La gravedad de una gestión de crisis que está llevando a España a la ruina

II. Tendencias preocupantes y políticas inciertas

La pasada semana se presentó la primera parte de este artículo con ocho puntos, por lo cual ahora seguimos a partir del 9, incluyendo una serie de ideas sobre lo que está sucediendo en la economía española. Como ya se dijo a los lectores de republica.es, estas reflexiones proceden de una reciente intervención del autor ante una asamblea de destacados empresarios.

9. Ya a mediados de 2010, España sigue atravesando una fuerte crisis económica que se inició en 2007, y lo peor de ella, a la altura de la primavera de 2010, radica en un horizonte de estancamiento, según explicamos esquemáticamente en el hexágono adjunto, y cuya secuencia iniciamos en el vértice 1, expresivo de la fuerte caída de la demanda global; sobre todo por el paro, que empezó con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, para extenderse después a la industria manufacturera y los servicios, resultando un desempleo actual (mayo 2010) de 4,6 millones, que ha venido a traducirse —entre otras muchas cuestiones— en una fuerte contracción de los ingresos presupuestarios (segundo vértice) por la menor percepción de IVA, impuestos especiales, sociedades, IRPF, etc.

10. La inevitable consecuencia del colapso de las percepciones fiscales habría sido un drástico freno del gasto público, de no haberse dispuesto del recurso a la deuda pública (vértice tercero), para allegar fondos en los mercados de dinero y de capitales. Cuantitativamente, el consiguiente endeudamiento público está alcanzando cotas desconocidas en nuestra historia económica, al pasar de un ratio del 33 por 100 sobre el PIB en que estaba a principios de 2008, hasta el 55 por 100 en mayo del 2010 (600.000 millones de euros). Con la previsión de superar el 73 por 100 en el 2013, lo cual plantea un problema muy serio: ¿cómo se reembolsará en el futuro tan ingente suma, sin aplastar a la ciudadanía y las empresas con impuestos? Lo evidentes que en la hora actual no hay empresas estatales que vender, como sí las hubo entre 1994 y 2002 al proceder a las privatizaciones.

11. En cualquier caso, a medio plazo los altos niveles de endeuda-miento acabarán constituyendo un fortísimo lastre en los Presupuestos Generales del Estado (PGE, vértice 4); teniendo que re-cortarse la asignación de recursos, no sólo para gastos corrientes sino también para inversiones públicas (vértice 5). Y consiguientemente, al contraerse las asignaciones a infraestructuras (como ya está sucediendo con los recortes del Ministerio de Fomento y la difícil viabilidad del Plan Extraordinario de Inversiones, PEI), el PIB (vértice 6) seguirá en su tendencia al estancamiento. Cerrándose de ese modo el circuito vicioso del bloqueo, para romper el cual, en un sentido virtuoso, harían falta importantes inversiones, que en estos momentos no está en posibilidad de ofrecer ni el sector público, ni el privado, ni el resto del mundo.

12. Incluso podría decirse que estamos entrando en una auténtica depresión, según la nueva definición del término que hace el economista británico Eslake: fuerte descenso acumulado del PIB, o tres años seguidos de recesión. Y ya se sabe lo difícil que es salir de cualquier etapa depresiva; por lo cual no cabe sino destacar el gran error que constituye haber recortado las inversiones públicas, las únicas que pueden tener efectos multiplicadores y de creación de empleo. En vez de reducir el gasto de las AA.PP. vía recorte de la plétora de empleados del sector, supresión de organismos innecesarios (que hay miles) televisoras regionales todas deficitarias, final de contratación de asesores y demás expresiones clientelares en la Administración, supresión de organismos innecesarios, concentración de municipios, disciplina presupuestaria de las CC.AA., etc.

13. Cabría introducir un aluvión de cifras, pero nos limitamos a las siguientes observaciones tendenciales:

 Caída de los ingresos públicos del Estado, CC.AA., con Ayuntamientos al borde del colapso. Y con reducciones de inversión por doquier, para pasar de un déficit público del 11,2 en 2009, a sólo 3 por 100 en 2013 (¿operación imposible?).

 Consumo que sigue en las horas más bajas: -5 por 100 so-bre las mismas fechas del año anterior. Tanto por el crecimiento del paro como por el antes mencionado menor ahorro precautorio.

 Aparente situación favorable del Euribor, que de un máximo del 5,39 por 100 en julio del 2008, ha bajado al 1,25 actual (mayo 2010). Pero ese gradiente no se ha traducido en ninguna recuperación ostensible de la construcción, que sigue en niveles muy bajos después de un 2009 con menos de 150.000 viviendas iniciadas. Con un flujo muy débil de crédito a las empresas, tras el fracaso manifiesto de tantas promesas sobre el papel del ICO.

 Perspectiva complicada de futuro, por las exigencias que habrán de cumplir las entidades crediticias (nueva normativa, Basilea III) para mejorar el ratio de core capital y de otras funciones bancarias.

