Toni Cantó pierde el Oremus

Tras un historial político multicolor, el que fuera director fugaz de la Oficina del Español hace el ridículo por enésima vez entonando la canción de La abeja maya y burlándose del actor Tenoch Huerta

Toni Cantó durante la emisión del programa

Toni Cantó durante la emisión del programa

Toni Cantó ha perdido el Oremus. Al igual que Augusto Pérez se encarnó en la figura de Unamuno en Niebla; David Pérez ha fagocitado a Toni Cantó. Al actor, ese que se hartó del escenario hizo sus pinitos como político chaquetero, el mismo que ahora se cree presentador de late night show, un Jimmy Fallon en versión cutre, a ese, se lo ha tragado David Pérez, el protagonista de la serie Siete vidas, un tonto a las tres digno merecedor de las inmortales collejas Sole. Si no, no se entiende nada y menos el ridículo vídeo que vuela por las redes en el que canta por La abeja Maya.

Durante su monólogo en Con Toni, el programa que presenta en el canal 7NN, el que fuera director fugaz de la Oficina del Español pretendía parodiar al actor Tenoch Huerta entonando la canción de la serie y lo único que ha conseguido es hacer el ridículo por enésima vez en su vida.

Sin vergüenza ni pudor, Cantó se lanzó a versionar la letra de La abeja maya con la intención de ridiculizar al actor que interpreta a un héroe maya en la recién estrenada secuela de Black Panther: Wakanda Forever, al que califica como “el primer superhéroe Marvel hispano y de izquierdas". Tiró de la escasa inteligencia que le ha quedado tras pasar por la política y entonó el tema central de la serie infantil atiplando la voz, imitando a Mercedes Valimaña (la Macaria o la fea del trío La, la la) la verdadera intérprete.

El superhéroe maya se come a los niños, extrae el corazón de sus cuerpitos. Siempre con buenas intenciones, es de izquierdas. Maaaaya, maaaaaya sacrifica humanos por diversión.

“Qué bonito, qué tierno. Es de izquierdas, hace cosas comunistas, colecciona cráneos, como Pol Pot”, remató al finalizar la versión.

El vídeo, como casi todas las sandeces que desde hace tiempo protagoniza el valenciano, ha subido como la espuma y se ha convertido en el chascarrillo del día en las redes sociales.

Desde que se enfundó el disfraz de periodista y se convirtió en el presentador de Con Toni, no hay semana que no haga el ridículo. Si el programa es muy difícil de ver, más insoportable es de escuchar.

Su nueva aventura es un soberano despropósito casi peor que el de la Oficina del Español, ese puesto que desde el PP madrileño dibujaron a la carta porque la presidenta se negó a regalarle la Consejería de Cultura, su verdadero sueño.

Modelo, actor y político sin huella

Ahí donde lo ven, esta veleta política es uno de los seis hijos de Antonio Cantó Armengod, un prestigioso cirujano torácico pionero en técnicas para tratar el cáncer de pulmón, investigador, autor de casi 300 publicaciones, una treintena de libros. Lleva los genes del que fuera jefe de Servicio del Área de Cirugía Torácica en el Hospital de Bellvitge, en Barcelona y en el hospital General Universitario de Valencia y hubo un momento en el que parecía que el retoño estaba destinado a seguir los pasos de su padre.

El problema surgió el día que se miró al espejo, se vio guapo y empezó a hacer sus pinitos como modelo. ¿Quién quiere convertirse en un ratón de biblioteca cuando puede ser famoso por su cara bonita? Toni Cantó arrumbó la medicina y se trasladó a Madrid para probar suerte en el mundo de la interpretación.

En la capital estudió en el Centro Dramático Nacional y con 21 años consiguió su primera oportunidad en televisión gracias al magazine La tarde, de TVE. En 1988, se incorporó al equipo de Jesús Hermida donde hizo las veces de copresentador y de vez en cuando protagonizaba alguno de los sketches del programa.

