Kasakstán, un gran país aún ignoto para la mayoría de los españoles

II. El III Foro Económico de Astana

En la primera entrega de este artículo, hicimos una especie de ficha histórico-geográfica de Kasakstán, en la idea de proporcionar algunas informaciones sobre un país que ya es el más importante de Asia Central; y pieza clave de Eurasia, al situarse entre Rusia, China e India.

Nos referiremos en esta segunda parte del artículo, a las actividades académicas en que participé durante los días de mi estancia en Astana. Pero antes me permitirán algunas consideraciones sobre la ciudad, que es capital del país desde 1997. Y que ha sido concebida con cierta grandeza, en lo que es su plano central, en el que se sitúan edificios monumentales como el Palacio del Presidente de la República (una especie de síntesis de la  Casa Blanca y del Capitolio de Washington DC sobremontados), la Pirámide de Norman Foster, que constituye una suerte de expresión conjunta de las principales religiones. Y en medio de todo ello, una gran torre con la esfera mundial arriba, desde la que se divisa la vastedad de la capital, con grandes edificios dedicados a Ministerios de Asuntos Exteriores, Defensa, Banco Central, Gran Mezquita (bien parecidas a las pequeñas iglesias ortodoxas de Moscú, salvo por los minaretes) y las áreas de iniciativa privada de grandes hoteles y zonas residenciales.

Discurriendo a través de la periferia de la parte monumental ciudad, se ha diseñado un rio artificial, de gran anchura, con un paseo en su orilla que se ve muy frecuentando en las tardes y noches de verano. Y que con la llegada de la oscuridad, adquiere colores y reflejos que proporcionan un gran sosiego a los peripatéticos, con temperaturas muy gratas, frente a las que han de soportar, de hasta 40 grados bajo cero en el invierno. Llegando al efecto térmico a -70 cuando Eolo se extiende por la estepa con sus gélidos alientos. “Cuando el termómetro marca 30 bajo cero —se nos dijo— los colegios no abren”.

Los márgenes del citado río son zonas de restaurantes, con uno de gran raigambre popular al aire libre, el Ali baba, un especie de gran merendero; no lejos de otras ofertas étnicas, entre ellas una azerí, donde la última noche de nuestra estancia en Astana (me refiero a mi asistente profesoral Tomas Prieto-Castro Rosen y a mí mismo) tuvimos una cena muy grata con el Embajador de España, Alberto Antón Cortés y su esposa, María del Carmen Gollonet.

* * *

Entrando ahora en el área más académica de este relato, expondré a los lectores, que desde hace tres años, el Gobierno de Kasakstán organiza el Foro Económico de Astana, que tiene como sede el Palacio de la Independencia; un edificio que recuerda al célebre Nido del Pekín olímpico; y que se ubica en una gran plaza en la que también hay un edificio circular de cristal, la Escuela de Bellas Artes, así como un arco monumental que me recordó el del El Centenario, en Bruselas; con una gran columna de mármol blanco simbolizante de Kasakstán, con unos vistosos caballos alados en su base.

Este 2010, el III Foro tuvo como título genérico “El crecimiento económico sostenible en el periodo de post-crisis”, y sus sesiones dieron comienzo el 1 de julio, con un discurso de bienvenida del Presidente de la Republica de Kasakstán, Nersultan Nazarbayev —que gobierna el país desde 1988, todavía en la era soviética—, y que precisamente pocos días después de ese mensaje inaugural cumpliría 70 años, en medio de grandes celebraciones y alborozos. Con un culto a la personalidad bastante soportable, a poco que se recuerden los oropeles y los mensajes hiperlaudatorios de la última etapa de la URSS, cuando en Moscu y otras ciudades se veían grandes cartelones por doquier, con los patéticos rostros de los gerontocráticos gerifaltes de PCUS… ¡así les fue a todos ellos!

El discurso de Nazarbayev me pareció bien construido, y de contenidos interesantes. El primero de ellos, una evocación sobre la importancia de Eurasia, algo que a los occidentales, eurocentristas de nación, les lleva a la anómala idea de que entre Europa y China sólo está la nada. Cuando hay extensos territorios siberianos y centroasiáticos, que no solamente actúan de empalme entre los dos extremos, sino que además tienen su propia vida; con aportación de recursos más que notables ya, y que aún serán más importantes en el inmediato futuro.

El segundo tema que Nazarbayev abardó, fue el de la moneda global, y francamente me quedé muy sorprendido al escuchar ideas tan claras sobre su indispensabilidad como meta lógica y alcanzable para la economía mundial. El Presidente se expresó en la línea de Robert Mundell, a la que luego me referiré, y de mis propias reflexiones sobre el tema, a las que también haré referencia. Nazarbayev, puso de relieve que los tiempos actuales exigen una moneda común, mucho más allá de lo que pueda ser un simple acuerdo entre el dólar y el euro; y sin ninguna acritud, criticó la situación de privilegio en que se encuentra EE.UU. con su señoriaje del dólar.