 En cuanto a la morosidad, los últimos datos son también inquietantes: 5,38 por 100 (último dato disponible, de febrero de 2010) en bancos y cajas; con muchas dudas sobre la verosimilitud de esa cota, por la nueva contabilidad creativa en la materia con activos inmobiliarios.

 Situación muy difícil en las cajas de ahorro, con grave retraso en su concentración. De modo que la veintena de cajas resultantes tengan un perfil más resistentes a la crisis y menos politizado que hasta ahora; e incluso con ciertas tendencias privatizadoras. Debiendo recordarse que el recurso al FROB puede suponer entre 15.000 y 30.000 millones de euros.

 Estado de bienestar en claro peligro, con la previsión de un número de parados cada vez mayor. Que a no tardar, en su mayoría, podrían recibir sólo 426 euros de subsidio mensual, al terminarse las prestaciones habituales de la Seguri-dad Social por el alargamiento de la crisis.

 La energía. Es un tema fundamental en el que el Gobierno no ha entrado todavía a fondo y en el que ya hay conatos de que la energía verde (solar y eólica fundamentalmente) podrá recibir primas más reducidas; y ser objeto de mayor control habida cuenta de los fraudes que están produciéndose en la solar. Ajuste que se defiende por la necesidad de no incrementar más el déficit de tarifas.

 Por lo demás, en lo referente a energía nuclear, sigue la in-certidumbre; a diferencia de EE.UU. que pone el pie en el acelerador, los Emiratos encargando cuatro grandes centrales a Corea del Norte, China haciendo lo propio con una veintena a Francia, e Italia que renuncia a su antigua moratoria nuclear y se dispone a embarcarse en un primer plan de cuatro centrales.

14. Tras los previos planteamientos, y ya en la recta final de esta presentación, cabe esquematizar los ajustes principales que habrían de hacerse a escala de la economía española, para conseguir un marco de mayor competitividad y dinamismo; contribuyendo así al tan traído y llevado cambio de modelo, con mutaciones en los principales aspectos del mismo, según iremos viendo.

 Sin jubilación obligatoria, si bien a los 69 años –y en casos especiales— podría retirarse quien así lo prefiera, naturalmente con su pensión. Pero fomentando el trabajo, voluntariamente después de esa edad. Con 25 años para el cómputo de la pensión, y no menos de 20 para entrar en el derecho a la misma.

 Salarios: no superar el 90 por 100 de 2009; debiendo cancelarse la escala móvil automática, que tanto contribuye a exacerbar los procesos inflacionistas. Sobre este punto, recordemos que el FMI ya propuso una rebaja salarial del 10 por 100, y que el inevitable Prof. Krugman llegó a hablar del 30. Como también conviene recordar que los nuevos temporeros están experimentado en 2008/2010 contracciones salariales de no menos del 20 por 100 respecto a 2007.

 Convenios colectivos y absentismo. Hay que configurarlos con un nuevo formato, a pactar a escala de empresa; para así relacionar estrechamente retribuciones y productividad. Sin olvidar la necesidad de ir a una rigurosa regulación del absentismo.

 Seguridad Social. Tendremos que reorientar nuestro actual sistema tipo Bismarck (contributivo), para ir pasando a otro mixto, con elementos a lo Beveridge (financiación vía impuestos). Al objeto de hacer posible que las aportaciones de empresa más cuota obrera no supere el 25 por 100 de los ingresos según nómina.

 Contratación laboral. Habrá que hacerse un gran esfuerzo para acabar con la temporalidad que tanto perjudica a la juventud. A base de reducir indemnizaciones, pasando de 45 días por año (en algunos casos se llega hasta 60 para lubrificar los EREs), a no más de 15. Con un máximo de 600 días (media actual en la UE) en términos de acumulación, frente a los 1.200 actuales. Hay que estimular, además, la contratación a tiempo parcial.

 Dinamismo empresarial. Es indispensable incentivar la inversión, buscando una mayor productividad en pro del empleo. En esa dirección, el tipo general del Impuesto de Sociedades (35 por 100), podría reducirse en no menos de 10 puntos, para inversiones netas entre 2010 y 2015. Adicionalmente, es preciso estimular el espíritu de empresa, según lo previsto en el Consejo Europeo de Lisboa 2000, frente a la proclividad a ser todos funcionarios sin grandes exigencias de rendimiento.

Podrá decirse que un programa de ajuste como el planteado, es antiobrero. Pero más antiobrero sería continuar en una senda hacia los cinco millones de parados o más; complicándose esa cifra con una economía sumergida que ya supera el 20 por 100 del PIB.

En resumen, la situación es difícil, el ajuste económico y la reforma del mercado laboral se están haciendo esperar demasiado, y mientras tanto no deja de crecer la prima de riesgo de nuestras emisiones de deuda. Una auténtica situación de emergencia.

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