El grito de la Tierra

Con la venia del editor de republica.es, Pablo Sebastián, hoy me ocuparé de mi nuevo libro, El grito de la Tierra. Biosfera y cambio climático (publicado por RBA), señalando para empezar que todos los libros son productos sui generis, y éste no es ninguna excepción, pues su origen se relaciona con nuestro planeta azul; que siendo una mota de polvo en el universo, en las noches estrelladas fuera de la ciudad, cuando miramos hacia arriba, nos invita a preguntarnos: ¿por qué estamos aquí, y qué sentido tiene la vida? ¿Adónde vamos y cómo? Interrogaciones nunca ociosas, por mucho que las respuestas aún no puedan develar el misterio, aunque cada vez seamos más conscientes de las agresiones de la especie humana a la biosfera.

La nueva obra que aquí se presenta es resultado de una vocación ecológica y constituye una especie de Informe General, en el que —aun a riesgo de entrar en la petulancia que tantas veces criticaba Pío Baroja—, se ocupa de cuestiones propias de la osadía del autor; como podrá apreciarse por los contenidos que se suceden en las tres partes del volumen.

Parte I. La conciencia eco-eco del planeta Tierra

Comenzando con referencias al crecimiento económico y el medio ambiente, para comprobar que la polémica sobre los límites al crecimiento, lejos de haber cesado, sigue activa. Una controversia que por ahora tiene su área de llegada en la sostenibilidad para defender la biosfera amenazada. La síntesis podría ser: el homo ecologicus debe sustituir al tecnologicus.

Parte II. Emisiones antrópicas y cambio climático.

Es toda una secuencia de 3 exposiciones sobre los temas básicos de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y su medición conforme a los criterios del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Procedimientos que se traducen en cuestiones legales e instrumentales que se concretan al estudiar cómo funciona el Protocolo de Kioto. Un acuerdo internacional trabajosamente conseguido, y que hasta ahora es el más avanzado en la cooperación ecológica a escala mundial. Pero con el cual, meramente, no podrán resolverse todas las cuestiones cruciales, que necesitan de más tratamientos. Que4 especificamos al analizar las grandes alteraciones en curso dentro de la biosfera: deshielo de los dos polos, Norte y Sur, y el del macizo montañoso Himalaya/Tíbet, incendios de los bosques húmedos tropicales, etc.

Todo lo anterior se completa 5con las medidas destinadas a arribar al puerto aún lejano de una sociedad baja en carbono. Una travesía de inevitables singladuras: almacenamiento del carbono, energías alternativas, renacimiento nuclear, recuperación y reciclado, y ajustes especiales en el campo y las ciudades.

Parte III: ¿Más deterioro de la Tierra ó acción planetaria?

En la parte III y última del libro, se ve si realmente se está acabando con el bla bla bla internacional, para pasar definitivamente a las actuaciones perentorias en relación con la biosfera. En esa perspectiva, se examinan los trabajos en curso para renovar el Protocolo de Kioto, dentro del esquema de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. En esa dirección, en un capítulo que lleva el mismo título del libro en su conjunto —El Grito de la Tierra—, se hacen algunas previsiones sobre qué podrá depararnos el futuro, con el horizonte a corto plazo de la COP-16 en Cancún, de noviembre/diciembre de 2010. Pero sin por ello perder la noción de que estamos ante una problemática de largo plazo y que después de Cancún, las negociaciones seguirán.

Aparte de la estructura del libro hasta aquí expuesta, como segunda parte de este artículo haré una especie de mini-tractatus ecologicus universalis (un poco a lo Wittgenstein, servata distantia), con lo fundamental de las tesis que se exponen en el libro.

Vivimos en la biosfera, y participamos en el funcionamiento global de la naturaleza, en la que nada es obvio, pues todo es resultado de gran número de interacciones. Y el hecho de estar aquí, en el único planeta azul conocido en el universo, es un privilegio a valorar por la humanidad. Por el hecho de disfrutar de un hábitat, en principio hospitalario para todas las especies (cierto que más para unas que para otras).

Desde la Revolución industrial (circa 1750), somos la especie más depredadora. El crecimiento demográfico y las capacidades tecnológicas disponibles, con el maquinismo primero, y la revolución científica y tecnológica después, y ahora con las TICs, han hecho que la larga progenie de la mujer y el hombre se hayan convertido en el mayor peligro para todos los equilibrios ecológicos del planeta. Pero también fuimos tomando conciencia de la necesidad de conservar la Tierra de Promisión que habitamos, e impedir ser expulsados del único paraíso conocido, que hemos de reconquistar.

Esa reconquista del paraíso requiere resolver los siete problemas capitales de la biosfera, que se comentan en el libro. El último de los cuales —calentamiento global y cambio climático— es el más perentorio por su magnitud y consecuencias. Hasta el punto de haber devenido una cuestión fundamental. Por mucho que los problemas de cada momento y los morbos sociales al uso, absorban la atención del mundo de hoy, con su peligroso enfoque cortoplacista de ciudad alegre y confiada.

Escuchemos la voz de Gaia, el Grito de la Tierra, precisamente el título del libro, que nos pide respeto para no traumatizar más la naturaleza. En ese sentido, el sistema Tierra ahora amenazada, requiere una serie de ajustes que sin ningún afán exhaustivo se estudian a lo largo de los capítulos de la obra que estamos comentando, en la perspectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 1992, que aparece como el origen el Protocolo de Kioto (1997) como expresión primeramente operativa, que ya tiene una cierta andadura. En lo cual, la 15ª Conferencia de las Partes (COP-15) del CMNUCC en Copenhague, diciembre de 2009, no fue el fracaso más absoluto, que algunos pretenden. Por el contrario, significó un considerable avance metodológico; al plantearse en ella nuevas vías y foros de negociación y de búsqueda de soluciones.

Relativizando la cuestión, la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático, implica un esfuerzo mucho menor del que se realizó a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, con sus seis años de fuego y acero, genocidios y hecatombe nuclear. Una analogía que impulsa la idea de que para enfrentarnos mejor al enemigo que es la Tercera Guerra Mundial, que estamos viviendo contra la biosfera, hemos de conocer cómo es el adversario, y saber cómo frenarlo. Que es precisamente, el objetivo esencial de “El grito de la Tierra”, una obra más de las muchas que hay en curso sobre el problema global que nos afecta.

Como siempre, a su disposición en castecien@bitmailer.net.

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