El patrimonio y la nación II

II. LA LABOR DE LA UNESCO EN MATERIA PATRIMONIAL, A ESCALA MUNDIAL Y EUROPEA

La semana anterior, dábamos inicio en Republica.es a una serie de cuestiones, que estimo de interés, relacionadas con el patrimonio cultural y natural. Sobre la base de una ponencia que tuve ocasión de presentar al I Congreso Internacional sobre dichas materias, celebrado en Jaén a finales de enero del año en curso.

Veíamos en esa primera entrega de la serie, una propuesta de definición de qué es patrimonio colectivo, así como una referencia a los problemas de su valoración. Así pues, en nuestra segunda entrega empezamos siguiendo la numeración de la primera jornada de la serie, por el punto 4 para extendernos hasta el 6.

4. EN LA GLOBALIZACIÓN

Los temas patrimoniales, inevitablemente han entrado, como casi todo, en el escenario de la globalización. De lo cual es expresiva la actividad de la Unesco, en una serie de manifestaciones como las ciudades patrimonio de la humanidad, o las reservas mundiales de la biodiversidad (MABs). Habiéndose creado así una especie de emulación entre países, con una componente turística notable.

De ciudades patrimonio de la humanidad, en España tenemos Alcalá de Henares, Toledo, Cáceres, Salamanca, Ávila, Santiago de Compostela e Ibiza… y las que vendrán. Todas ellas, paradas imprescindibles de una Ruta Española que un día debería establecerse . En cuanto a las MABs, también está en formación un elenco más que notable.

La visión de conjunto de la Unesco sobre el tema, se contiene en la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural promovida por la Unesco en 1972. Cuya interpretación e identificación práctica comenzó con las primeras propuestas para definir qué es el valor universal excepcional; que se remontan a la reunión del Comité del Patrimonio Mundial que tuvo lugar en Morges (Suiza) el 19 y 20 de mayo de 1976. Aunque solamente en 1978 se asumieron los criterios definitorios: (i) representar un logro único artístico o estético o una obra maestra del genio creativo, (ii) ser único, extremadamente raro o de gran antigüedad, y (iii) Contener fenómenos naturales únicos, raros o superlativos o elementos y áreas de excepcional belleza natural.

Con menor alcance que el Patrimonio de la Humanidad, la Unesco creó el Sello del Patrimonio Europeo, para impulsar la dimensión transnacional de una serie de bienes culturales, monumentos, enclaves naturales o urbanos, con carácter tangible o intangible, contemporáneo o tradicional. Y señaladamente, los lugares que han desempeñado un papel esencial en la construcción y consolidación de Europa, para incrementar el conocimiento, la consideración y el respaldo de la civitas europensis hacia su propio patrimonio.

Por otro lado, en 1999 la UNESCO puso en marcha el Programa de Obras Maestras de Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, que en España se ha aplicado en varias ocasiones. Empezando en 2001, cuando se declaró como obra maestra de patrimonio oral e inmaterial “El Misterio de Elche”. En tanto que en 2005, el Jurado reconoció “La Patum de Berga”.

En 2009 se registraron varios casos de interés de España: el silbo gomero, lenguaje músico-vocal de la isla de La Gomera, Canarias, así como los antiquísimos juzgados de regantes del Mediterráneo español: el Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia y el Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia.

En 2010 les tocó el turno al cante flamenco, los Castells catalanes como torres humanas, el canto de la Sibil.la, la dieta mediterránea y la cetrería.

5. LA REGULACIÓN Y GESTIÓN DEL PATRIMONIO ARTÍSTICO NACIONAL EN ESPAÑA: DESDE 1957 A 2007

La regulación y gestión del patrimonio artístico, bibliográfico y documental en España tiene sus orígenes en el art. 166 de la Ley de instrucción pública, de 9 de septiembre de 1857 (la famosa Ley Moyano), en la que ya se anunciaba la creación de un cuerpo de funcionarios especialmente cualificados para custodiar los tesoros bibliográficos de las bibliotecas y archivos. Algo que se concretó con el RD de 17 de julio de 1858, de organización de los archivos y bibliotecas estatales y creación del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.

Luego fue surgiendo un ordenamiento más completo y de cierta modernidad, hasta el punto de que cabe considerar 1900 como el punto de partida de la protección integral de patrimonio histórico-artístico en España; al crearse el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (Real Decreto de 18 de abril de 1900). Con la atribución, entre otras, de ocuparse de Bellas Artes, Archivos, Bibliotecas y Museos, para todo lo cual se creó la Dirección General de Bellas Artes.

Ese proceso de identificación del Patrimonio Histórico Español, se reguló ya de manera global en la Ley republicana del Patrimonio Histórico Español (PHE) de 13 de mayo de 1933. Que, a su vez, sirvió de base para la última legislación, con la Ley 16/1985 del 25 de junio de 1985, concebida para superar la dispersión normativa desde la entrada en vigor de la ya venerable Ley de 1933.

