La economía internacional en perspectiva: de 2013 a 2014

Para hacer un resumen de lo principal del año 2013, en términos económicos y a escala mundial podemos comenzar haciendo referencia al estado de la globalización. Y en ese sentido, no cabe duda de que la crisis que se desató en 2007 está siendo tratada en términos de cooperación internacional en mucha mayor medida que durante la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX.

En la dirección indicada, las reuniones del G-20, desde la primera celebrada en EE.UU. en 2008 hasta la última en Francia en 2013, han tenido un efecto reconfortante para la economía internacional. Por la puesta en marcha de una serie de observatorios y acuerdos internacionales, sobre todo Basilea III a efectos del sector bancario; aunque estamos muy lejos de poder confirmar que el G-20 sea ya el embrión de un auténtico gobierno económico mundial. Entre otras cosas, porque las grades decisiones pasan por el indispensable acuerdo bilateral previo de EE.UU./China. El dúo de superpotencias que ya recibe el nombre de G-2, o también los de Chimérica o ChinUSA.

Además de esa primera buena noticia, ma non troppo, puede decirse que el peligro de desglobalización que se anunciaba reiteradamente con los tratados de libre comercio de carácter bilateral suscritos por EE.UU., la Unión Europea, y la propia China, con una serie de países, ha cedido algo. Especialmente como consecuencia de un acuerdo preliminar conseguido por el nuevo Director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el brasileño Sr. Azevedo, que ha sentado las bases de lo que en 2014 podría ser la fase final de la Ronda Doha de negociaciones; para avanzar en los distintos frentes de la globalización. Un proyecto que se inició en la capital de Qatar en 2001 y que en varias ocasiones, a causa de los temores de la crisis y del latente proteccionismo, estuvo a punto de fracasar en varias ocasiones.

Ahora, para analizar las diversas coyunturas dentro de la economía mundial, podemos seguir la idea, sobre la que se está teorizando últimamente, de que el planeta está integrado por tres placas tectónicas. La primera de ella, compuesta por los países ricos, y esencialmente EE.UU., la UE, y Japón, que están perdiendo protagonismo, y se sitúan en muy lenta expansión. En tanto que la segunda placa, la de los países emergentes, y sobre todo los BRICs, y destacadamente China, siguen en su crecimiento; aunque con una cierta desaceleración. Con una tercera placa, la de los países en vías de desarrollo (PVD) y sobre todo África; en los que se aprecia una reactivación muy prometedora. No sólo porque están aprovechando mejor la globalización y el comercio Sur Sur con los emergentes, sino también por el surgimiento de pequeñas burguesías nacionales con núcleos emprendedores asaz interesantes.

Hecha esa demarcación del panorama internacional, cabe decir que los países ricos son los más afectados por el endeudamiento, debido a las fuertes emisiones de títulos soberanos, para mantener, desde que empezó la crisis en 2007, los servicios públicos y el Estado de bienestar; en una fase de fuerte caída de la actividad económica con la consiguiente reducción de las percepciones fiscales. Y dentro de esos países ricos, puede decirse que el único que ha optado por un recalentamiento intencionado, a base de recrecer su base monetaria, es Japón. Que con una meta de inflación del 2 por 100, parece estar en la vía de aprovechar mejor su potencial productivo. Si bien, con no pocas dudas sobre el final de la experiencia económica, que ya se conoce con el nombre de ABEnomics, por el nombre del primer ministro nipón, Shinzo Abe.

EE.UU., por su parte, mantuvo durante todo el 2013, su política de quantitative easing (QE), esto es de suministro de recursos por la Reserva Federal a las entidades financieras y a las empresas a través de la compra de los bonos emitidos por ambas. Con tipos de interés prácticamente en cero, creándose así una especie de adicción, a la que ahora quiere ponerse fin, al reducirse gradualmente el suministro de grandes fondos. Todo ello, coincidiendo con el relevo de Ben Bernanke como Presidente de la Reserva Federal por la que será su nueva cabeza visible, Janet Yellen.

Por su parte, siempre dentro de los países ricos muy afectados por la crisis, en la Eurozona se ha aprovechado el 2013 para reforzar el Eurosistema; a base de nuevas instituciones comunitarias que van tomando forma para garantizar la continuidad del euro: unión fiscal, unión bancaria, supervisor único, posible fondo de garantías bancario a escala de toda Eurolandia, etc. Un proceso de indudable interés, pudiendo decirse que los rescates de años anteriores a Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre –sin olvidar el bancario de España-, van teniendo resultados positivos; incluso con el finiquito de la operativa acordada con irlandeses y españoles.

En cuanto a los países emergentes, en el caso de China, estamos ante una moderación del crecimiento, intencionadamente perseguida por el gobierno de Pekín, para evitar recalentamientos de la economía, y evitar así un eventual Plan de Estabilización que tendría efectos traumáticos. En esa dirección, China habrá crecido en el 2013 un 7,6 por 100, coincidiendo con una serie de reformas económicas muy importantes que algunos comparan incluso con las realizada en 1978 por Den Xiaoping, al introducir las cuatro modernizaciones.

Las nuevas medidas son las siguientes: poner fin a la política de hijo único, para evitar el excesivo envejecimiento de la población y la futura escasez de fuerza de trabajo; devolución de la tierra a los campesinos, para que sus propiedades puedan enajenarse e hipotecarse, en lo que con toda seguridad será un proceso de modernización agraria, en la senda al agrobussines; racionalización de las empresas estatales (SOEs), para evitar los privilegios persistentes en las mismas, y animar la competencia; prioridad a las fuerzas del mercado, e internacionalización creciente del renminbi hasta llegar a su posible convertibilidad. Todas esas medidas, adoptadas por el nuevo tándem dirigente Xi Jimping / Li Kekian, significa que en no más de diez años China volverá a cambiar de faz, en lo económico, social, y seguramente en lo político.

