Un periplo primaveral por suriberia
Seguramente, muchos lectores de La República.es son conocedores de mi afición a las narraciones de viajes, en línea con aquello que ya dijo Herodoto de que “conocer el mundo es conocernos mejor a nosotros mismos”. He comprobado la veracidad de ese aserto en multitud de ocasiones, y por ello, por primera vez en La República.es voy a incluir una crónica viajera que espero pueda tener algún interés para los lectores.
Empezaré diciendo que las coincidencias en fechas de determinadas actividades no convencionales, como son los viajes para conferencias, generan a veces situaciones que resultan únicas para organizar algún periplo por zonas que de otra manera no serían fácilmente visitables.
Eso es lo que sucedió a finales de abril de 2002, con ocasión de tener que dar, en días sucesivos, una conferencia en Granada, el miércoles 28, y otra en Fregenal de la Sierra, en el Sur de la provincia de Badajoz, en Extremadura, el jueves 29; con la circunstancia, además, de que este último acto estaría precedido por una cena de trabajo el propio 28.
En ese contexto, pensé que lo mejor sería hacer un viaje circular Madrid-Granada-Sevilla-Fregenal-Sevilla-Madrid. Y a tales efectos en mi despacho, Begoña y María Dolores, me ayudaron a estudiar los temas de transporte y alojamiento en la forma que luego contaré. Porque siendo primavera, con el campo en Suriberia en su momento paisajístico más formidable, se me ocurrió, que sería bueno convocar a un grupo de amigos; a fin de hacer el periplo como conscientes urbanitas, reconocedores del hecho de que las ciudades siguen estando en medio del campo.
Así pues, el miércoles 28, muy temprano, tome el avión a Granada, y ya en ese excurso aéreo disfruté viendo, desde la altura los verdes campos de La Mancha y las zonas boscosas de la Cordillera Oretana, comúnmente llamada Sierra Morena. Y traspasada ésta, pude contemplar en su ubicación majestuosa la ciudad de Jaén, con su Castillo de Santa Catalina que aloja el Parador Nacional de Turismo. Para avanzar sobrevolando una zona ya muy montuosa, prolegómeno de la Sierra Nevada, cubierta que estaba por una extensa capa blanca, haciendo honor a su nombre. Naturalmente, evoqué aquello tan común de año de nieves, año de bienes; esperando, pues, que se cumpla la promesa de la segunda parte del proverbio, a pesar de la crisis económica y del Gobierno que sufrimos, que como se dice coloquialmente, no sabe hacer la o con un canuto.
Aterrizamos en el aeropuerto granadino y desde allí, en taxi, me dirigí a la Feria de Muestras de la ciudad romano-nazarí, para pronunciar mi primera conferencia del periplo. En un recinto que fue en tiempos, fábrica de harinas, reconvertida para certámenes; conservando, cosas de la arqueología industrial, una impresionante chimenea de ladrillo rojo.
Por razones de horario de los aviones, estuve en un despacho de la Feria como hora y media, para terminar de preparar mi conferencia. Tiempo indispensable para los últimos toques (la última soba, que no es nada y que es todo, que decía Ortega). Porque contra suposiciones tan generales como infundadas, los oradores no tenemos la ciencia infusa que nos permite hablar de lo que sea sin más preparación. Esas cosas, denlo por seguro, requieren bastante trabajo previo.
Y una vez terminada la preparación de mi speech, aún me quedó tiempo para acercarme a la cafetería donde me prepararon un estupendo café con hielo. Y vaso en mano, salí al amplio jardín circundante de la Feria, hasta la ya mencionada chimenea de ladrillo rojo rodeada de verde pradera. Allí me tumbé sobre la hierba para tomar el sol, contemplando la extraordinaria Serranía cubierta por el antes aludido sudario blanco, que decían los poetas.
Cuando ya se acercó la hora de mi intervención me dirigí al auditorio y allí estaba mi viejo amigo Eduardo Cuenca, Catedrático de Organización Económica Internacional en la Universidad de Granada; que iba a actuar de presentador mío en la conferencia. Lo cual hizo con gran solemnidad y sentido de la amistad, incluyéndome en el escenario de la transición y en los trabajos de la Constitución Española de 1978; evocaciones por las que le quedé muy agradecido y pendiente del envío de su laudatio, a la sazón todavía sólo manuscrito.
Acto seguido abordé mi exposición, sobre “Empleo juvenil en tiempos de crisis”, organizada por la Feria del Empleo Juvenil. Junto con Eures, una entidad de la Unión Europea que facilita conexiones para el empleo de los más jóvenes.