Los instrumentos de que ahora se sirve el Ministerio de Cultura para investigar, conservar y difundir el PHE son la Subdirección General del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, y el Consejo del Patrimonio Histórico Español. Esas entidades se ocupan de diferentes activos:

– Bienes protegidos en España. Tipos, definiciones, y niveles de protección para su declaración y acceso a las bases de datos.

– 1% cultural. Normativa, definición, solicitudes (plazos y requisitos) y aplicaciones de esta financiación que debe observarse en las obras publicas.

– Garantía del Estado. Son los casos en que el Estado Español asume el compromiso de asegurar bienes que se cedan temporalmente para su exhibición.

– Mecenazgo. Definición, normativa, e incentivos fiscales de esta fórmula de participación social para la conservación y el enriquecimiento del PHE.

Una de las funciones principales del IPCE es la elaboración y ejecución de planes para la conservación y restauración; de entre los cuales cabe destacar los siguientes:

– Plan de Catedrales: Información sobre el origen y fases del Plan de Catedrales, la elaboración de Planes Directores, los programas de inversiones y los edificios incluidos en el Plan.

– Plan de Patrimonio Industrial: Información sobre la necesidad del Plan, definición del Patrimonio Industrial, áreas temáticas, criterios de valoración y bienes incluidos en el Plan.

– Proyecto de Plan de Paisajes Culturales: Definición de “paisaje cultural” e información sobre la normativa internacional para su protección, un paso más para tener en cuenta el tema en el ámbito nacional.

– Plan de Arquitectura Defensiva. Definición del término “arquitectura defensiva” e información sobre los antecedentes en conservación de este patrimonio; en especial, a partir de la llamada Carta de Baños de La Encina y los programas de actuación derivados de la misma.

6. LA CORONA Y EL PATRIMONIO NACIONAL

El Patrimonio Nacional administra y gestiona los bienes de la Corona, subsumidos en la propiedad del Estado; incluidos los espacios verdes que rodean sus monumentos, que en la actualidad tienen una dimensión de 20.500 Ha. repartidas entre bosques como los Montes de El Pardo, los de La Herrería y Riofrío, los jardines de El Príncipe, la Isla y el Parterre en el Real Sito de Aranjuez, y los jardines del Real Sitio de La Granja. Constituyen un importante conjunto representativo del bosque mediterráneo y destacan por su gran valor ecológico y medioambiental.

El Patrimonio Nacional ofrece también al público la visita a los palacios reales, monasterios y conventos, donde se realizan ceremonias institucionales, así como actuaciones culturales. Debiendo mencionarse que actualmente está en construcción en Madrid, anexo al propio Palacio de Oriente, un Museo de las Colecciones Reales; para en él contener lo más importante de las mismas. Con no pocas críticas, todo hay que decirlo, porque con la nueva edificación está alterándose el antiguo paisaje urbano de la Cornisa Este de Madrid; formada por el Palacio de Oriente, la Catedral de la Almudena, la iglesia de San Francisco El Grande, y la formidable base vegetal de El Jardín del Moro.

Lugares de gran importancia histórica, artística y cultural, han sido las residencias oficiales de la Corona durante siglos. Actualmente, dan acceso a millones de visitantes que los disfrutan a diario. En su interior albergan impresionantes colecciones artísticas entre las que se incluyen infinidad de piezas únicas. Los Palacios son los siguientes:

Palacio Real de Madrid

Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial

Palacio Real de El Pardo (Madrid)

Palacio de la Quinta del Duque del Arco (Madrid)

Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Casa de las Flores (Segovia)

Palacio Real de Riofrío (Segovia)

Palacio Real de La Almudaina (Mallorca)

Reales Alcázares (Sevilla)

En cuanto a los Monasterios y conventos del Patrimonio Nacional, son monumentos de una calidad casi siempre magnífica, que cuentan con la colaboradora presencia de una serie de órdenes religiosas que los habitan y cuidan. Son destacables en esos recintos los tapices, esculturas, pinturas, reliquias, plata, libros y códices. En concreto, los monasterios y asimilables a ellos que son propiedad del Patrimonio Nacional aparecen en la siguiente relación:

Monasterio de las Descalzas Reales (Madrid)

Real Monasterio de la Encarnación (Madrid)

Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas

Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas (Burgos)

Monasterio de Yuste (Cáceres)

Abadía Benedictina del Valle de los Caídos (Madrid)

Panteón de hombres ilustres (Madrid)

Real Convento de San Pascual (Aranjuez)

Real Monasterio de Santa Isabel (Madrid)

Colegio de Doncellas de Toledo

Como pueden haber observado los lectores que están siguiendo esta serie, en España contamos con un patrimonio cultural formidable. Pero, ciertamente, no le va en zaga el patrimonio natural; al que dedicaremos la tercera y última entrega de esta serie la semana próxima.

Como siempre, a disposición de los lectores de República.es en castecien@bitmailer.net. Y gracias al amable comunicante que nos rectificó en el primer artículo: el autor de la crónica sobre el presunto incendio en el Museo de El Prado, no fue Larra, sino el también periodista Mariano de Cavia. Gracias; así da gusto.

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