El país de los vinos (II)

El pasado jueves 12 se publicó la primera parte de este artículo sobre vinos, que se deriva de mi plática en FENAVIN, la feria más importante sobre temas vitivinícolas que se reúne cada año en Ciudad Real, y de la cual es Presidente Manuel Juliá, quien en la quinta edición de la muestra, la ha consolidado plenamente.

En la entrega previa de este escrito, vimos una serie de cuestiones sobre cultura del vino, competencias de los otros mundos productivos, así como lo concerniente a mejoras culturales de la vitivinicultura, y el prestigio del producto final. Hoy completaremos el tema empezando por las exportaciones.

6. LAS EXPORTACIONES

La exportación ¿es la salvación del sector? En 2010, se logró una cifra récord de ventas en el exterior: 17,6 millones de hectolitros, que con el alcohol y el mosto llegaría al equivalente a 20 millones de Hl., con un volumen que sitúa a España como segundo país exportador de vinos del mundo, pisando los talones a Italia, que ya ha superado los 20 millones de hectolitros, y quedando por encima de los 13,5 millones de hectolitros de Francia; aunque con cifras de valor muy inferiores a las de esos dos países, y sobre todo a las francesas, que tienen para su ventaja el largo renombre de sus marcas de vinos tranquilos y espumosos.

A gran distancia quedan los países emergentes de los Nuevos Mundos, como Australia, Sudáfrica, Chile y California, que sin embargo son rivales muy serios, al haber planteado una estrategia vitivinícola, mucho más flexible que la nuestra; y con relación calidad precios, sobre todo Chile y Australia, que les permite entrar en los mercados con gran éxito. A lo cual se une la ventaja de los chilenos, que tienen preferencias aduaneras entre México y la Tierra del Fuego, además de las que les confieren los tratados comerciales suscritos por el país andino con la Unión Europea, EE.UU., China, etc.

En cualquier caso, exportar vino constituye una salida irrenunciable para el funcionamiento del sector vitivinícola español, que produce una media superior a los 40 millones de hectolitros anuales, frente a los 36 millones de hace una década. Y sobre todo, cuando la demanda nacional para consumo, ya vimos antes, ha bajado mucho, oscilando en torno a 7,5 millones de hectolitros; a los que se suman otros 7 millones que normalmente se destinan a mostos y sobre todo a alcohol, para la elaboración de bebidas de alta graduación.

El análisis de cómo se exporta el vino español no es demasiado gratificante, pues de los 17,6 millones de hectolitros que salieron en 2010, casi la mitad, 8,12 millones correspondieron a vinos a granel sin denominación de origen; producto que se coloca especialmente en otros países de la Unión Europea como Francia y Portugal, sin que se conozca exactamente su destino último; aunque en buena parte, se sabe que va a mezclas pasto o coupage.

Otros 2,64 millones de Hl. corresponden a envases superiores a los cinco litros para venta en el sector Horeca (hostelería, restaurantes y cafeterías), con marcas no españolas; sobre todo a países extracomunitarios como Rusia o China, en ventas que corresponden, marcadamente, a grupos cooperativos y a grandes operadores, y casi siempre para reforzar las producciones locales de los países de destino.

A las cifras anteriores se suman otros 3,8 millones de hectolitros de vino también sin denominación de origen, pero embotellados, con un crecimiento del 57,7 por 100 entre 2009 y 2010. En este segmento de ventas se hallan tanto bodegas cooperativas, como empresas importantes; que también operan en el segmento de los vinos de calidad con denominación de origen. Estas empresas se hallan ubicadas especialmente en Castilla-La Mancha, pero también en otras zonas. Y en su momento se apuntaron a la venta bajo la denominación de Viñedos de España-Vinos de la Tierra, puesta en marcha hace cuatro años, y que fue derogada en febrero de 2011. Esa denominación autorizaba a expresar en la etiqueta la añada y la variedad de los vinos de mesa; algo que no permite ya la nueva Organización Común de Mercados de la UE y a lo que siempre se opusieron las D.O. Rioja, Castilla y León y Galicia.

