La ignorancia de la historia es mala consejera (I)

Raro es el día en que al abrir un periódico, o entrar en alguna televisora, o en éste o aquel portal de internet, no nos encontramos con referencias a la situación en España en términos de tendencias disgregadoras. Es el fruto malhadado del soberanismo, que habita en un cierto número de cerebros empeñados en dejar de ser españoles, por muchas que pudieran ser las catastróficas consecuencias de ello.

Pero lo más grave, quizá, es que hablando de lo diferentes que pretenden que somos unos de otros, esos secesionistas enranciados, no se avienen a coincidir en que tenemos una historia común, que más que separarnos ha tendido a unirnos, a pesar de todo. Y para verificar esa hipótesis, me propongo exponer a los lectores de Republica.com, algunas ideas mías sobre la formación del país que hoy llamamos España.

Análogamente a lo que sucedió en el resto de Europa Occidental, la historia medieval de España fue de una enorme complejidad: un tejer y destejer de episodios y guerras, conquistas y derrotas, con sucesivas transformaciones políticas, económicas y sociales. Pero en el caso español, se dio un hecho singular: la ocupación de gran parte del territorio peninsular por el Islam durante largos siglos, que dejaron su impronta en multitud de facetas de la vida española hasta nuestros propios días: en los paisajes de huertas; en los monumentos históricos religiosos, militares, palaciegos y civiles; en ciertas costumbres y en el folklore; en gran número de vocablos de las lenguas peninsulares románicas.

Ese fenómeno de islamización y de recristianización, facilita la recapitulación histórica, y hace más fácil su comprensión general, por el progresivo avance hacia el Sur de los reinos cristianos, en el desarrollo histórico, conocido con el nombre de Reconquista, del repliegue secuencia! de los invasores musulmanes. Ese largo proceso, que se inició a principios del siglo VIII, tuvo en sus tres centurias iniciales muy escasa actividad (siglos VIII al XI); con los cristianos al Norte incapaces aún de avanzar, y con los musulmanes en el Sur reacios a ocupar las tierras más frías y húmedas.

Durante casi 300 años, hubo una verdadera «tierra de nadie» en la Meseta del Duero, Y de hecho, lo que llamamos Reconquista no se inició virtualmente sino en el siglo XI, con Fernando I y sobre todo Alfonso VI en Castilla y León, y con Sancho Ramírez en Aragón; un empuje al que contribuyó, ciertamente, el ideal de la Cruzada preconizado por el Papa Gregorio VIL Después, la Reconquista se vio frenada por las nuevas invasiones desde el Norte de África -almorávides, almohades y más débilmente benimerines-, para a la postre culminar el 2 de enero de 1492, con la entrada de los Reyes Católicos en la ciudad de la Alhambra, dándose así fin al Reino Nazarita de Granada y a la presencia islámica como poder político en España.

En casi ocho siglos de enfrentamiento discontinuo entre las formaciones políticas y territoriales cristianas e islámicas, fue surgiendo una cierta idea común sobre España, como un espacio político y cultural comparativamente homogéneo al Sur de la Europa de entonces. Aunque ciertamente se perdió la visión unitaria hispanorromana o hispanovisigótica, se mantuvo una comunidad relativa de pueblos -con frecuencia en luchas entre sí-, origen a su vez de las particularidades actuales de una España tan diversa.

En el Oeste peninsular, todo comenzó con el reino asturiano, casi legendariamente nacido en Covadonga el año 718. Frente a la penetración de los seguidores de Mahoma, se consolidó un primer reducto de resistencia, que a no tardar se extendió a las zonas de menor implantación de los invasores, al Oeste por Galicia, y meridionalmente por tierras de León. De este modo, a comienzos del siglo x, el territorio inicialmente con capital en Asturias se transformó en el nuevo Reino de León.

Un pequeño condado de ese mismo reino leonés, Castilla, sería después el origen de una nueva unidad política propia. El conde Fernán González se separó de León a mediados del siglo X, y sólo tras muy largas y complicadas luchas fratricidas -de leoneses, Castellanos y navarros-, en 1038, Fernando I, hijo del rey navarro Sancho III y nombrado por éste conde de Castilla, se proclamaría rey de castellanos y leoneses, al ocupar el trono de León tras derrotar a Vermudo III. Sin embargo, esa primera unión pronto se disolvió, a la muerte del propio Fernando I (1065), al quedar repartidos entre sus hijos los dominios tan costosamente reunidos. Siguió luego la guerra entre hermanos, hasta 1072, cuando Alfonso VI puso otra vez bajo su corona a castellanos y leoneses, para después, con la reconquista de Toledo (1085) llevar el avance por el Sur hasta la línea del Tajo.

Castilla y León, nuevamente se convirtieron en entidades separadas entre 1157 y 1230; desde la muerte de Alfonso VII, hasta la herencia del reino de León por Fernando III, que ya era monarca de Castilla. La reunión definitiva de ambos reinos bajo una misma corona, daría un nuevo impulso a la Reconquista, empujándose la frontera hacia el Sur, al otro lado del Guadalquivir. Con esas adquisiciones, y con la renuncia por Aragón en favor de Castilla de los territorios del antiguo Reino moro de Murcia, los nazaritas de Granada quedaron definitivamente acosados. A plazo más o menos largo, el al-Andalus estaba sentenciado.

