El patrimonio y la nación IV

IV. IDIOMA ESPAÑOL Y ALGUNAS CONCLUSIONES

La semana pasada, en esta sección de República.es, dimos la tercera entrega del trabajo que el autor presentó en el I Congreso sobre Patrimonio Cultural y Natural; celebrado en Jaén a finales de enero de 2011, y promovido por las diez Universidades públicas de Andalucía. En ese sentido, la cuarta entrega de hoy, sigue con la numeración global de la ponencia y abarca los puntos 9 y 10.

9. EL CASO DE LOS HISPANISTAS Y EL IDIOMA ESPAÑOL

La parte final de mi ponencia en el citado congreso, la dediqué al idioma común de todos los españoles. Y se me permitirá que, para empezar, haga una referencia a los hispanistas, que tanto se han dedicado al estudio del idioma español y de nuestra Historia, a quienes rendimos los máximos honores.

Entre esos autores que dedicaron su vida profesional y emocional a España, citaré aquí, por lo menos, en el área francesa, a Braudel, Chaunu, Augustine y Quesada. A Carr, Elliot y Thomas entre los ingleses. A Hayashisya y Sakamoto de Japón; y a los profesores Dong y Liu Jian en China.

Todos esos y otros muchos hispanistas de fuera de España deberían tener el derecho a ser ciudadanos españoles, como su primera o segunda nacionalidad y según sus deseos. Sobre la base del mérito que significa una dedicación que, bajo un lema en inglés de la década de 1950 se definió muy sonoramente: “Spain, the dreams of an artist come to life”.

Hispanistas de dentro son los autores más preclaros de nuestra lengua, y también de la historia de las naciones en que se habla el español; como partícipes del avance universal de uno de los más hermosas y ricos idiomas del planeta: los primeros, Berceo y el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique y Nebrija. Siguiendo después Fernando de Rojas, Cervantes y los hermanos Argunsola. Para continuar con Lope y Calderón; y Ercilla con la Araucana y Garcilaso el Inca con las Relaciones. Hasta llegar las Generaciones del 98 y del 27.

Los grandes escritores actuales en las Américas, también entran en escena desde Rulfo y Octavio Paz en México, a Martín Fierro y Borges en Argentina; con Neruda en Chile, Gabriel García Márquez en Colombia y Vargas Llosa en Perú. Sin olvidar lingüistas hispanoamericanos de la talla de Andrés Bello. En definitiva, lo que se ha configurado es un mundo hispanohablante, con gran unidad idiomática que ha generado nada menos que once Premios Nobel para nuestras letras.

El primero de ellos, José Echegaray, dramaturgo (además de matemático y Ministro de Hacienda que fue), en el año 1904. Siguió Jacinto Benavente (1866-1954), autor de «Los intereses creados», que obtuvo el galardón en 1922.

La poetisa chilena Gabriela Mistral (1889-1957) recibió el ambicionado premio en 1945. Y en 1956 le llegó el turno al también gran poeta Juan Ramón Jiménez, que no pudo recoger el premio a Estocolmo, pues tres días después de dársele la gran noticia, moría su mujer; la poetisa, Zenobia de Camprubí.

El guatemalteco Miguel Ángel Asturias recibió el Nobel en 1967. Muy vinculado con el gobierno de su país y cercano a sus pueblos indígenas, fue el autor de El señor presidente. En tanto que el poeta universal del Canto General, Pablo Neruda, chileno, obtuvo el Nobel en 1971. Para luego seguirle el poeta español Vicente Aleixandre, a quien se le otorgó en 1977; se dijo que con él se premiaba a toda la Generación del 27, de la que aún vivían Rafael Alberti y Jorge Guillén.

En 1982, fue distinguido con el premio Gabriel García Márquez (1928), novelista ya muy famoso por sus Cien años de soledad, y poco después, en 1989 lo obtenía Camilo José Cela, por su Viaje a la Alcarria y La Colmena. Octavio Paz consiguió el mismo reconocimiento por su andadura ejemplar como ensayista y poeta en 1990.

El 7 de octubre de 2010, un peruano natural de Arequipa — y con nacionalidad española adquirida y miembro de la RAE—, Mario Vargas Llosa, llegó al firmamento sueco.