José Manuel Pérez Ovejas, enólogo de Viña Pedrosa, considera que fue un error que la imagen de Viñedos de España pudiera darse a los Vinos de la Tierra, desfavoreciendo, según el, los esfuerzos que muchas bodegas estaban realizando para vender vinos españoles de gama alta en calidad y precio. En cambio, para Rafael del Rey, del Observatorio del Vino, la iniciativa permitió ampliar la oferta, a un precio más bajo, y con unos estándares de calidad que no perjudicaran al resto de los caldos. En cualquier caso, para bien o para mal, la experiencia ha terminado, y la calidad ya solo se destacará con las D.O.

Por último, las ventas de vinos embotellados, precisamente de D.O., fueron de 2,6 millones de hectolitros en 2010; con una caída del 3,8 por 100, un síntoma preocupante, pero sobre el cual no ha de dramatizarse, pues las oscilaciones interanuales se corresponde con circunstancias muy diversas de más o menos marcada estacionalidad.

El principal país comprador de vino español es Francia, con 3,5 millones de hectolitros; seguido de Alemania, con 2,9 millones; Portugal, con 1,8; Rusia, con 1,3, y Reino Unido, con 1,2 millones. Si bien el mayor crecimiento en las ventas correspondió a China, con un 368 por 100 más en volumen sobre 2009 y una cantidad total, que aún es baja, de 500.000 Hl.

Según los datos de Aduanas de 2010, el precio medio del vino exportado en 2011 situó en solamente 1,09 euros por litro, frente a los 1,19 euros de la campaña anterior, y cuando hace una década, los precios medios se situaron en 1,39 euros litros. Ello se debe a que los vinos a granel se exportaron a 0,30 euros por litro, lo cual incide en una muy negativa situación para los viticultores fuera de las zonas de D.O. A granel va destinada una parte muy importante de la uva en las más extensas áreas vitivinícolas como Castilla-La Mancha o Extremadura; a precios incluso de 0,15 euros por litro (¡25 pts.!). Esa doble situación se ha traducido en abandono de los cultivos y arranque de viñedos: sobre todo en La Mancha, pero también en otros espacios.

En lo que queda del presente artículo, haremos tres breves estudios de casos, de interés a efectos de producción y exportaciones. Se trata de otros tantos grupos bodegueros, concretamente, García Carrión, Félix Solís, y Matarromera. En los cuales se aprecian las ventajas de las economías de escala por su mayor dimensión; frente a la fragmentación de otros miles de microbodegas. En tanto que en el subsector de cava, el tema es muy distinto, con mayor concentración en grupos como Freixenet y Codorniú.

7. PRIMER ESTUDIO DE CASO: GARCÍA CARRIÓN

La estrategia que mejor está funcionado en el sector del vino español corresponde con el Grupo J. Garcia Carrión, que ha impulsado, con acierto, las ventas en los canales de alimentación para consumo en los hogares. En esa dirección, García Carrión, grupo líder en España y quinto del mundo, tuvo en 2010 unas ventas totales de casi tres millones de hectolitros, de los que 1,1 millones correspondieron a la exportación; y sobre todo a EE.UU. concretamente a Wal Mart, el mayor distribuidor minorista del planeta (unas 20 veces El Corte Inglés).

García Carrión ha apostado por una oferta de vino de calidad embotellado con denominación de origen, a precio medio-bajo, lo que permitió al grupo en ese segmento disparar las ventas un 10 por 100, frente al 4 por 100 del sector; con un crecimiento, en 2011, del 124 por 100 de Rioja, del 29 por 100 de Ribera de Duero, del 102 por 100 de Rueda y del 39 por 100 de La Mancha. En cava, sus ventas crecieron un 74 por 100 en un mercado global muy estabilizado, elevando su cuota por encima del 10 por 100, para convertirse en el tercer grupo del subsector, solo detrás de los ya mentados Freixenet y Codorníu[1].

  1. 8. SEGUNDO ESTUDIO DE CASO: FÉLIX SOLÍS[2]

Félix Solís Avantis es la empresa holding que controla una serie de actividades logísticas y servicios comunes de comercialización de productos de la vid; a través de una serie de marcas de las grandes bodegas englobadas dentro de dos empresas con actividad centrada en La Mancha; Félix Solís, S.A. y Pagos del Rey, S.L.

Los orígenes del grupo se remontan a 1952, y manteniendo su antigua estructura familiar y la propiedad de cuatro hermanos (Félix, Pedro, Juan Antonio y Manuel), el grupo Félix Solís elabora vinos con denominación de origen (Rioja, Ribera del Duero, Rueda, Valdepeñas y La Mancha), espumosos, tinto de verano, mostos y sangrías, producción que comercializa en 80 países. Entre ellos, China su Shanghai Winery (fundada en 1998), primera entidad bodeguera española en la tierra del dragón.

