El patrimonio y la nación III
Y III. EL ENTORNO NATURAL COMO PATRIMONIO
La última semana, en esta sección de República.es, avanzábamos la segunda entrega de la ponencia que el autor presentó en el I Congreso Internacional sobre Patrimonio Cultural y Natural; celebrado en Jaén a finales de enero de 2011, y promovido por las diez Universidades públicas de Andalucía. En ese sentido, la tercera entrega de hoy, sigue con la numeración global de la ponencia y abarca los puntos siete y ocho.
7. EL PATRIMONIO GLOBAL PLANETARIO
Todo lo ya comentado proceso de globalización ha llegado a estimar como patrimonio natural máximo el propio planeta azul en que vivimos, como “hábitat hospitalario para todas las especies”en feliz formulación de las Naciones Unidas. En su concepción de navío espacial Tierra (NET), tal como preconizó el economista norteamericano Heilbroner, o bien en el sentido en que lo propuso el Informe al Club de Roma del MIT de Jay Forrester y los Meadows como Modelo Tierra, o más recientemente James Lovelock, con su hipótesis Gaia. Se quiere decir con ello que ahora, por la incidencia perversa de la acción humana, está en juego el deterioro de la biosfera, que es el propio patrimonio global, el conjunto de los ecosistemas que hacen funcionar el mundo en que vivimos tal como hoy lo conocemos. Con un solo input exterior, la luz solar.
En ese sentido, y en una idea de síntesis para no extendernos más de lo indispensable, podríamos decir que la amenaza global al citado hábitat hospitalario, son el calentamiento del orbe y el cambio climático. Frente a los cuales está instrumentándose una estrategia que ha encontrado su cauce operativo en la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (1992), y en su ulterior Protocolo de Kioto (1997); actualmente prorrogado en su vigencia hasta 2014, según se convino en la 16 Conferencia del Clima, Cancún 2010.
8. EL PATRIMONIO NATURAL Y DE LA BIODIVERSIDAD EN ESPAÑA
Sobre el tema del patrimonio natural, del que acabamos de analizar su configuración global y las condiciones de su preservación a escala planetaria, hay, lógicamente, apreciaciones nacionales muy particulares. Un planteamiento que data nada menos que del siglo XIX; con su acta de nacimiento en el Parque Nacional de Yellowstone, Wyoming, EE.UU., por la proclamación de un objetivo patriótico que allí se hizo, en 1872, por los miembros de un grupo de conservacionistas; auténticos fundadores de un precedente para todo el mundo.
A partir de entonces, el proceso de registro de espacios naturales no ha dejado de prosperar, estando España entre las naciones pioneras, con el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga en 1918. Tema, el de los parques nacionales y naturales, que también se trata más adelante.
Entramos ahora en un área diferente del Patrimonio, el propiamente natural, que cada vez tiene más importancia, pues en la sociedad actual se ha incrementado sensiblemente la preocupación por los problemas relativos a los espacios naturales y la biodiversidad, sobre todo a raíz de los efectos del cambio climático; el progresivo agotamiento de algunos recursos naturales. Un tema que en España está regulado por la Ley 42/2007, conforme a lo establecido en la Constitución de 1978, que, en su artículo 45, reconoce que “todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado, así como el deber de conservarlo”; exigiendo a los poderes públicos que velen por la utilización racional de los recursos naturales, a fin de proteger y mejorar la calidad de vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose para ello en la indispensable solidaridad colectiva.
En este marco, la Ley de 2007 establece el régimen jurídico básico de la conservación, uso sostenible, mejora y restauración del patrimonio natural y de la biodiversidad española. Igualmente se recogen las normas y recomendaciones internacionales que organismos y regímenes ambientales internacionales: Consejo de Europa, Convenio sobre la Diversidad Biológica, etc.; especialmente en lo que se refiere al Programa de Trabajo mundial para las áreas protegidas, que es la primera iniciativa específica a escala internacional dirigida al conjunto de espacios naturales protegidos de todo el mundo.
8.1. Los valores y la pérdida de biodiversidad
La biodiversidad es un área de gran riqueza, regulada a escala internacional por la Conservación sobre Diversidad Biológica (CDB, 1992) define la biodiversidad como “la variabilidad de organismos vivos de todas las clases, incluida la diversidad dentro de las especies, entre las especies y de los ecosistemas”. La biodiversidad abarca, por tanto, todo lo que contribuye a la variedad de la vida y de sus manifestaciones en la naturaleza.
