La Jers: el perro guardián de la Eurozona

La primera reunión anticrisis importante a escala Eurozona se celebró en París el 12 de septiembre de 2008. Allí, los ministros de Finanzas de la Eurozona (los 15 estados de la Unión ya con el euro como moneda propia), asumieron un enfoque común; sobre la base de una previa constatación muy realista del presidente del propio Eurogrupo y primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker: “La ralentización es más pronunciada de lo que todos esperábamos, y será necesaria una reacción común; y no una serie de respuestas desordenadas de cada país”.

Pero tras muchas tentativas no se llegó a un común acuerdo definitivo. Por la resistencia neoliberal de Alemania a entrar en un proceso intervencionista; rechazo que, sin embargo, fue decayendo por el deterioro de la economía de la mismísima República Federal. Y también por la presión de los socialdemócratas, dentro del gobierno de Angela Merkel.

Así las cosas, el 12 de diciembre de 2008 se alcanzó un consenso en el que los keynesianos del Reino Unido y Francia aparcaron sus rencillas con los conservadores alemanes. Sin llegar a ser un verdadero plan conjunto, sino veintisiete planes nacionales, más o menos cortados por el mismo patrón. Como dijo la Sra. Merkel: “Lo que necesitamos es una caja de herramientas, de la cual cada uno utilice las que más necesite”.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y el caso es que si no se llegó a un programa de quince Europaíses, sí que se consagró la idea de hacer previsiones más anticipatorias de forma conjunta. En ese sentido, también en 2008, en el segundo semestre, la Comisión solicitó a un grupo de expertos de alto nivel que formulara recomendaciones; para establecer un marco mejorado de supervisión financiera, a fin de evitar las imprevisiones de nuevas crisis financieras. Y el grupo en cuestión, presidido por el expresidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Jacques de Larosière, redactó, con gran diligencia, un informe conteniendo treinta y una recomendaciones. Con base en las cuales, la Comisión presentó en marzo de 2009 su Comunicación sobre cómo «gestionar la recuperación europea», con cinco objetivos clave:

 elaborar un marco más eficaz y oportuno para detectar y neutralizar los riesgos en los mercados financieros;

 colmar las lagunas en los marcos reglamentarios nacionales y en los propios de la UE;

 garantizar que los inversores particulares y las pequeñas y medianas empresas puedan tener confianza en la seguridad de sus ahorros y de sus derechos;

 mejorar la gestión de riesgos en las entidades financieras y vincular los incentivos a resultados sostenibles;

 garantizar sanciones más eficaces.

Con fundamento en esos objetivos, en mayo de 2009, la Comisión hizo público un esquema bastante detallado de reforma del sector financiero. Incluyendo dentro de él el órgano de previsiones y predicción ya aludido, definiendo su estructura, funciones y responsabilidades, así como el nombre de la nueva entidad: Junta Europea de Riesgos Sistémicos (JERS). Cuya organización se configuró por el Consejo Europeo de junio de 2009, que preconizó su rápido montaje para que las nuevas estructuras de visionar horizontes ya estuvieran operativas en el transcurso de 2010. Finalmente, el Ecofin llegó a un acuerdo en octubre de 2009 sobre la creación de la citada JERS.

El todavía comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, manifestó su satisfacción por el nacimiento de la Junta con las siguientes palabras: “Si este organismo hubiera existido en el pasado, sus alertas y recomendaciones sobre los riesgos para la estabilidad financiera, podrían haber evitado, al menos en parte, las consecuencias tan negativas de la crisis”.

La JERS, una organización todavía muy poco conocida incluso entre los más expertos en europeísmo, dispone de una Junta General, un Comité Director, una Secretaría y un Comité Técnico Consultivo. El presidente es elegido por cinco años de entre los miembros de la Junta que al mismo tiempo pertenezcan al consejo del BCE, habiendo recaído la primera designación en Jean-Claude Trichet. Y su vicepresidente es el gobernador del Banco de Inglaterra, Merving King.

Los acuerdos de la JERS se toman por mayoría simple en su sede en Francfort, próxima al Banco Central Europeo, y por sus actividades ya conocidas, ha pasado a considerarse como el perro guardián de la Eurozona: vigila la situación general del sistema financiero, y procura emitir alertas tempranas de las amenazas que puedan cernirse sobre la estabilidad financiera. Y tras identificar los riesgos puede hacer recomendaciones a todas las instancias que considere competentes para asumirlas.

Adicionalmente a la JERS, y de cara a potenciales crisis futuras, la Comisión ha propuesto avanzar en la organización del sistema financiero comunitario, a base de crear una Autoridad Bancaria Europea, otra para los Seguros y Pensiones de Jubilación, y una tercera para el mercado de valores. En definitiva, tres entidades que con carácter precautorio supervisen los respectivos sectores.

En definitiva, la anterior reseña para nuestros amigos de republica.es, significa que vamos avanzando hacia un gobierno económico de la UE, y particularmente de la Eurozona. Con poderes mucho más importantes que hasta ahora. Algo que era inevitable, pero que aún requerirá tiempo.

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