En el caso del segundo gran BRIC, la India, puede decirse que el gobierno del primer ministro Singh, no ha cubierto las expectativas que se habían puesto en él. Continúa el burocratismo, la corrupción, y las tendencias monopólicas, todo lo cual obstruye el potencial de crecimiento del subcontinente; sin que tampoco haya un proyecto de acabar con la inmensa pobreza de masas. Por eso, puede decirse que India, que actualmente representa el 35 por 100 del PIB de China, con una población ya muy similar, no alcanzará a la Republica Popular en un tiempo previsible.

El tercer BRIC, Rusia, bajo el autoritarismo de Vladimir Putin fía su futuro crecimiento en aumentar aún más la proporción, ya muy alta (casi 5 por 100) que representan los gastos de defensa en el PIB. Todo ello, en pro de recuperar una influencia política grande en el mundo, a base de una diplomacia moscovita en la que Putin ha adquirido posiciones muy notables en conflictos reales o potenciales; como los de Siria e Irán, respectivamente. Sin olvidar que la entrada de Rusia en la OMC, ha tenido un efecto muy positivo en esa organización.

Por último, el cuarto BRIC efectivo, Brasil (porque Sudáfrica lo es más bien sólo simbólicamente), está resintiéndose de una considerable desaceleración de su fuerte crecimiento. Por la caída de los precios de sus principales exportaciones a China, y fundamentalmente de mineral de hierro, soja y carne. Sin que la presidenta Rousseff haya encontrado los resortes para compensar esos efectos recesivos, que están creando grandes turbulencias sociales en el país del futuro.

Finalmente, puede decirse que los demás países emergentes están en una fase de alentadora expansión. Destacadamente los Estados miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), están persiguiendo con todo interés la posible creación de una Zona de Libre Comercio (ASEAN + 3), con China, Corea del Sur y Taiwán.

Entrando ya en la tercera de las placas tectónicas de la economía internacional, debemos referirnos a los PVD. Puede decirse que están aprovechando a fondo las ventajas de la globalización, y sobre todo del comercio Sur-Sur con los emergentes. Hasta el punto de que China, y en menor medida India, Brasil y Rusia, están desarrollando toda una trama de nuevos negocios en África; el continente en el que la presencia de EE.UU. la UE y Japón, discurre por una tendencia contractiva; por la falta de capacidad negociadora con toda una serie de países, en gran medida autoritarios, que se entienden fácilmente con el régimen de Pekín.

Claro es que los PVD siguen dependiendo de lo que sucede en los emergentes, y estos de lo que ocurre en los países ricos. Lo cual es una muestra definitiva de la interdependencia que existe a escala de la economía mundial.

Ya en la fase de terminación de este artículo, si hubiera que especificar algún progreso adicional en la estructura económica internacional, podríamos detectarla en los países ribereños del Pacífico. No sólo por los progresos de la APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), sino también por la ya citada ASEAN+3, por la TPP –la posible zona de libre comercio entre las dos orillas del gran océano—. Debiendo subrayarse la creación de la Alianza del Pacífico, que forman México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú y Chile, países que han abierto mercados recíprocamente; con un intercambio potencial mucho mayor que prematuramente decrepito Mercosur. Y decimos esto último, porque Brasil está en la idea de negociar un acuerdo bilateral con EE.UU., como ya lo ha hecho Uruguay. Lo cual sería, prácticamente la muerte del Mercosur. Por lo demás, muy debilitado por el desastre económico que se cierne en Venezuela con el chavismo perdurante, y también por la lamentable situación de Argentina; donde la presidenta Cristina Fernández no ha sido capaz de evitar un verdadero proceso de desintegración económica de su país, que se ve aturdido por los saqueos masivos de los centros comerciales, la depreciación del peso, la fuga de capitales, la corrupción ubicua y tantas otras miserias que reiteradamente vuelven a Argentina de tiempo en tiempo; seguramente, mientras no se libre del peronismo que en 1945 sembró las primeras semillas de decadencia en un país que por entonces era el de los emprendedores yanquis del Sur.

En definitiva, 2013, globalmente hablando, ha sido un año mucho más positivo que los tres o cuatro ejercicios anteriores; avistándose una mejora de la situación que comenzó a crearse en 2007 en tendencia a lo que se ha llamado la Gran Recesión. Pero eso no significa que las cosas vayan a ir por un camino de rosas en 2014. Haría falta mucha más cooperación internacional y a esos efectos, EE.UU. no ha sabido mantener su anterior liderazgo, precisamente porque tampoco ha podido resolver sus problemas económicos internos. Todo ello, en una tendencia de confrontación con China por ver qué superpotencia será la hegemónica en un próximo futuro. Un riesgo grande para la economía y la seguridad internacionales, que podría orillarse por aguas más calmas de cooperación y negociación en pro de los intereses generales. Un tema crucial para el porvenir del planeta al que empezaremos a referirnos en República.com la próxima semana.

El staff (María Dolores, Begoña y el que suscribe) de Universo Infinito, nuestra sección en este periódico cibernético que edita Pablo Sebastián, y que tanto cuida Sagrario, aprovecha el día de Nochebuena para felicitar a todos sus lectores por la Navidad, deseándoles un feliz año nuevo. Y como siempre, estamos a la orden en nuestro correo electrónico habitual: castecien@bitmailer.net.

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