Calentamiento global y cambio climático: el mejor aprovechamiento de los recursos naturales y la salud pública

El próximo lunes 22, se celebra en Madrid una sesión del X Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA 10), a la que se me ha invitado para referirme a los temas que se circunscriben en el epígrafe de este artículo. Al respecto, se enuncian aquí, una serie de reflexiones y de propuestas de medidas, a fin de abordar sistemas más racionales de producción, y mejores condiciones de vida, incluyendo la salud humana.

En ese sentido, la sostenibilidad es la mayor de las armas pacíficas contra el deterioro ambiental, en sentido muy amplio; y particularmente en lo que se refiere a la lucha contra el cambio climático. Por mucho que a estas alturas de la película todavía haya muchos contradictores de esa tesis. Entre quienes los más preocupantes, son los que, aceptando los impactos antropogénicos, expresan su actitud frente al tema con el algoritmo TL2.

Esa formulación es expresiva de la idea too little, too late; demasiado poco y demasiado tarde. En otras palabras, lo invertido en acciones concretas para contrapesar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ha sido demasiado poco; y además, sigue llegando demasiado tarde. De modo que con las emisiones de GEI que se han situado en la atmósfera desde la Revolución Industrial para acá, todo tiene ya un tinte de irreversibilidad.

Esa idea del TL2, es una tesis que no puede demostrarse, pero a la cual deben asignarse no pocas posibilidades; con la precisión de que, entre otros, de esa opinión participa W.S. Broecker, creador, precisamente, de la expresión calentamiento global (1975).

Pero aunque sean muchos quienes apoyan tan dramáticas previsiones, sinceramente creo que no pueden llevarnos a caer en los más desalentadores pesimismos. Porque es preciso anotar que, incluso si resultara imposible detener el cambio climático, sin embargo, los nuevos métodos que se aplican para ello, presentan grandes ventajas per se, tanto para el sistema productivo, como para la calidad de vida de cara al futuro. Seguidamente esquematizamos nuestra argumentación:

 Recurriendo a métodos de reducción de las materias primas por unidad de producto, se consigue un gran ahorro de recursos. Tratándose de un incentivo que se justifica por la contracción de los costes, con mucha mayor eficacia que cualquier clase de sub-sidios. Además, en esa senda de la reducción, puede llegarse a la miniaturización e incluso la nanotecnología.

La eficiencia energética (EF) significa reducir costes de manera muy importante; contribuyendo así a que los precios de los combustibles no crezcan en función de una demanda que de otra manera sería mucho mayor. Como botón de muestra: la EF de Japón es cinco veces la de China, lo cual viene a significar que, en el largo plazo, la República Popular, con la misma cantidad hoy consumida, podría producir mañana cinco veces el producto hoy conseguible.

 Además, con la búsqueda de la menor emisión de GEI, se avanza a toda velocidad en las energías renovables: eólica, fotovoltaica, termosolar, biomasa con recursos no alimentarios, geotérmica, mareomotriz, etc. Abriéndose de esa manera nuevas posibilidades, para la conservación de la naturaleza, por el menor consumo de combustibles fósiles. En esa misma línea, se reducirá la dependencia de los actuales amos del petróleo y del gas.

 El llamado renacimiento nuclear está en marcha. Con la consecuencia de que vía fisión del uranio (hoy) y fusión del hidrógeno (mañana), se emitirán muchos menos GEI. Configurando, al mismo tiempo, sistemas de mayor seguridad, así como métodos para reciclar el combustible irradiado.

La creciente industria de la recuperación. Sirve para mantener un ingente stock permanente de materias primas. En contra de la inercia irracional de generar más y más desechos para los vertederos, en lo que es el más lamentable de los derroches. En definitiva, de lo que se trata es de dar a los tales desechos, con su reciclado, el valor que realmente tienen. Para que una y otra vez, las mismas materias primas vuelvan al sistema productivo, con una fuerte reducción del gasto energético.

 Por otra parte, con la ampliación de los sistemas de reciclado, no se presionará tanto sobre los productos originarios; del reino vegetal destinados a papel, cartón, textiles, etc.; y del reino mineral, respecto de vidrio, cerámica, toda clase de metales, e incluso de inertes de la construcción. Debiéndose tener en cuenta, también, lo mucho que el agua significa en los desarrollos de que estamos ocupándonos.

 Con las observaciones anteriores, se puede replicar a la conocida proposición de que el mayor consumo de los países emergentes “necesitará de dos o tres planetas Tierra más”. La realidad es que la cantera de materiales a reciclar, podrá servir, en buena medida, para disponer “de dos o tres planetas hasta ahora ignorados y que tenemos a nuestro alcance”.

 Por último, con los reajustes indicados en el comportamiento actual respecto a los recursos, se conseguirá, como objetivo primordial, una mejor salud humana. Al establecerse mejores condiciones en la atmósfera, tema al que en algunos casos, especialmente en China, se ha llegado a situaciones patéticas. En pocas palabras, el aire podrá volver a ser respirable; y al luchar por el vertido cero de efluentes líquidos nocivos, será factible preservar los acuíferos garantizando las aguas de calidad.

En resumen, podrá o no frenarse el cambio climático. Pero lo que sí está claro es que la política destinada a ello, presenta muchas ventajas per se. Dicho de otra forma, la meta de frenar el calentamiento global, tal vez no pueda alcanzarse en función de la hipótesis TL2. Pero habrá mejoras importantes en el sistema productivo, en la calidad de vida, y en la salud humana.

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