Luca, el ancestro común de todos los seres vivos

Hoy, al tener que elegir un tema para mi artículo semanal en República.com, recordé a nuestro editor, Pablo Sebastián, cuando el pasado lunes 21, me llamó por teléfono para decirme que José Luis Gutiérrez había muerto. Sólo unos minutos antes había tenido conocimiento de esa triste nueva, por la llamada del despacho de la revista Leer. Todos sus amigos nos sentimos desolados por la pérdida de tanta vitalidad en un personaje único e irrepetible.

Desde hace ya algún tiempo, y los lectores de República.com lo saben bien, me preocupan los temas cosmogónicos y del origen de la vida. Y de ello era conocedor también José Luis, que casi siempre me comentaba lo que escribía en este diario cibernético. Y me hacía muchas preguntas, y creo que desde su sano agnosticismo, estaba retornando a un cierto respeto, más científico que otra cosa, por la idea de que puede haber una trascendencia relacionada con una inteligencia universal. En ese viaje de retorno, le faltó tiempo para la arribada.

Por todo ello, para rendir homenaje a José Luis, hoy incorporaré a estas páginas republicanas la idea del ancestro común de todos los seres vivos; que haberlo, haylo. Una percepción que ya tuvo el propio Darwin, quien en El origen de las especies (1859), en el último párrafo del libro, registró la idea de que todas las formas de vida “podrían haberse derivado de un corto número de formas, o de una sola”. Un hallazgo revolucionario al que volvió en nueve años después, con su obra La variación de los animales y plantas domesticados (1868). Y más tarde (1871), en una misiva al botánico Joseph D. Hooker, le planteó que la vida podría haberse originado en “una pequeña charca de agua templada que contuviera todo tipo de sales de fósforo y amonio, luz, calor, electricidad y carbono; en la cual un compuesto proteico se habría formado químicamente, quedando listo para sufrir cambios aún más complejos”. Fue toda una pista para Oparin y sus continuadores.

La idea de un antepasado común de todos los vivientes quedó prácticamente demostrada por Carl Woese y colaboradores, en la década de 1970; gracias al análisis comparativo de determinados genes presentes en una serie de especies, corroborándose así que compartimos un ancestro común, al cual se dio el nombre de LUCA, por la sigla de Last Universal Common Ancestor. Se supone que LUCA vivió hace mucho tiempo, entre 3.800 y 3.500 millones de años, en rocas en las que se han hallado fósiles de microorganismos evolucionados.

LUCA ocuparía la parte más alta del árbol de la vida que en su versión más reciente se divide en tres grandes ramas de organismos: Bacteria, Archaea, y Eukarya. Un trío del que las bacterias y las arqueas, habitantes mayoritarios de nuestro planeta, son procariotas; unicelulares que carecen de núcleo, y entre los cuales se halla la mayoría de los microorganismos que viven en los ambientes extremos de la Tierra.

En cuanto a los eucariotas, son seres vivos uni o pluricelulares cuyas células poseen orgánulos especializados, esto es, un núcleo celular diferenciado. Se trata de los protistas (luego protoctistas ): plantas, hongos y animales, y entre estos últimos, al final de la escala, los humanos. De modo que nuestra especie no es sino una de las decenas de millones de ramas del árbol de la vida actual; y en una serie de aspectos no está ni más ni menos evolucionada que las demás.

Todas descendemos de LUCA , con su RNA, única molécula capaz de almacenar información genética y de catalizar reacciones, y pilar fundamental en que se apoya la idea de un Mundo RNA. En ese sentido, las investigaciones sobre el RNA demuestran su gran versatilidad funcional, que está en el centro de los procesos que son esenciales para la vida; incluidos los propios de los microorganismos más antiguos que sobreviven en la actualidad, que proceden de zonas del planeta en que todavía reinan las condiciones de elevada temperatura en las que se estima que vivió LUCA. Son los hipertermófilos, que se adaptan a un medio con temperaturas no inferiores a 70ºC; con un modelo de vida y crecimiento similar al que pudo tener LUCA .

Todo lo anterior, nos lleva a conclusiones de lo más interesante: Ken Nealson, Director del Centro para la Detección de Vida de la NASA, considerado uno de los mayores expertos en microorganismos, ha descubierto bacterias terrestres capaces de sobrevivir sin oxígeno; lo que sirve de base para pensar que puede existir vida en otros rincones del universo. Así las cosas, hasta hace 20 años, cuando pensábamos en un lugar habitable, nos parecía que sólo podía darse en la Tierra. Pero todo ha cambiado: los telescopios Hubble y Kepler nos han descubierto que puede haber millones de planetas parecidos al nuestro . Aunque todo eso no significa que las incógnitas estén despejadas según el testimonio que sigue:

Coincidimos en afirmar que la vida en nuestro planeta se originó espontáneamente por procesos naturales, a partir de las mismas sustancias químicas que componen los organismos actuales: carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno. Los científicos también estamos de acuerdo en que todos los organismos vivos de la Tierra proceden de una única forma de vida original [LUCA]. ¿Significa esto que sabemos cómo comenzó la vida? Realmente, no. Nos encontrarnos, pues, con el problema del huevo y la gallina. Pensemos en un ordenador electrónico: las instrucciones (software) para construir el ordenador (hardware), no pueden leerse sin el propio ordenador.

Y con esas últimas palabras, debidas a Francisco J. Ayala —a quien José Luis Gutiérrez conocía y admiraba profundamente, al igual que el autor del presente artículo—, terminamos nuestro In Memoriam. En recuerdo de quien fue un raro espécimen del Homo Sapiens, a quien llevaremos siempre muy dentro; pues por encima de sus angustias y vehemencias, era un alma sencilla que buscaba la verdad y que tantas veces se sorprendía y estremecía al conocerla.

Descanse en paz el amigo, el escritor, el periodista, el hombre de acción, el buen gastrónomo, todo un dechado multifacético de persona; tan poco frecuente en una sociedad cada vez más escéptica y delicuescente.

Y como siempre, para cualquier tema, al servicio de los lectores de Republica.com, en castecien@bitmailer.net.

1 comentario
  1. Agromenawer says:

    Miralles, sigue insistiendo, un día de estos hay una epidemia de gripe en Atresmedia y te llaman para sustituir a Inda en la Sexta. Ánimo, sigue con la matraca, que no decaiga. Una tontería que se me ha pasado ahora mismo por la cabeza: ¿de los 1000 folios desaparecidos en Plaza Castilla no hablas con los venezolanos? Qué lastima, sería taaaan interesante conocer su opinión...

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