La biodiversidad tiene un valor intrínseco y también económico y social: proporciona bienes y servicios esenciales para el ser humano como alimentos, medicinas y materias primas; regula el clima y los ciclos hidrológicos; absorbe dióxido de carbono; purifica el aire y el agua; protege y fertiliza el suelo; poliniza los cultivos; proporciona ocio y valores estéticos; y está indisolublemente ligada a la cultura de todos los pueblos. La biodiversidad son, en definitiva, ecosistemas en funcionamiento que sustentan la existencia del ser humano en la Tierra y como tal es un componente clave de la sostenibilidad.
En ese contexto, asistimos, sin embargo, a una pérdida de biodiversidad a un ritmo sin precedentes. La pérdida de diversidad biológica, definida por el CDB como “reducción cualitativa o cuantitativa a largo plazo de los componentes de la diversidad biológica y su potencial de ofrecer bienes y servicios”, comporta múltiples efectos ambientales, económicos y sociales –muchos de ellos imprevisibles— que amenazan el bienestar del ser humano y su desarrollo socioeconómico, empezando por el de los grupos de población más vulnerables y las economías locales. En ese sentido, el cambio climático es un factor agravante de estos efectos. Está en riesgo la capacidad de la Tierra para mantener la calidad de vida del ser humano.
8.2. Estrategias de conservación
Al respecto, debe aclararse que la conservación de la biodiversidad no es un concepto enfrentado con el desarrollo social y económico, sino que representa una oportunidad de avanzar en un desarrollo sostenible en un contexto de crisis mundial. Es un reto colectivo que debe abordarse desde una perspectiva global y con un enfoque integrado, considerándose a todos los actores sociales y sectores económicos. Es imprescindible adoptar una renovada visión holística, que cuente con un compromiso entre todas las políticas sectoriales y ámbitos de la actuación pública para integrarla como un objetivo propio. El éxito en este proceso redundará en la mejora de la calidad de vida de la sociedad.
La Asamblea General de las Naciones Unidas en su 61ª sesión, en 2006, proclamó el año 2010 Año Internacional de la Diversidad Biológica con el fin de atraer la atención internacional sobre ella. Hizo así un llamamiento universal para destacar la importancia de la biodiversidad en la vida del ser humano, haciendo reflexionar sobre los logros en la conservación de la biodiversidad y alentando a redoblar los esfuerzos para reducir significativamente el ritmo de pérdida de la misma.
8.3. La red de bancos de germoplasma nacional y los jardines botánicos
Dentro del panorama del patrimonio natural español, los dos casos que examinamos seguidamente, son temas de conservación de la biodiversidad in extremis; que en España tiene su mejor expresión en la Universidad de Córdoba, que coordina la red de bancos de germoplasma vegetal de especies silvestres: REDBAG. Una estructura que permite ofrecer una respuesta ante las exigencias que desde hace unos años circulan en el ámbito mundial, europeo y estatal en materia de biodiversidad.
Gracias a la red, se recaban datos e inventarios sobre qué se conserva en cada banco, qué instituciones trabajan y cuáles son sus peculiaridades; actualizan los métodos y manuales de trabajo y se especifican unos códigos deontológicos. En 2009 ya se habían establecido en 29.218 el número de entradas conservadas en España, que corresponden a 6.877 especies vegetales.
8.4. Red de Parques Nacionales y Naturales
Dentro del tema de los espacios naturales de España, la Red de Parques Nacionales integra para su protección y gestión, una selección de las mejores muestras del patrimonio natural del país; conformada por 14 Parques Nacionales que se extienden sobre 447.559 hectáreas en las más diversas regiones españolas.
La finalidad de la Red de Parques Nacionales –y lo mismo para los parques naturales, en general de menor ámbito—, es asegurar su conservación, y posibilitar su uso público y la mejora del conocimiento científico de sus valores naturales y culturales; así como fomentar una conciencia social conservacionista, el intercambio de conocimientos y experiencias en materia de desarrollo sostenible, la formación y cualificación de los profesionales que trabajan en ella y su incorporación y participación en redes y programas internacionales. Los aludidos parques regionales y naturales son un total de 135, con una superficie que alcanza los 3,28 millones de hectáreas (el 6,5 por 100 de todo el territorio nacional).
Como final de esta tercera entrega de la ponencia del autor en el citado Congreso de Jaén, podemos concluir que las cuestiones naturales tienen tanta importancia como las culturales, y han de ser objeto de un tratamiento puntual y adecuado. Lo mismo que sucede con lo que veremos en el próximo y ultimo libramiento de nuestra intervención en Jaén, que se referirá a un aspecto tan importante del patrimonio natural, como lo es el paisaje.
Como siempre, a disposición de los lectores de República.es, con nuestro agradecimiento a los amables comunicantes que nos apostillan con críticas y correcciones de detalle de lo más pertinentes. Cualquier comunicación a castecien@bitmailer.net.









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