La cuestión central de mi intervención fue la dramática situación de gran parte de jóvenes europeos, y peor un entre los españoles. Pues si el paro juvenil en general duplica la media del paro en la UE, con un desempleo global del 10 por 100, entre los jóvenes se llega al 20. En tanto que en España, con el 20 por 100 de desocupación general, la juvenil se sitúa en la cota del 40.
En mi ponencia analicé el fenómeno de la desocupación de la juventud, y me permití formular la conclusión de que su alto nivel, se debe, fundamentalmente, a que la base de la pirámide de población ocupada, esta recortándose por el paros. Lo que significa un duro bloqueo: la entrada de las cohortes de población laboral más jóvenes se hace más que difícil.
Por ello, agregué, no cabe esperar que las medidas del tipo formación profesional o de estímulos más o menos bien intencionados, vayan a dar gran resultado. El empleo juvenil solo crecerá cuando en su conjunto el país entre en una nueva oleada de creación de puestos de trabajo. Y esto último, sólo sucederá a corto y medio plazo con una recuperación económica de por lo menos el 2,5 por 100 en términos de PIB. Por lo demás, la situación sólo mejorará si elevamos productividad y competitividad, para engancharnos a la recuperación internacional cuando ésta sea activa de verdad, cosa que todavía no sucede.
En otras palabras, cabe esperar muy poco en términos de mejora del empleo si no se introduce un plan de ajuste radical —que cada vez habrá de serlo más—, con toda una serie de medidas: flexibilidad laboral, menor presión fiscal, y una administración a compactar para que verdaderamente funcione; en vez de mantenerse castas de funcionarios costosos, ineficientes y saprofíticos (con todos los honrosas excepciones que se quiera).
En mi exposé —como en francés se dice cuando se habla en inglés—, hubo más cosas, naturalmente; pero lo ya dicho fue lo esencial. Y en el amplio coloquio que siguió pudo comprobarse cómo el actual desbarajuste que padece el país, no es resultado sólo de la crisis global, sino también de su Gobierno. Y sobre todo, de su Presidente, que está dando palos de ciego, tras casi un año, en 2007/2008, en que ignoró la crisis. Para adoptar luego la actitud de esperar un milagro que resolviera los problemas, sin ningún ajuste duro: para así no perder votos y seguir en un poder que cada día que pasa se merece menos .
Al final de la conferencia estuve conversando un rato con la joven y bella Vicerrectora de la Universidad de Granada, Inmaculada Marrero Rocha, y con el Prof. Cuenca. Y después de despedirme de ellos y otros organizadores del evento, como ahora tanto se dice, en un estupendo automóvil que me tenían preparado la Feria de Empleo Juvenil, salí para Sevilla.
Entre Granada y Sevilla hay 255 km., pasando por Loja, Archidona, Osuna, Arahal. Recorrido que hicimos en apenas dos horas; atravesando toda una larga sucesión de olivares, salpicados con áreas de pastos de vacuno, y manchas de plantaciones de cítricos. En ese tránsito, intuimos, la Sierra Mágina de Jaén, formidable paredón, así como el poderoso Torcal de Antequera (que desde mi primera juventud quiero visitar); amén de otros accidentes montañosos de gran belleza, bajo un sol radiante y un campo en la más verde exuberancia.
Poco antes de llegar a Sevilla pasamos por Alcalá de Guadaira, donde pude ver la enorme fábrica de cementos de Portland Valderrivas. empresa en la que trabaja uno de mis discípulos predilectos, con quien he realizado no pocos trabajos: José Manuel Revuelta. Le llamé por el móvil para ponerle al corriente de mi ubicación en ese momento, y me cifró la producción de la factoría:
2,8 millones de toneladas, Ramón, aunque actualmente está forzosamente recortada por una crisis que tanto se ha cebado, en la construcción.
Finalmente, llegamos a la sevillana estación ferroviaria de Santa Justa, donde nos encontramos los ocho amigos que en los días anteriores estuvimos preparando el viaje suriberiano. Seguiremos la próxima semana narrando el periplo, que ya les anticipo siguió por la Sierra de Aracena en Huelva, para luego entrar en Extremadura a fin de estudiar nuestro afamado cerdo ibérico, y acceder ulteriormente, en Portugal al gran embalse de Alqueva, el mayor de la Península Ibérica.
Saludos cordiales y hasta el próximo jueves.









Escribe tu comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Agradecemos tu participación.