La unión bancaria europea (y III)

El jueves 19 de junio comenzamos el presente artículo, del que hoy ofrecemos a los lectores de República.com, la tercera y última entrega. Una cuestión que se refiere al nuevo marco de la parte más importante del sector financiero, en lo que concierne a su regulación, supervisión, e intervención en situaciones de crisis. Completamos hoy esa perspectiva panorámica con dos temas colaterales de indudable interés: la deuda soberana, y la financiación extrabancaria.

5. LA EXCESIVA DEUDA PÚBLICA SOBERANA1

La mayoría de los Estados miembros de la Eurozona tienen altos niveles de endeudamiento, por las fuertes emisiones de deuda pública soberana realizadas durante la crisis. Una cuestión que lastra seriamente los presupuestos de esos mismos Estados miembros, con fuertes asignaciones para el servicio de la deuda, lo que obliga a reducir las necesarias inversiones públicas.

Ante ese problema, una solución sería la mutualización temporal europea del exceso de deuda (por encima del 60 por 100 del PIB según el Tratado de Maastricht), para así poder crecer de nuevo sin el frenos que supone el alto coste del servicio de la deuda. De ahí la propuesta original del Consejo Alemán de Expertos Económicos (SVR), para ayudar a todos los Estados de la Eurozona con deuda elevada.

La solución mutualizadora fue apoyada, en julio de 2012, por un grupo de 17 economistas de los Estados miembros de la Eurozona llamado INET Council on the Euro Zone Crisis2, entre los que hay dos españoles (Luis Garicano y Guillermo de la Dehesa).

A lo largo del pasado, la deuda pública siempre se ha reducido con inflación, represión financiera y reestructuración. Pero con el sistema propuesto por el INET, la deuda soberana de los Estados miembros de la Eurozona, por encima del 60 por 100 de los respectivos PIB, se pasaría a un Fondo Europeo de Redención de la Deuda (FERED); que se financiaría emitiendo euroletras con garantía conjunta y solidaria de todos los Estados miembros y con aportaciones de capital por parte del ya mencionado Mecanismo de Estabilidad Europea (MEDE).

Las referidas euroletras permitirían refinanciar el FERED a tipos muy inferiores a la media que alcanzarían los Estados miembros por separado, dada la enorme diversificación del riesgo que supone para el inversor comprar deuda conjunta de sus 18 Estados miembros. Un grupo de trabajo aprobado por el presidente de la Comisión Europea, y presidido por Gertrude Tumpel-Gugerell, está estudiando la viabilidad del proyecto.

Una segunda posible solución al problema que nos ocupa sería la restructuración políticamente aceptable de la deuda del área euro. En esa dirección, Pierre Paris y Charles Wyplosz han propuesto un modelo de restructuración de la deuda del área euro con el nombre de PADRE, sigla que corresponde a la expresión Politically Acceptable Debt Restructuring in the Eurozone3. Una restructuración que habría de hacerse a través del BCE, cuya propiedad es compartida por los 18 Estados miembros del Eurosistema, que en sus reglas tiene el principio de que el Banco en ningún caso puede realizar operaciones a pérdida.

Dado ese principio, la forma de plantear el tema consistiría en que todos los Estados miembros del área euro, conjuntamente soliciten al BCE la compra de su propia deuda a su valor nominal. El BCE podría, lógicamente, rechazar dicha petición, o aprobarla; si considera que es conveniente para su política monetaria a medio plazo. Tales adquisiciones serían, obviamente, en proporción al peso relativo de las acciones de cada Estado miembro en el capital del BCE.

En un paso siguiente, el BCE transformaría los bonos nacionales así adquiridos en “bonos perpetuos con tipo de interés cero” con lo que se extinguirían, de golpe, las deudas adquiridas. Lógicamente, dichos bonos perpetuos aparecerían, a su valor nominal, en el activo del balance del BCE. Y para financiar la compra de esos bonos, el BCE emitiría sus propios instrumentos de deuda, que podrían llamarse notas, al plazo que le conviniera, para lucirlas en el pasivo de su balance. Así, el BCE mantendría en su activo los bonos perpetuos que debe a los Gobiernos de los Estados miembros y, en la misma proporción, en su pasivo las notas que ha emitido; los primeros sin pagar interés y las segundas pagando interés.

