Kasakstán, un gran país aún ignoto para la mayoría de los españoles

I. BREVE FICHA HISTÓRICA / GEOGRÁFICA Y ECONÓMICA

Son las tierras que en tiempos sucesivos recorrieron, con sus ejércitos, huestes u hordas, grandes personajes de la historia, como Alejandro Magno, Genjis Kahn o Tamerlán; extensas estepas que por el Norte intuyen la proximidad de Siberia, y por el Sur y el Este los grandes macizos montañosos centroasiáticos que separan a estos territorios de Mongolia, China, la India e Irán.

Se trata de un espacio geopolítico que los ejércitos de los zares ocuparon durante el siglo XVIII, para iniciar todo un proceso de rusificación, que luego continuó en la configuración soviética. De lo que quedan rasgos de continuidad, en la persistencia del idioma ruso, la lingua franca de las cinco ex repúblicas soviéticas centroasiáticas: Kasakstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán, y Tayikistán.

La idea que existe todavía en España sobre tal vastedad de territorios euroasiáticos, es sumamente precaria, y por lo que he podido colegir en preguntas y comentarios, son muchos los que aún piensan en los habitantes de ese gran espacio como nómadas con sus yurtas y sus rebaños. En gran medida de camellos bactrianos de dos jibas, y superviviendo en condiciones de vida sumamente agrestes, y con un clima continental extremado, que en verano llega a los 50 grados de temperatura y en invierno se sitúa hasta 40 grados bajo cero. El gradiante térmico seguramente más amplio de las zonas habitadas del planeta.

En ese perímetro euroasiático se encuentra precisamente Kasakstán, un Estado independiente desde 1991, cuando Yeltsin —según dicen en medio de una de sus grandes melopeas habituales—, decidió que era necesario poner fin al Imperio de la URSS. Para lo cual concedió la independencia a 14 repúblicas socialistas soviéticas, la mayoría de las cuales ni siquiera habían luchado por su emancipación.

Esas 14 repúblicas que junto con la inmersa Federación de Rusia (17 millones de km2, 34 veces España), componían la URSS son tres países bálticos, los otros dos eslavos (Belarus y Ucrania), una porción de la antigua Rumanía (Moldova), tres naciones caucásicas (Georgia, Armenia, y Azerbaijan), y las ya mentadas cinco repúblicas centroasiáticas. Lo que había sido una zona unificada bajo el poder del Moscú del PCUS desde la década de 1920, se convirtió en una laxa Confederación de Estados independientes, que fue disgregándose ulteriormente.

Centrándonos ya en el ámbito a que voy a referirme más en concreto a partir de ahora en este momento, recordaré, para quienes no lo sepan de antes, que Kasakstán, tiene un territorio de 2,72 millones de kilómetros cuadrados (como cinco veces y media España, un tamaño más o menos el de Argentina) y 16 millones de habitantes, como una tasa media de fecundidad de 1,9 hijos por mujer, y una esperanza de vida al nacer de 72 años. Resultando que el nuevo Estado kasako tiene una de las densidades demográficas más bajas del mundo, concretamente 6 hab. /km2; con tres ciudades principales que en línea Norte Sur son Astana (que en lengua kasaka significa precisamente la capital), Karaganda, y Almati, la antigua sede del Gobierno que dejó de serlo en 1997. Seguro que con el ánimo de tomar posesión efectiva de toda la mitad norte de la nueva Republica, amplia zona en la que por entonces era mayoría la población rusa. Hoy esas tres ciudades están unidas por una línea ferroviaria de 1.200 kilómetros por la que circulan los talgos españoles, con gran prestigio para nuestro país.

Desde la independencia, y diríamos que casi inevitablemente, Kasakstán, ha buscado su señas de identidad (una expresión que, por cierto, a mí siempre me evoca una de las mejores novelas que he leído, de Juan Goytisolo). Exacerbación nacionalista que, aparte del cambio de capitalidad, se manifiesta en una inmersión lingüística para restablecer el uso habitual y generalizado de la lengua kasaka, de linaje turco; como la única oficial, y habitual en el país. Con no pocos esfuerzos, que se aprecian todavía hoy, de personas con más de 35 o 40 años de edad, que se expresan mejor en la lengua de Tolstoi en la que fueron educados.

La explicación de todo el proemio sobre un país tan desconocido para los españoles en general, es que por esas y latitudes y longitudes estuve a finales de junio y principios de julio. Tras largas horas de avión desde Madrid a Fráncfort del Meno, con larga escala, para a continuación hacer un trayecto de seis horas. Viaje que realicé para asistir al III Foro Económico de Astana, organizado por el Gobierno Kasako, en la idea, precisamente, de contribuir a que su país se ponga en el mapa internacional de los grandes acontecimientos. Un encuentro al que me incorporé por iniciativa del Embajador Alberto Antón Cortés, que rige con gran dinamismo y eficacia la representación de España en tan inmenso país.

Las capacidades actuales, y sobre todo las potenciales de la república centroasiática a que estamos refiriéndonos, se cimentan en una economía comparativamente sólida, que se basa en la amplia disponibilidad de recursos económicos básicos de gran importancia. Empezando por los hidrocarburos, petróleo y gas, con 131 millones de toneladas equivalente a petróleo, tep; y una larga serie de otras riquezas mineras en gran abundancia (hierro, bauxita, cromita, cobre, zinc, plata, plomo, oro). Así como una agricultura nada desdeñable que autoabastece al país en cereales, carne, etc. En definitiva, las bases de una cierta prosperidad económica, a lo que contribuye también la proximidad de China, con su gran voracidad por toda clase de recursos naturales para atender su espectacular crecimiento. Nuevos gaseoductos, oleoductos y autopistas, están uniendo ya ambos países, en una relación muy estrecha, para compensar la cual Kasakstán mantiene excelente relaciones con Rusia, país con el que acaba de inaugurar una unión aduanera.

Dejamos aquí la presentación de Kasakstán como país, y en una segunda crónica la semana próxima, trataré de exponer algunas cuestiones políticas, como también me referiré a lo que tuvimos ocasión de exponer y discutir en Astana sobre temas económicos de alcance mundial en su III Foro Internacional.

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