Un niño se convierte en protagonista en la audiencia general del Papa

El pequeño se separó de su madre para subir al estrado y pedir a toda costa el solideo del papa Francisco

El papa Francisco

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Un niño con discapacidad se convirtió hoy en el protagonista de la audiencia general celebrada por el papa Francisco, al separarse de su madre, subir al estrado y pedir a toda costa el solideo del pontífice.

Al inicio de la audiencia, el niño subió sólo al estrado donde el papa da su catequesis los miércoles y tras intercambiar algunas palabras con el pontífice también se sentó durante un momento en la silla reservada al regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, Leonardo Sapienza.

Pero la intención del niño, como indicó en varias ocasiones, era hacerse con el solideo blanco del pontífice. Finalmente después de que le regalaron uno, regresó satisfecho con su madre, que se encontraba entre los varios miles de fieles presentes en el aula Pablo VI.

El papa que siempre sonrió pacientemente al pequeño antes de comenzar su catequesis afirmó: "Este niño tuvo la libertad de acercarse y moverse como si estuviera en casa" y lo agradeció "por esta lección" porque "los niños no tienen un traductor automático del corazón a la vida, los niños continúan” y también pidió "que el Señor lo ayude en su limitación y en su crecimiento".

Otros niños también en pasado se convirtieron en protagonistas de la audiencia al pasear libremente por el estrado cerca del papa e incluso sentándose en el silla destinada a Francisco, quien siempre valoró la libertad y la espontaneidad de los pequeños. En una de esas ocasiones, un niño argentino de siete subió por sorpresa al escenario para jugar durante algunos minutos y sobre quien Francisco hizo una broma al decir que era argentino, y por tanto, "indisciplinado".

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El pequeño estaba sentado en las primeras filas de la sala, donde se sitúan los enfermos, y en un momento determinado escapó de su madre y subió a la zona donde estaba sentado el pontífice celebrando la audiencia y se puso a jugar alrededor de uno de los guardias suizos y a correr por ese espacio. Luego se acercó al Papa y este le pidió que le diese un beso.

La madre se aproximó con la intención de llevarse al niño a su sitio pero no pudo y explicó al pontífice que eran argentinos y que el niño tenía un grave autismo que le impedía hablar. Francisco le dijo que lo dejase jugar allí. Después Jorge Bergoglio se giró hacia el prefecto de la Casa Pontificia, el arzobispo Georg Gaenswein, y le dijo sonriendo: "Es argentino...indisciplinado".

Durante varios minutos, el niño correteo libre por el escenario e incluso su hermana pequeña también subió para intentar, sin éxito, devolverle a su sitio.

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