Un diálogo no platónico

Hace poco tiempo, un amigo -el periodista Manuel Valero- me envió una especie de cuestionario sobre una serie de temas relacionados con el entorno en que vivimos, y a propósito de mi último libro, “Más que unas Memorias” (RBA). Y como estaba en uno de esos raros momentos dulces, en que uno tiene hasta tiempo para conversar, aunque sea por internet, fui contestando a sus cuestiones, con toda una serie de respuestas. Que ahora traigo en su conjunto a esta sección de Universo Infinito, para lectura de los asiduos de República.com que quieran revivir nuestro diálogo no platónico, porque mi cuestionante es Alcibíades o Platón ni las contestaciones son de Sócrates.

-El título ya nos pone sobre la pista “Mas que unas memorias”, de lo que se deduce que es más que un mero recordatorio de acontecimientos personales e históricos, su último libro qué es ¿Una reinterpretación de sus vivencias con la perspectiva del tiempo?

Efectivamente, lo ha dicho Vd. muy bien: es una reinterpretación de vivencias, y por eso, en el título de la obra, van las dos primeras palabras de Más que. Por lo demás, el texto en cierto sentido es una especie de autonovela verídica. Y como decía Pío Baroja refiriéndose a la novelística, una obra de ese género “es un saco en el que cabe de todo”.

-Usted fue uno de los puntales de la laureada entonces y denostada ahora Transición Española… ¿Realmente se cerró en falso el pasado anterior o las demandas a una segunda Transición es una mera estrategia estrictamente de partido?

Sinceramente, yo creo que quienes tuvimos responsabilidades en esa Transición, más o menos cumplimos con nuestros compromisos: dar paso a una España democrática. Con la Constitución más avanzada desde 1812, que no es ningún trágala como los anteriores textos constituyentes, ya que se llevó a consenso de prácticamente todo el arco parlamentario. Así pues, echarle la culpa a la Transición y a la Constitución de los problemas que tenemos ahora, no deja de ser una solemne necedad. Y en algunos casos, como sucedió con la Ley de la Memoria Histórica, o con otras decisiones legislativas del septenio negro de ZP, lo que se pretendía era volver a las “dos Españas”, y hacerlo todo más difícil. Incluida la revisión de Estatutos de Autonomía, que gratuita y frívolamente propuso Rodríguez Zapatero con las consecuencias que estamos viendo.

-Lo que sí, parece, es que la actual Constitución necesita un buen repaso. ¿Una nueva legislatura constituyente?

La Constitución no necesita muchos repasos. Seguro que la cuestión de que con la sucesión en la Jefatura del Estado, una revisión del Título VIII sobre autonomías para conseguir una mayor coordinación y funcionamiento de las CC.AA. y de la Nación en su conjunto, y algunas cuestiones más, bastaría. Todo lo cual no exige una legislatura constituyente, sino un cauce adecuado y mucho más sencillo. Que podría empezar con un acuerdo básico de los dos mayores partidos, en busca de la concordia de cara al futuro; en vez de andar siempre a la greña. En ese sentido, Rajoy tiene sus responsabilidades, pero lo que está haciendo Rubalcaba, simplemente para perpetuarse como secretario general de su partido y llegar algún día a Presidente del Gobierno (que creo no lo conseguirá nunca), es en verdad más que lamentable. Sobre todo cuando habla de federalismo sin diseñar ninguna clase de proyecto. Por otra parte, es que nuestra Constitución, el Estado de las Autonomías ¿no es de por sí un sistema de tipo federal?

-Dígame un acontecimiento de los palpitantes años 70, que a usted le impresionara personalmente de manera especial.

El referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978. Aquel día yo estuve casi en una nube, recordando cómo en 1956, por la rebelión estudiantil contra el régimen de Franco, acabamos en la cárcel de Carabanchel por una temporada. Lo que a mí se me imputaba por entonces, era solicitar públicamente una Constitución Democrática para España: 22 años después, la conseguimos finalmente.

-Usted es economista. Y seguro que “sabe” que estamos en crisis, una crisis desconocida, dicen los eruditos… pero…¿por qué? ¿La codicia humana no es una vieja conocida?

Las crisis son tan viejas como la propia historia escrita de los humanos. En ese sentido, recomiendo la lectura del capítulo 41 del Génesis, el primer libro de la Biblia, escrito hace más de 2.000 años. En el que se explica -mejor que en cualquier otro documento histórico-, lo que son los ciclos económicos: siete años de vacas gordas, la bonanza, seguidos de otros siete de vacas flacas, la recesión incluyendo la depresión. La cuestión de la codicia llegaron después, cuando se organizan los mercados, cuyo alcaloide verdadero es la especulación, y el origen de ésta, la codicia. Lo cual no significa que para acabar con las crisis haya que acabar con los mercados: siempre habrá ciclos y dentro de ellos, fases de crisis más o menos profundas en una trama en la que el mercado es el menos malo de los sistemas posibles.

-La globalización ha acelerado todo. El sistema socialista cayó, luego llegó la crisis, y se habló de refundar el capitalismo… cuando el actual sistema se tambaleó… ¿Hay algún sistema que inventar o basta con darle un rasgo más social a éste?