Actualmente, el chino, el inglés y el español, son los tres idiomas más importantes del mundo de hoy, y según el filólogo Fisher, serán los definitivamente preponderantes al final del siglo XXI, tras perderse buena parte de las 6.500 lenguas actuales: es la globalización idiomática. Lo cual, y no es una falsa condescendencia, no nos permite olvidar las lenguas de Moliere, la de la diplomacia entre los siglos XVII y XIX; y la de Goethe que fue la forma usual de expresarse en el mundo de la Ciencia, hasta 1933, cuando en Alemania se abrió irresponsablemente la senda hacia la Segunda Guerra Mundial.

Entraremos ahora más específicamente en el español, el idioma común, a la altura de 2010, de 450 millones de hablantes; hablado en los países donde es lengua oficial por toda o la inmensa mayoría de su población. A diferencia del inglés y francés, que en muchos países de África y Asia lo hablan menos del 50 por 100 de sus poblaciones; por la falta de la suficiente docencia preparatoria; o por la recuperación de las lenguas originarias.

El español es el área lingüística del mundo más homogénea, con una veintena de naciones contiguas, desde el Río Grande del Sur hasta la Tierra del Fuego con 12.000 km. sin solución de continuidad. Y, además, el español es lengua optativa en Filipinas (lo fue oficial hasta 1985), donde lo siguen hablando, en forma de chabacano, tres millones de personas. Es idioma oficial y predominante, en Guinea Ecuatorial, y también lo es del Sahara Occidental y muy hablada en Marruecos, sobre todo en el Rif, la zona Norte del país. Todo ello, sin olvidar el dialecto sefardí, el ladino en el que aún se expresan casi un millón de judíos, descendientes de los que en 1492 fueron expulsados de Sefarad.

Por otro lado, en EE.UU. y Brasil, los dos mayores países de las Américas, la primera potencia mundial y el más destacado BRIC del hemisferio occidental, respectivamente, el español es la segunda lengua, con mucho la más extendida. En EE.UU. con casi 50 millones de hispanos sobre una población total de 310 (el 14 por 100, la primera minoría etnolingüística, ya por delante de los afroamericanos). En tanto que en Brasil, el español es el segundo idioma de hecho, con su enseñanza obligatoria en la mayoría de los estados.

No se trata de hacer un ejercicio de imperialismo lingüístico, sino simplemente de resaltar el gran patrimonio que es la difusión de un idioma unificado; merced a una larga historia en común y un continuo intercambio; sin olvidar la labor del Instituto Cervantes, y de la Real Academia Española (RAE), que hoy es la primus inter pares de una veintena de Academias de la Lengua, cuyo objetivo principal es mantener el idioma unido.

10. A MODO DE CONCLUSIONES

El objetivo del Congreso de Jaén de sistematizar los conocimientos disponibles sobre el patrimonio cultural y natural, y de abrir la más ancha senda para su difusión, me pareció una idea feliz; debiendo convenir en que hemos de contagiar a nuestros compatriotas en lo que es una labor realmente histórica: somos uno de los países más ricos en patrimonio colectivo histórico y natural, lo cual nos obliga a un gran esfuerzo para conservarlo, enaltecerlo, y darlo a conocer universalmente.

Ese patrimonio, ciertamente, es importante desde el punto de vista del desarrollo económico (transporte, turismo, cultura, etc.), pero todavía más lo es como encarnación de nuestra propia Historia, que debería explicarse mejor; para apreciar realmente lo mucho que tenemos, y que tantas veces ignoramos. Como igualmente tiene trascendencia el reconocimiento del patrimonio natural en cuanto a preservar espacios silvestres y ecosistemas altamente valisoso del mundo en que vivimos, nuestro Planeta Azul. Desde esas consideraciones globales, hay que pensar global para actuar local; como decimos en el Club de Roma Internacional al que pertenezco desde 1992.

En resumen, enhorabuena a los promotores del I Congreso Internacional sobre el Patrimonio Cultural y Natural en enero de 2011, por abrir un cauce importante para la difusión pública de ideas creativas e innovadoras. Una gran tarea emprendida en Jaén, capital del Santo Reino, dentro de la Tierra de María Santísima (Andalucía) y España, Spain.

Y como siempre a disposición de los lectores de República.es en castecien@bitmailer.net.

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