La componente europea de la crisis económica española: Nuevas instituciones y exigencias

La pasada semana nos ocupamos en republica.es de las medidas que actualmente requiere perentoriamente la economía española si realmente se aspira a salir un día de la larga crisis económica que atravesamos. Y ahora, en el presente artículo, veremos algunos aspectos del entorno institucional eurocomunitario que es preciso tener en cuenta en los trances actuales y venideros.

En ese sentido, empezaremos por destacar que a lo largo del mes de marzo de 2011, el Consejo Europeo fortaleció la unión monetaria, actuando simultáneamente sobre dos objetivos: mejorar la prevención de futuras crisis de deuda soberana, y gestionar las eventuales operaciones de rescate de Estados del euro en apuros. Todo ello, a fin de asegurar la viabilidad de la Eurozona en su conjunto.

Para prevenir crisis futuras, se ha creado el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), que funcionará de forma permanente a partir de mediados de 2013, cuando expire el actual Fondo de Rescate, establecido a toda prisa en 2010, por sólo un período de tres años para afrontar la crisis griega. Lo novedoso del MEE consistirá en la nueva corresponsabilidad del sector privado (acreedores) en futuras operaciones de rescate, en las que podrá plantearse la reestructuración de la deuda soberana de países en dificultad; afectando así a los fondos de capital que en sus créditos hayan asumido altos riesgos sin suficiente garantía. El nuevo fondo prestará a tipos de interés alrededor del 4 por 100, más bajos que los de los primeros créditos concedidos a Grecia y a Irlanda el año pasado.

El futuro MEE tendrá una capacidad real de préstamo de 500.000 millones de euros, para lo cual su capital y garantías ascenderán a 700.000 millones de euros. España, según confirmó la vicepresidenta, Elena Salgado, contribuirá conforme a su participación en el BCE, con el 11,9 por 100 de la suma global acordada; es decir 83.300 millones de euros, de ellos 9.520 millones de capital para la reserva, y otros 73.780 en garantías. Tales recursos, a efectos del Plan de Déficit de bajarlo al 3 por 100 para 2013 frente a la UE, no se consideran deuda del Estado.

Otra cuestión importante, es la condicionalidad del MEE, de modo que las ayudas a los países del euro en dificultad habrán de estar sujetas a criterios muy claros de requisitos exante. Por lo demás, para no distorsionar la función del Mecanismo es posible que se descarte la emisión de eurobonos; pues ello supondría socializar la responsabilidad que cada gobierno debe tener de sus propias finanzas; pues los diferenciales entre los tipos de interés de cada país quedarían nivelados en favor de los países con menor rigor fiscal, y a costa de los países más prudentes: en otros términos, la deuda soberana española se abarataría y la deuda alemana se encarecería (Juergen Donges, dixit).

Por otro lado, para prevenir crisis futuras, está procediéndose a realizar pruebas de resistencia europeas de la banca, que en 2011 volverán a tener un claro sabor español, pues de las 90 entidades que se examinara por la UE, 24 serán bancos y cajas españoles: habrá más entidades españolas que de los tres mayores países de la zona euro juntos: Alemania, Francia e Italia. España vuelve a ser así el único país que examina virtualmente todo su sector financiero, mientras que otros países de la UE se conforman con superar el umbral mínimo del 50 por 100 que exige la UE, dejando al margen a algunas de las entidades más problemáticas. No se sabe que hay de ingenuidad y de sabiduría en el caso España y en lo que concierne a los demás socios del euro.

Adicionalmente, la UE, está tratando de reforzar las economías de los Estados miembros, a través del denominado «Pacto de Competitividad» por el que abogaron tanto la Canciller Merkel como el presidente Sarkozy; a fin de aplicar políticas económicas propicias para la inversión, la innovación y la productividad. De manera que tales exigencias pasarán a ser conditio sine qua non a efectos de la futura estabilidad financiera de la Eurozona.

También hay que destacar la idea eurozonal de introducir topes al endeudamiento, solemnizándolos en las respectivas Constituciones de cada Estado miembro de la Unión Monetaria. Algo que era previsible en línea con lo que ya sucede con Alemania, y también por la idea de despolitizar el mecanismo sancionador por endeudamiento público excesivo, y activarlo automáticamente si un país determinado incumple los criterios fiscales que se hayan establecido.

Señalemos por último que después de anunciarlo reiteradamente, el BCE elevó los tipos de interés (por primera vez desde marzo de 2009) en un cuarto de punto o 25 puntos básicos, hasta el 1,25 por 100 el 9.IV.2011. Además, el presidente del BCE preparó el terreno para dos alzas más a lo largo del presente año: una en verano y la otra antes de cerrarse el ejercicio. Los mercados, siempre por delante, descontaron la subida del 7 de abril, y el Euribor, el indicador más sensible a los cambios en política monetaria, y referencia para las hipotecas, aceleró su escalada; hasta que su tasa día a día se situó el 9.IV.2011 en el 2,057 por 100.

Como siempre a disposición de los lectores de republica.com en castecien@bitmailer.net

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