Con la experiencia de mis primeros 80 años, y según lo que escribí hace más de un lustro, puedo decir al respecto que el capitalismo “es un gato de siete vidas” y en cada una de esas vidas adopta una forma más o menos diferente. Los sistemas de planificación central, han pasado a la historia… al menos por ahora.

-¿Le gusta a usted la actual derecha? ¿Y la izquierda?

La derecha y la izquierda, sobre todo en cuestiones económicas y dentro de la globalización a la que Vd. se refería antes, es más que relativa. Ante los excesos de las burbujas financiera e inmobiliaria que estallaron en 2008, no hay política de derecha ni de izquierdas: un país tan endeudado como el nuestro, y con gobernantes tan desastrosos entre el 2008 y el 2011, no ha tenido más remedio que hacer un ajuste, doloroso en muchos casos. Solo así se ha evitado la bancarrota oficial con un rescate omnicomprensivo.

-¿Que lección tenemos que aprender de cuanto ha ocurrido en España en los últimos años?

Yo no voy a recetar moralinas para consumo del personal, si Vd. me permite la expresión. Lo que sí le diré, y lo manifiesto claramente en mi libro “Más que unas Memorias” es que la vida son “largos años de aprendizaje”… y luego puede llegar o no “la edad de la razón”. Las dos secuencias entrecomilladas son, precisamente, los subtítulos de las dos partes de que consta mi libro.

-Y para completar el cuadro, la cuestión catalana. Dígame una cosa, desde el punto de vista económico. ¿Cuál de las dos economías y mercados quedarían más afectados ante una futura independencia con todas las consecuencias…

No estoy por entrar en disquisiciones sobre si Cataluña podría sobrevivir económicamente o no en caso de secesión. Porque esa independencia, que quieren algunos de ERC, CiU y varios grupúsculos, es imposible. La Constitución es un pacto, y dentro de ella el único derecho de decisión es el de todo el pueblo español en su conjunto.

-Supongo, que desde su experiencia, su peripecia vital verá todo con cierto escepticismo. La clase política de estos años no era la clase política de los suyos…

Vd. comprenderá que no voy a responder diciendo que nosotros éramos mejores. No fuimos ni mejores ni peores: lo que sucedió es que estábamos en unas condiciones únicas para ponernos de acuerdo sobre cómo sentar las bases de la democracia después de casi 40 años de Dictadura. Ciertamente, por estos pagos, las cosas están poniéndose tan negras en lo político, que cabría hacer un llamamiento a la cordura, para un entendimiento. Pero hoy por hoy, la cosa está más bien un poco verde.

-¿Por qué no hay cultura de pactos en España? ¿Todavía siguen pululando los viejos fantasmas del 36 y los complejos resultantes? ?Es una maldición bíblica que andemos siempre en las trincheras?

Ya llevamos 64 años desde que nuestros padres salieron de las trincheras, y los que teníamos entonces apenas cinco años, dejamos de padecer los bombardeos. Por lo tanto, no tenemos una maldición bíblica, y si hay sensatez en los cambios futuros, nunca tendríamos que retornar a esas trincheras que dice Vd. Lo que no tiene sentido, es pretender, como algunos lo hacen, buscar la legitimidad de la democracia española en la etapa republicana de los años 30 del siglo pasado. Esa legitimidad, hoy, radica en nuestra Constitución de 1978, donde, por cierto, se consagra la bandera que a España dio Carlos III en 1785, que incluso estuvo vigente durante la primera República. Por eso, respetando la bandera tricolor por la que murieron tantos republicanos, me parece que hoy -en las manifestaciones de la llamada izquierda y de los sindicalistas oficialistas-, resulta expresiva de ignorancias históricas y constitucionales. Nuestra bandera, insisto, nació hace casi dos siglos y medio con Carlos III, y no la inventó Franco como algunos pretenden.

-Lo cierto es que la última década ha sido de vértigo en todos los niveles: político, social, económico…: desafecto de la clase política, avanzada del independentismo, explosión social del 15-M, la vuelta de la derecha al Gobierno, recortes, dudas sobre el modelo autonómico. Sé que es una tarea imposible, pero le pido por favor. Imagine que usted tiene todo el poder para hacerlo: qué tres cosas haría para cambiarlo todo… para bien… y cuáles, no.

A esta pregunta, no puedo sino recomendar que se lean “Más que unas Memorias”, pues en el libro me refiero precisamente a todo eso. En cuanto a las “tres cosas” que Vd. propone para cambiar, yo diría que lo más importante es: pensar sobre todo en los demás y no tanto en uno mismo; trabajar a conciencia, en la idea de que el único trabajo indigno es el mal hecho; considerarnos españoles y al mismo tiempo ciudadanos del mundo, y luchar por el desarme nuclear, la erradicación de la pobreza, la conservación de la biosfera, y el máximo de relaciones internacionales en una globalización más completa y solidaria.

-Por último, ¿ha contado todo en su libro o se ha dejado cosas que pueden herir la sensibilidad del espectador…?

En un libro no se cuenta todo, entre otras cosas, porque ya se encarga el editor de poner un tope de páginas. Por eso, en “Más que unas Memorias”, quedan muchas cosas sin narrar; que tal vez aparezcan más adelante en nuevos escritos, alguno de los cuales ya tengo in mente.

Y aquí termina la transcripción, quedando el contestador de las preguntas a disposición de los lectores de República.com., en castecien@bitmailer.net.

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