El tercer punto de interés en las palabras inaugurales del Presidente de Kasakstán fue la necesaria integración económica global. Y en esa dirección se ocupó con cierta extensión de la Unión Aduanera, al estilo de la CE/UE, que su país acaba de firmar con Rusia y Belarus; en la idea de que esos tres Estados atraerán ulteriormente a otros más de la bastante deteriorada Confederación de Estados Soberanos (más conocida por su sigla inglesa de CIS), que como esquema de cooperación económica surgió al desmantelarse a la URSS en 1991.

En la sesión inaugural también intervinieron otros oradores, de entre los cuales me referiré a dos Premios Nobel de Economía. El primero de ellos, Finn E. Kydland, quien en el uso de la palabra, en vez de atenerse al tiempo que se le había adjudicado, 15 minutos, se explayó durante más de media hora; para proyectarnos en power point, algunas ilustraciones más escolares que otra cosa sobre los orígenes y la evolución de la crisis. Y tan embebido estaba el ennobelizado profesor, que acabó recibiendo dos avisos del moderador de la sesión, K. Defeterios, de la CNN, entidad que contribuye muy señaladamente al Foro de Astana. Resultó un tanto penoso que el Prof. Kydland no se diera cuenta que el interés de su discurso no justificaba su longitud, ni que sus laures académicos pudieran desestabilizar la sesión inaugural.

Porque eso es lo que en cierto modo hizo el Nobel de Economía de 2004, hasta, el punto de que terminado su farragoso speech, el Presidente de la Republica se marchó sin ocultar su tedio próximo a la somnolencia. En ese momento transmití a nuestro Embajador, Alberto Antón Cortés, que el tal Kydland pertenecía al género de los sheep sleepers; esto es, la categoría de oradores que acaban durmiendo a las ovejas.

Muy interesante fue, en cambio, la intervención, ya al final de la sesión matutina, de nuestro otro Premio Nobel: el Prof. Robert Mundell, quien insistió en sus conocidas tesis sobre la necesidad de la moneda global, derivadas de su teoría de las áreas monetarias óptimas. Y lo hizo con un tono convincente y operativo, pues, entre otras cosas, anunció que la Ministra de Economía y Finanzas de Francia, Christine Lagarde tiene la previsión de que el próximo año su país propondrá incluir en la agenda europea la cuestión de la moneda global, seguramente para llevarla al G-20.

Al final de la intervención de Mundell, me acerque al estrado para saludarle, y le entregué mi propia ponencia, que recibió con indudable interés. Así me lo subrayó mi asistente profesoral, Tomas Prieto-Castro: durante el tiempo que quedó de sesión, el Nobel estuvo leyendo mi papel.

Con Mundell hablé también de nuestro común amigo Domingo Cavallo, Ministro de Economía que fue de Argentina, primero con el Presidente Menem, cuando introdujo la caja de conversión dólar / peso argentino, inicialmente con gran éxito. Pero como él mismo expuso después en un libro, esa situación difícilmente podría consolidarse sin reformas importantes de la economía argentina; especialmente en materia de fiscalidad y de lucha contra la inflación.

El segundo mandato de Domingo Cavallo como factótum económico de Argentina fue menos afortunado. El Presidente de la Rúa le llamó ya en una situación de superemergencia, con la mentada caja de conversión muy deteriorada, precisamente por la inflación y la fuga de capitales. Lo que acabó traduciéndose en el llamado corralito, toda una serie de cortapisas para la libre disponibilidad de recursos financieros. Lo que al final llevó a la destrucción de la paridad peso / dólar, con consecuencias económicas y sociales muy graves para Argentina.

Previamente a mi viaje a Astana, nuestro común amigo Angel Sanchis nos convocó a Domingo Cavallo y a mí al estupendo restaurante O´Pazo de Madrid (también estuvieron las señoras de Sanchis, Menchu y la mía, Carmen) a un almuerzo en que hablamos largamente del tema de la moneda común y del previsible encuentro con Mundell en Astana.

Ese fue el origen de una idea de Cavallo, sobre la posibilidad de mi participación, entre los días 7 y 9 de julio en una reunión en Italia, en Santa Colomba, en un grupo que lidera el Prof. Mundell sobre el mismo tema de la moneda global. Idea que a pesar de que Cavallo apreció en alto grado mi ponencia de Astana, no pudo materializarse; por así decirlo, cuando se planteó mi participación, el cupo de asistentes ya estaba cerrado desde bastante tiempo atrás.

Seguiremos la próxima semana, con algunas referencias más al III Foro Económico Internacional de Astana, y ciertos complementos sobre es ignoto país que sigue siendo, para los españoles, Kasakstán.

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