De la mano de Miguel Bosé entró con el pie derecho en el universo de la cultura. Así, puede presumir de haber participado en una de las escasas ocasiones en las que la trilogía de las Comedias bárbaras de Valle-Inclán se ha representado de forma conjunta. Corría el año 1991 cuando José Carlos Plaza le regaló aquella gran oportunidad, siempre arropado por grandes como José Luis Pellicena o Berta Riaza. Ni el cine ni el teatro le hicieron famoso. Ni siquiera su interpretación de Lola, la madre travesti de Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar. Toni Cantó pasó sin pena ni gloria de ser chico Hermida a chico Almodóvar. Él tampoco dejó huella en la profesión. La popularidad le llegó de la mano de Daniel Pérez y la serie Siete vidas. Quizá sea esta la razón por la que el personaje bobalicón aún florezca en su existencia.

Historial político multicolor

Con la llegada del milenio y aferrado a una supuesta preocupación por la cosa pública Toni Cantó se alistó en Vecinos por Torrelodones, una formación que plantó cara a las políticas urbanísticas de los populares en Madrid. En las elecciones municipales de 2007 el partido presentó a Toni Cantó y a Juan Luis Cano como las caras conocidas con las que arrastrar votos. Preocupado por el medio ambiente, ese del que ahora reniega, en uno de los mítines, el actor mostró su rechazo a la expansión urbanística del municipio a manos del PP. “Nos parece que el crecimiento tiene que ser vigilado para que su desorden o sus partes negativas no afecten a la calidad de vida del pueblo”. ¡Bendita hemeroteca!

Toni Cantó se quedó a las puertas del Ayuntamiento de Torrelodones. Iba el quinto y su partido solo obtuvo cuatro concejales. En ese instante asomó la patita su mal perder, se pasó a las filas de Rosa Díez y el embrionario UPyD. En 2011, con la formación rosa se metió en la buchaca un escaño para el Congreso de los Diputados, donde fue portavoz en las comisiones de Cultura, Igualdad, Políticas Integrales de la Discapacidad, Seguridad Vial y Movilidad Sostenible.

Viendo que el ascenso de UPyD llevaba el mismo recorrido que el tapón del champán, abandonó la formación y puso la mirada en Ciudadanos. Partido que en ese momento casi podía soñar con la Moncloa. Se coló en la formación naranja de Albert Rivera como independiente. Vestido de naranjito consiguió otro sueldo público cuando los ciudadanos lo eligieron número dos por Valencia en las elecciones generales de 2015.

Mientras Ciudadanos se desinflaba, Cantó se “desencantaba de la política”. Risto Mejide, especialista en recoger dinosaurios políticos para su tertulia de Todo es mentira en Cuatro, le tiró los tejos y le propuso trabajar con él como tertuliano. “Es un medio que conozco bien, iniciamos negociaciones, acepto", respondió en directo al tiempo que confesaba que también había recibido ofertas de productoras televisivas y "un par de mensajes de compañeros de profesión para volver al teatro”.

Ni teatro, ni tele, ni Risto. Toni Cantó estaba negociando su fichaje por el PP. Sí el mismo partido al que se enfrentó para luchar contra la corrupción de su pueblo. Iba en las listas madrileñas impuesto por Casado y García Egea. Zipi y Zape hoy desaparecidos. El plan falló por culpa de un quítame allá ese padrón. Toni Cantó no pudo ir en las listas y la presidenta se negó a prescindir de uno de los suyos para colocar al actor. Ahora bien, se inventó un puesto para él. Obviando la labor del Instituto Cervantes, lo nombró director de la Oficina del Español, un organismo de nueva creación con un único integrante, el mismísimo Cantó, a razón de 75.000 euros al año y con una actividad tan nula que le llevo a dimitir justo cuando el mundo tenía la mirada puesta en el fallecimiento de Isabel II. Toni Cantó hizo mutis por el foro con nocturnidad y alevosía. Ojo, no se iba a la cola del INEM.

Dada su trayectoria, a Toni Cantó le tocaba bailar con Vox y más o menos eso ocurrió. Fichó como presentador en 7NN, un canal dirigido por el exdirector de Intereconomía, Marcial Cuquerella, y registrado por una nueva productora con dos miembros de la Fundación Franco como únicos accionistas.

Toni Cantó estrenó su programa de variedades el pasado 22 de octubre en la cadena que aspira a ser como la Fox española, Desde entonces es carne de meme semanal.