En el Este peninsular, con antecedentes de autóctona resistencia pirenaica contra el Islam, a fines del siglo VIII Carlo-magno creó la Marca Hispánica, que comprendía la mayor parte de la actual Cataluña. Pero los condes catalanes, con el liderazgo de Barcelona, no tardaron en emanciparse del Imperio carolingio (Vifredo el Velloso [¿-898]). Bastante tiempo después, con el emparentamiento matrimonial del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV con la hija -Petronila- de Ramiro II de Aragón (1137), se forjó la definitiva unión personal de catalanes y aragoneses bajo un mismo soberano. La Corona de Aragón así formada, prosiguió su marcha hacia el Sur, que culminó con Jaime I el Conquistador, quien fijó su frontera peninsular con la conquista del Reino moro de Valencia (1238) y con el tratado aragonés-castellano de Almizra (1244), ya antes aludido, que definitivamente asignó Murcia a Castilla. Y una vez ultimada su aventura peninsular, y frustrada su penetración en el Sur de Francia (1213, batalla de Muret, en que Simón de Monfort desde el Norte puso fin a los sueños aragoneses de expansión por el Midi), aragoneses y catalanes (con instituciones propias para cada uno de sus territorios), buscaron su expansión marítima por el Mediterráneo (reconquista de Baleares), y en Italia.

Entre el Oeste y el Este de la península, en medio de las dos grandes Coronas, quedaron los vascos y los navarros. Los navarros, después de un período de gran esplendor propio, en el que pareció que podrían haber protagonizado la expansión hacia el Sur, abarcando desde León hasta Cataluña, hubieron de replegarse a un espacio menor, entre el Ebro y los Pirineos (con parte de su territorio más allá de la cordillera, en la actual Francia); y hubieron de aceptar como irreversible la segunda y definitiva incorporación del País Vasco a Castilla (1200). Limitado ya en sus capacidades demográficas por los dos Estados en formación de Francia y España, en 1512, tras largas disputas hispanofrancesas, el Reino de Navarra quedó separado en dos partes desiguales; la mayor de ellas, la meridional, se incorporó al destino peninsular, por obra de la inte-ligencia y de las armas de Fernando el Católico.

Llegamos así a lo que generalmente se llama la unidad de España, pero que en realidad fue la unión personal de sus dos coronas más importantes; completadas después con la incorporación del último reino moro, el de Granada, y con el ingreso de Navarra en una amplia comunidad constitutiva de uno de los primeros estados nacionales de la historia. Y naturalmente, seguiremos el próximo día, y hasta entonces, siempre a la disposición de los lectores de República.com en castecien@bitmailer.net

6 comentarios
  1. Alberto Amézaga says:

    Famaztella (FAMilia AZnar boTELLA) es el verdadero nombre de la empresita donde van a parar los ingresos de esta ejemplar familia.

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  2. Gozaimasu says:

    No da pie con bola.

    ¿ El aznarísmo ha generado Podemos?

    ¿ No habrá sido la traición del Psoe y la politoca "económica" de Rajoy, tan cercana la socialista las que han alumbrado a la bicha?

    Señor Miralles. En 2004 Podemos NO existía, ni tampoco el 15.

    Podemos es creación de Zapatero y de Rajoy. Mas bien del primero pues Rajoy ha hecho del programa del Psoe su programa , en todos los sentidos.

    Ha subido los impuestos más que que lo que pedía IU.

    Ha sacado a los etarras cumpliendo la hoja de Ruta zapatera.

    Ha hecho deacer la ley y la Constitución en Cataluña, oficializando así su "separación" de acuerdo al estatuto ilegal e inconstitucional de 2006

    Ha financiado el separatismo catalán.

    ¿ Que hay de "Aznar" en Rajoy?

    Por otro lado, ¿ Por que dice que el discurso de Aznar se dirige a sectores conservadores del PP?

    ¿ Acaso es que criticar la política poretarra del PP de Rajoy, la amnistía encubierta de los asesinos, su legalización y aceptacióbn en las instituciones es " conservador"?

    ¿ Debemos entender que Eta y sus asesinatos son progresistas señor Miralles? ¿ Hacer política con las pistolas y rendir el Estado y la ley ante ellas es progresista ?

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  3. Gozaimasu says:

    Y, lo que más gracia me hace, es que hable de " corrupción" como si fuera cosa de Aznar!
    Es RAJOY quien la está protegiendo, quien la está ocultando y garantizando su impunidad.
    ¿Ha sido Aznar quien ha sacado a Bárcenas de la cárcel, además de a esos "progresistas" asesinos de ETA señor Miralles??
    ¿También la corrupción del PSOE es cosa de Aznar?¿ La de CIU y sus Pujolets, que gracias a Rajoy no irán a la cárcel, también?

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      • Gozaimasu says:

        ¿ A que / quien he traicionado yo, si se puede saber?
        Mire, para su información, yo no soy romano ni usted tampoco.

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  4. mozote says:

    ¡Por qué no se callará para siempre este Enviado Divino!. ¡Pero
    cómo no va a haber lucha de clases si llevo desde el año 1996 luchando por no ser de la clase de este señor, de aspecto humano!. ¡Cómo puede emitir juicios si es el responsable de la liberación del suelo, de la burbuja inmobiliaria con el pelotazo y enriquecimiento de indeseables, del nombramiento de Blesa en Caja Madrid, de la
    declaración de Guerra a Iraq, de culpabilizar a ETA del atentado del 11M, del Yak 42 y un largo etcétera. Lo más monstruoso que ha hecho, es nombrar a dedo y endilgarnos a su sucesor, Mariano Rajoy, para desgracia de España!.

    Le he pedido a mi familia que me vigile, que cuando me vea con
    manías denominadas de Ansar, no me permita salir de casa hasta que se me pase.

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