La gravedad de una gestión de crisis que está llevando a España a la ruina

I. Tardanzas e improvisaciones

Hace algunos días, tuve ocasión de dictar una conferencia ante un público de empresarios y economistas, y a continuación, para los lectores de republica.es, haré un resumen casi telegráfico (como se decía antes), a lo largo de dos entregas sucesivas.

1. La crisis económica por la que seguimos transitando en España, es cada vez más española; por ser, en gran medida, resultado de una mala gestión de un Gobierno de tardanzas e improvisaciones.

2. La crisis fue ignorada por el Sr. Rodríguez Zapatero durante más de un año, y cuando empezó a admitir que la había (y no simple-mente desaceleración), se dieron muchos palos de ciego. Con gran derroche de recursos públicos y muy pocos efectos po-sitivos para mantener la actividad económica y frenar el acelerado crecimiento del paro.

3. Sistemáticamente, el Gobierno desoyó las recomendaciones de toda clase de entidades (FMI, OCDE, UE, etc.), así como de observatorios económicos (Círculo de Economía, Círculo de Empresarios, Cámaras de Comercio, etc.), y economistas, entre los cuales me incluyo. Las medidas de ajuste que fueron preconizándose, así como el gran pacto nacional para afrontar una situación cada vez más difícil, cayeron en el saco roto de La Moncloa.

4. En esa triste evolución de acontecimientos, el inevitable ajuste económico está produciéndose tarde y mal. Y sin recursos ya propios, con el consiguiente endeudamiento que va a lastrar la evolución del PIB, acentuando aún más la crisis. Es un poco aquello de too little, too late (TL2, esto es: demasiado poco, demasiado tarde).

5. Ahora se trata de hacer las cosas a matacaballo, y bajo la presión exterior, fundamentalmente del Ecofin y el BCE. Para recomponer equilibrios en las finanzas públicas y, más concretamente, con el objetivo de pasar de un déficit fiscal del 11,2 por 100 en 2009, a sólo el 3 por 100 en 2013. Para lo cual están haciéndose recortes o congelaciones (salarios de los empleados públicos, pensiones, etc.), y subiendo impuestos (especiales, IVA, ahorro). Todo lo cual puede provocar, a partir del tercer trimestre del 2010, una contracción económica importante. Muchas empresas, como se dice coloquialmente, tendrán que buscarse las habichuelas fuera, porque el mercado español va a languidecer durante largo tiempo.

6. Por lo demás, no está claro si el esfuerzo de ajuste va a ser sufi-ciente. Pues como ha subrayado el Prof. Barea, el plan presentado en Bruselas, apenas cubre 15.000 millones de euros; cuando la supresión del déficit fiscal va a suponer un recorte de por lo menos 80.000 millones de euros. Por lo que aún están pendientes de identificar 65.000 millones, para los dos años y medio que quedan hasta el 2013: ¿operación imposible?

7. Lo más penoso de toda la política económica del actual equipo de La Moncloa consiste en recortar las inversiones públicas de carácter anticíclico, las únicas que podrían contener la caída de la actividad económica y el crecimiento del paro. Resultando sor-prendente que no se recorten, en cambio, gastos públicos absolutamente superfluos (exceso de ministerios, hiperburocracia, CC.AA. disparadas en el gasto y en la deuda, televisoras regionales deficitarias, parques móviles desorbitados, diputaciones provinciales redundantes, plétora de micromunicipios, abundancia de asesores y otros altos cargos clientelares y del amiguismo, etc.).

8. Todo lo anterior se acentúa en cuanto a su gravedad por la ya mencionada decisión de la UE de cambiar su rumbo ante la crisis, anteriormente keynesiano (gasto público para mantener el empleo), para entrar en medidas neoliberales de ajuste duro del déficit. Por lo cual cabe esperar una nueva fase de recesión, cuando ya algunos optimistas profesionales advertían, cierto que muy leves, síntomas de recuperación.

Naturalmente, el desarrollo de todo el proceso a que estoy refiriéndome resulta bastante complejo, y por ello mismo, en esta crónica para La República de las Ideas no vamos a tener más remedio que fraccionar la exposición; dejando para la próxima semana la segunda parte de la misma. Espero que los lectores lo comprendan, e incluso puedan ya enviarnos sus opiniones, si así lo desean (castecien@bitmailer.net).

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