Visiones novedosas sobre el primer cristianismo (y II)

La semana pasada empezamos el presente artículo sobre el primer cristinanismo, y en el día de hoy, entramos en algunas cuestiones relativamente novedosas, como se verá, relacionadas con los célebres manuscritos y otros relictos del Mar Muerto.

2. Yo soy Gabriel…

Sobre la figura de Jesús, históricamente hablando, todavía no está todo dicho; como se revela en las siguientes cinco palabras: “¿Quién eres? Yo soy Gabriel”. Dos breves frases que pudieron leerse en hebreo sobre una lápida, de la época del segundo templo de Jerusalén, de hace unos 2.000 años, encontrada en la década de 1990 por beduinos en el área del mar Muerto, en Jordania. Un texto escrito con tinta sobre una loseta, que durante siglos permaneció semihundida en el suelo, en una caverna. Sus 87 líneas, de las que sólo puede leerse un 40 por 100, narran la aparición del arcángel Gabriel a una figura humana, a la que el arcángel advierte de la ulterior destrucción de Jerusalén: “Pronto todas las naciones lucharán contra Jerusalén”, asevera. Debiendo recordarse aquí que el segundo templo fue destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era.

“En realidad, la roca es un rollo del Mar Muerto pero sobre piedra. Sigue la misma técnica de escritura, de líneas y columnas, y también está escrita con tinta”, explica Adolf Roitman, comisario de la exposición, Yo soy Gabriel que se hizo en Jerusalén1. “Es una muestra -dice Adolf Roitman- de que las palabras son eternas, frente a las ruinas de edificios de aquella época. La palabra se mantiene en el tiempo”.

El hallazgo generó una animada controversia, sobre todo por la línea número 80 de la piedra, incompleta, donde se registra un plazo de tres días, frase que 2007 el profesor y jefe de estudios bíblicos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel Knohl, se atrevió a traducir con las siguientes palabras: “En tres días vivirás”. Una frase que convulsionó a todos los ocupados en estudios bíblicos, por si realmente podría tratarse de un texto anterior a los tiempos de Jesucristo, avanzando el concepto de la resurrección del Mesías. En ese sentido, algunos se preguntan si los primeros cristianos disponían ya de un paradigma previo, judío, anunciador de que el hijo de Dios en la Tierra resucitaría al tercer día. En ese supuesto, el cristianismo habría hecho suya una naciente tradición judía2.

3. El cristianismo, religión oficial ¿Empezó entonces la descristianización?

Y sobre la difusión del cristianismo como religión universal por el vasto Imperio Romano, se ha sostenido la tesis de que la corta vida de Alejandro Magno, y la rápida desintegración de su vasto Imperio euroasiático, fue una de las mayores tragedias de la humanidad; pues de haberse perpetuado la presencia helénica en Asia, se habría consolidado un puente de unión Oriente/Occidente. De ese modo -dice Jaime González-Torres Domingo- se habría humanizado la feroz civilización esclavista de Grecia y Roma, y el cristianismo no habría tenido que desnaturalizarse tanto para adaptarse a la civilización dominadora de Occidente, cuando Constantino oficializó el cristianismo el año 3803, imponiéndolo de hecho; frente a lo cual comenzó a surgir la idea de la necesaria “libertad de religión”; ya acuñada por Tertuliano en los inicios del siglo III.

Hay una larga historia en la cual la posición de la Iglesia católica fue muy dura; prácticamente hasta la declaración Dignitatis humanae del Concilio Vaticano II y la encíclica Pacem in terris de Juan XXIII; quien introdujo la nueva fórmula, según la cual “cada uno tiene derecho a honrar a Dios según el dictamen de su conciencia recta, y a profesar la religión tanto en la vida privada como en la pública, siendo éste un derecho humano”4.

Sin caer en ucronias, se ha sostenido también que la oficialización constantiniana/teodosiana del cristianismo produjo la desnaturalización de sus esencias originarias, al desaparecer algunos de los mejores rasgos de la religión de Cristo en sus primeros tiempos, como la igualdad y la libertad de los hombres. Lo cual explica que a lo largo de la Edad Media se suspirara de continuo -y Francisco de Asís fue el paradigma- a la reforma de la Iglesia, en pro de su renaturalización. Pero la reforma tardó mucho en llegar y cuando se hizo realidad, en el siglo XVI, tanto el luteranismo como la contrarreforma, fueron sendos fracasos: los partidarios de uno y otra se enzarzaron en criminales guerras de religión, lo que condujo al ateísmo del siglo XVIII (a lo Barón Holbach), tras el vano intento de masones y jacobinos de convertir a la ciencia en un “religionersatz”, como sucedáneo de la religión más enraizada en Europa.

Espero que esta mini-serie sobre el tema de Jesús actualmente, relacionándolo con la evolución ulterior del cristianismo, haya sido de interés de los lectores de Republica.com. Seguiremos la semana que viene, ya con otro tema muy distinto, relacionado con un viaje que el autor tiene previsto a México.

Podemos seguir comunicándonos a través de castecien@bitmailer.net.

1 El Museo de Israel expuso en 2013, por primera vez, una excepcional tablilla de piedra del siglo I a.C. conocida como la “Revelación de Gabriel”, que arroja nueva luz sobre el mundo espiritual de los judíos en los materialistas días del rey Herodes y refleja uno de los nexos entre judaísmo, cristianismo e islam. Considerado por los expertos como el objeto más importante descubierto desde los Rollos del Mar Muerto, la tablilla consiste de una piedra caliza típica de esa depresión geográfica, con una inusual inscripción en tinta de 87 líneas, de las que sólo 30 son legibles. Hallado en el margen oriental del Mar Muerto, en lo que hoy es Jordania, su autenticidad ha sido comprobada con pruebas paleográficas y minerológicas, y su origen exacto y propósito es hoy el rompecabezas al que se enfrentan los expertos. Esta obra, recopilación de la llamada “Ley oral” de Moisés y sobre la que se apoya la práctica del judaísmo, fue elaborada por exegetas y rabinos a la par que el cristianismo iba cobrando fuerza y cuando los judíos se encontraban exiliados tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d.C. La famosa tablilla ha pasado por muestras en Estados Unidos y El Vaticano, pero esta es la primera vez que la acompañan raros ejemplares de la Biblia, los Evangelios y el Corán, en los que Gabriel, como mensajero de Dios, evoluciona de ángel apocalíptico a anunciador del nacimiento de Jesús y, finalmente, a revelador del Corán. http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo-_Judio/51434/

2 David Alandete, “La roca de la discordia”, El País, 31.V.2013

3 Jaime González-Torres Domingo, en correo electrónicos de 10 de noviembre de 2011

4 Cardenal Tauran, “Un mundo sin Dios es inhumano”, L´Osservatore romano, 9.IX.2012

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