Solís dispone, además, de instalaciones logísticas y comerciales en Francia, Reino Unido, Alemania, República Checa, EE.UU. y Japón. Y según publicó la revista británica ISWR en 2005, ocupa el décimo lugar en el ranking mundial de bodegas comercializadoras de vinos tranquilos. El arma secreta de la estructura empresarial radica en sus procedimientos originariamente artesanales de elaboración de vino, pero con la utilización, en paralelo, de las últimas tecnologías; de cara a garantizar la máxima calidad y la mayor eficiencia posible en todos los procesos.

En una entrevista[3] Félix Solís se refirió a un tema de especial interés, que merece la pena transcribir:

El otro día estuve en Zaragoza en un restaurante y me sorprendí al ver la carta de vinos con unos precios mucho más bajos de lo que es habitual. Llamé al dueño y le pregunté al respecto, y me dijo que desde que había rebajado los vinos vendía tres veces más y aun así sacaba mucho beneficio por botella”, relata Félix Solís, defendiendo que el vino español no tiene nada que envidiar al francés aunque sí que tenemos que aprender mucho de cómo vende el país vecino. El Estado francés ha pagado durante muchos años un avión diario para que los vinateros fueran a vender a Londres. Eso es lo que hay que hacer aquí: promocionar el vino español en el extranjero. Las campañas que hace Francia, Italia o Australia de sus productos no tienen nada que ver con las que hace España.

  1. 9. TERCER ESTUDIO DE CASO: MATARROMERA EL I + D

Como puso de relieve recientemente Vidal Maté en un artículo en El País, Matarromera, pese a contar con siete bodegas a lo largo del Duero y ser hoy el segundo mayor propietario de viñedos de Castilla y León, sigue viendo el vaso de su acelerada y diversificada expansión sólo medio lleno. La comercialización de sus caldos en 50 países y la creación de dos filiales en Shanghái (Matarromera China Ltd.) y en Nueva York (Matarromera USA Inc.) no colman sus ambiciones.

Tampoco se satisface la empresa con su ya amplia diversificación hacia negocios como la creación del primer vino con cero grados de alcohol y cero calorías (denominado Eminazero y galardonado con el Premio Innoval 2010); o la obtención de polifenoles de los hollejos de la uva y su aplicación a una línea de cosmética (Esdor) o su apuesta por el enoturismo.

Matarromera, surgida de la unión de pequeñas bodegas centenarias de la familia propietaria durante la década de 1980, y de la incorporación, vía adquisiciones, de otras bodegas y viñedos, ha puesto en marcha un ambicioso plan estratégico; con el que pretende más que triplicar en 2015 sus casi 15 millones de euros de facturación  de 2010.

El plan gira en torno a la internacionalización del grupo: quiere incrementar hasta 80 el número de países en que distribuye sus productos y facturar seis millones de euros solo en China; y siete en EE. UU. Al tiempo, se plantea la diversificación de negocios estratégicos y la apertura a nuevos consumidores a partir del I+D, a lo que precisamente dedica el 30 por 100 de su facturación anual. Lo cual hace de ella la primera empresa española en la materia. Por otra parte, Matarromera ha calculado la huella de carbono certificada por Aenor de uno de sus productos, Emina Verdejo. Y también es la primera empresa del mundo que ha obtenido (ya lo dijimos antes) el primer vino 0,0 por 100 de alcohol, y la primera bodega que ha convertido su sede central en el primer centro integral vitivinícola de ecoeficiencia (tres plantas solares fotovoltaicas, solar térmica, biomasa, etc.).

Y con los tres casos especiales que hemos ido viendo, se termina el presente artículo, sin perjuicio de que en el futuro volvamos al tema de los vinos, ya sea de la mano de nuestros amigos de FENAVIN o por algún otro motivo señalado. Y como siempre, quedamos a la disposición de los lectores de Republica.com en castecien@bitmailer.net.


[1] “Beber en casa y más barato”, El País, 27.III.2011.

[2] http://www.felixsolis.com/

[3] De Carmen Llorente en el suplemento Mercados del diario El Mundo el 18 de mayo de 2008

 

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