Todo lo anterior significa que el BCE podría incurrir en pérdidas perpetuas (costes de mantener su posición), lo que reduciría su señoriaje. Para evitar lo cual, las pérdidas (o menores beneficios) se pasarían a los Estados miembros en proporción a su capital en el BCE, con lo que no habría transferencias entre ellos y todos pagarían lo que deben a perpetuidad. Para garantizar la transparencia de este mecanismo, la deuda perpetua estaría depositada en un custodio internacional (Euroclear o Clearstream).

En definitiva, el proyecto PADRE está pensado para ser políticamente viable, y en ello reside su mérito principal. Y sería el antídoto de las economías europeas para no atravesar una década económica perdida; peor incluso que la que experimentó Japón entre 1995 y 20104.

6. FINANCIACIÓN EXTRABANCARIA

Uno de los hechos agravantes de la crisis económica internacional que se desató en 2008 en Europa –y que raramente se cita— es el hecho diferencial existente entre la UE y Estados Unidos en lo que se refiere a grado de dependencia de sus respectivos sectores bancarios. De modo que si en la UE dos de cada tres euros de financiación de la economía real proceden de la banca, en EE.UU., en dólares, el porcentaje se invierte. En consecuencia, cuando el sistema bancario implosiona, EE.UU. capea mejor el temporal que la UE5. Y además, el proceso de recuperación en la UE resulta mucho más largo.

Esa situación es la que pretende corregir la Comisión Europea, con una treintena de medidas que conforman un paquete legislativo para la financiación a largo plazo. Que se presentó el 27.III.14 por Michel Barnier, comisario de Mercado Interior, con una serie de iniciativas para potenciar alternativas al crédito bancario, que darían una mayor relevancia a las compañías de seguros, los planes de pensiones de empleo, los fondos de inversión, las compañías de capital riesgo, así como las titulizaciones o los mercados de renta fija y variable.

“Es esencial que actuemos para restaurar las condiciones de un crecimiento y una inversión sostenible. Y, en parte, eso significa encontrar fuentes para canalizar fondos hacia la inversión a largo plazo”, manifestó Michel Banier.

Y con las últimas referencias, terminamos la presentación de la unión bancaria europea y algunos de sus temas más próximos. Esperando que el presente artículo haya sido de interés para los lectores de República.com. A cuya disposición quedamos para cualquier clase de observaciones y posibles aclaraciones: como siempre en castecien@bitmailer.net.

1 Guillermo de la Dehesa, “Dos soluciones posibles al sobreendeudamiento del área euro”, El País. Negocios, 23.II.2014

2 El INET Council on the Euro Zone Crisis fue creado para ampliar y acelerar el desarrollo de un nuevo pensamiento económico que puede dar lugar a soluciones para los grandes retos del siglo XXI; según ha demostrado la reciente crisis financiera mundial, al revelar lo obsoleto de una serie de teorías económicas. El Instituto apoya el cambio en el pensamiento económico a través de fondos de investigación, construcción de una comunidad, y el uso de las redes sociales. Habiendo conseguido una comunidad global de miles de nuevos pensadores, que van desde Premios Nobel a profesores y estudiantes, atraídos por la promesa de un discurso económico libre y abierto (ineteconomics.org).

3 Publicado como Geneva Reports on the World Economy, No 3, 2013

4 Federico Steinberg, “Una reestructuración preventiva de la deuda pública en Europa”, Expansión, 19.III.2014

5 Miquel Roig, “Ofensiva de Bruselas para impulsar la financiación no bancaria en la UE”, Expansión, 28.III.2014.

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