguesa”. Sin embargo, parece que a Franco esa idea no le entusiasmó, pues prefería un Portugal menos ostensible que pudiera mantener, sobre todo, su función logística. Por eso no hubo un marco apropiado, aunque se facilitó el enganche de voluntarios portugueses en las milicias falangistas, requetés o, mayoritariamente, en los tercios de la Legión Extranjera; que así asociados combatieron en los más diversos frentes. También no pocos portugueses se incorporaron directamente a la aviación de Franco, según veremos.

Pero a pesar de no constituir una unidad propiamente portuguesa, los voluntarios lusos pronto fueron conocidos en la España nacionalista como “Viriatos”, en recuerdo del guerrero (tan portugués como español, según las ópticas nacionalistas), que en el siglo II a.C. opuso gran resistencia a la conquista romana.

Las cifras de combatientes lusos a favor de Franco parece que se han exagerado, al elevarlos en ocasiones hasta los 20.000 voluntarios; reduciéndose en otros casos a 2.500. Unos 8.000 es el guarismo que cabe considerar más fiable. Y el banderín de enganche de la Legión en Badajoz fue el principal centro del reclutamiento de lusos, aunque hubo otros más reducidos dentro del propio Portugal[2].

En cuanto a aviación, tres fueron los primeros oficiales que se presentaron en España, a título personal, ofreciendo sus servicios a las autoridades franquistas: Pequito Rebelo, José Caetano R. Sepulveda Velloso y Aranha[3].

Pequito Rebelo estuvo adscrito, como alférez honorario, a distintas unidades y aeródromos, realizando en los primeros meses,  frecuentes misiones de enlace y transporte,  y algunas de reconocimiento, visual y fotográfico. Más tarde estuvo agregado como 2º Piloto al 1-G-22, grupo de bombardeo pesado, equipado con Junkers Ju-52, realizando varias misiones de guerra.

Por su parte, José Caetano R. Sepúlveda Velloso fue uno de los primeros portugueses que cruzaron la frontera para combatir contra el Gobierno del Frente Popular, alistándose en el Tercio Castellano del Requeté del General Mola, en cuyo bando luchó en el Norte. Ulteriormente, fue destinado a la base de hidroaviones de la bahía de Pollensa. Tras su nombramiento de alférez de complemento fue destinado al 1-G-70, grupo de hidroaviones Dornier “Wal” estacionado en Cádiz.

El tercer aviador portugués que se presentó a las autoridades Nacionales fue Simao Aranha, que lo hizo en marzo de 1937. Como tenía el título de piloto de turismo, fue enviado a la escuela de transformación de El Copero (Sevilla), de donde salió con el nombramiento de Alférez de complemento y el título de piloto de avión de guerra. Recibió su bautismo de fuego en el frente de Asturias, participó en la batalla de Brunete, en la ofensiva sobre Santander y en el frente de Lérida. Después de los tres mencionados, llegaron varios grupos de aviadores portugueses.

En definitiva, lo que el gobierno portugués de Salazar ofreció a Franco –tal como subrayó Hugh Thomas— fue un auxilio de primordial importancia, al darle facilidades para la adquisición y transporte de material, permitiendo la utilización del territorio luso para facilitar el abastecimiento necesario. Los aeropuertos portugueses sirvieron de escala de los aviones que Hitler enviaba a los nacionales, y el ferrocarril y las carreteras lusas facilitaron el paso para el traslado de tropas y material.

Por otra parte, la larga y permeable frontera común se blindó con la misión de detener y entregar a los emisarios de Franco a los republicanos que huían de la violencia y el terror desatados por las tropas nacionales a lo largo de toda su marcha hacia Madrid por tierras andaluzas y extremeñas… si bien hubo excepciones formidables como la de Barrancos, a la que luego nos referimos.

6. VOLUNTARIOS PORTUGUESES EN AYUDA DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA

También hay que dejar aquí constancia de que los portugueses no estuvieron sólo del lado de Franco. Análogamente a lo que sucedió con alemanes, italianos, británicos, estadounidenses, Portugal también tuvo efectivos humanos que lucharon a favor de la República Española; aunque no llegaron a formar unidades propias en las Brigadas Internacionales. En lo que sigue, que es una traducción de un texto de César Oliveira[4], en la que todo queda muy claro:

En el IIº Congresso Internacional de Escritores Antifascistas reunido en la España republicana en 1937, Jaime Cortezâo, que mantenía contactos muy estrechos con los portugueses que apoyaban a la República española, llegaba a la conclusión de que por lo menos 2.000 combatían a favor de la causa republicana, con las armas en la mano.

Sin embargo, esa cifra no es unánime, y además las fuentes de información, que no son muy numerosas, no permiten determinar con exactitud la envergadura del apoyo militar. No obstante, si consideramos los cerca de trescientos portugueses internados en el sur de Francia después de la ocupación de Cataluña, y adicionalmente el centenar de los detenidos en San Pedro de Cardeña en España, además de los muertos y desaparecidos (que se estiman en un centenar largo), y los que pasaron a distintas prisiones franquistas, solamente con esos efectivos se llega a 700 combatientes.

Por lo demás, parece claro que muchos portugueses que emigraron por razones económicas o políticas para convertir al servicio de la España leal, escaparon de los campos de concentración y de las prisiones franquistas. Por lo cual las cifras mencionadas más arriba habría que revisarlas.

Por último, debemos señalar la presencia, no cuantificada, de portugueses en el Quinto Regimiento en los servicios de información militar, en las milicias anarquistas, comunistas y socialistas, en los carabineros republicanos, y en las diversas brigadas del ejército popular. En cambio, fueron muy pocos los portugueses que se integraron en las brigadas internacionales.

Seguiremos la semana próxima. Y como siempre, el autor queda pendiente de los comentarios de los lectores de Republica.com en castecien@bitmailer.net.


[1] http://fusiladosdetorrellas.blogspot.com.es/2009/12/el-apoyo-de-los-fascismos-franco-iii.html

[2] Christopher Othen, Franco’s International Brigades: Adventurers, Fascists, and Christian Crusaders in the Spanish Civil War, Columbia/Hurst, 2013.

[3] Emilio Herrera Alonso, “Aviadores portugueses en la guerra de España”, Aeroplano, nº 25, 2007.

[4] César Oliveira, “Portugal e a guerra civil de Espanha”, en Ramón Tamames, A guerra civil de Espanha, ob.cit.

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