La muerte de Esther López

La investigación por la muerte de Esther López, en punto muerto más de seis meses después

La familia López de la Rosa sigue a día de hoy sin respuesta ni consuelo y con las esperanzas puestas en la investigación que sigue abierta para esclarecer todo lo que sucedió aquel fatídico 12 de enero

Esther López- Declaración Óscar

EFEEsther López- Declaración Óscar

Más de seis meses de dudas, dolor y lágrimas. Traspinedo, una pequeña localidad de Valladolid desconocida para muchos, se situó en el mapa para toda España el pasado mes de enero por el crimen que marcará este 2022. La muerte de Esther López se ha convertido en un caprichoso rompecabezas que la Guardia Civil intenta, de momento sin suerte, resolver con todos los medios de los que disponen.

Tres investigados, muchos indicios, pero también muchas dudas. Todo parecía encauzado hace unos meses cuando todos los indicios parecían señalar a su amigo Óscar, la última persona que la vio con vida. La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid citaba a declarar a Óscar ante una gran expectación y tras un exhaustivo registro de su vivienda, pero finalmente quedaba en libertad sin cargos. La familia López de la Rosa sigue, a día de hoy, sin respuesta ni consuelo y con la esperanza puesta en la investigación que sigue abierta para esclarecer todo lo que sucedió aquel fatídico 12 de enero.

El cásico de la Supercopa, la antesala del mayor misterio de 2022

Lo que parecía una velada de amigos para ver el partido de la Supercopa entre el FC Barcelona y el Real Madrid el pasado 12 de enero desembocó en uno de los sucesos mediáticos de año. Esther, una joven de 35 años, salió junto a dos amigos en un coche del bar ‘James Dean’ y nunca más nadie volvió a saber de ella.

Según ha revelado fuentes de la investigación Óscar, Carlos y la propia Esther siguieron la noche en casa de uno de ellos y posteriormente en otro local, ingiriendo considerables cantidades de alcohol y drogas, según han revelado fuentes del caso tras el levantamiento parcial del sumario. Fue entonces cuando, emprendiendo camino a casa, la desgracia llegó a Traspinedo.

El kilómetro 61 de la carretera N-122, a la altura del restaurante de 'La Maña', ha sido el punto de partida de una investigación con más sombras que luces.

Carteles para buscar a Esther

EFE _ Carteles para buscar a Esther

La preocupación va en aumento. Cinco días, 120 horas en total, es el tiempo que la familia de Esther tardó en reaccionar. El día 19 de enero por fin se registra la denuncia que activó el dispositivo de la Guardia Civil. Demora que, según apuntan muchos expertos, podría haber entorpecido la investigación y dar tiempo al responsable de tomar distancia. A partir de aquí todo se centra en localizar a la joven: ¿Quién la vio por última vez?

Óscar S.M., conductor del coche en el que viajó Esther y última persona que la vio con vida, fue uno de los primeros en relatar a los investigadores lo sucedido días atrás. Tres relatos en tontal que ya hicieron sospechar al inicio a aquellos que trataban de encontrar, por aquel entonces con vida, a la joven.

Tras salir del bar, asegura en su declaración, Esther, otro amigo llamado Carlos y él se montaron en el coche sobre las 2:30 horas de la madrugada. Tras dejar a Carlos en su domicilio, allá por las 2:45 horas, continúan la marcha hasta que se produce una discusión tras la insistencia de la desaparecida por “seguir la fiesta”. Según explica, y es uno de los puntos que los investigadores no terminan de ver claro, los dos prosiguieron la marcha y 45 minutos después, sobre las 3:30 horas, dejó a su amiga en el cruce de la urbanización ‘El Romeral’, momento en el que se baja del vehículo para no ser vista nunca más. Es decir, según su relato habría tardado tres cuartos de hora en recorrer 100 metros.

Los investigadores no terminaron de dar por válida la versión, sospechando incluso, según apuntaban algunos medios, que tendría la pieza clave del rompecabezas. “Estamos convencidos de que sabe algo más de lo que sucedió aquella noche”, aseguraban entonces.

Según revelaron algunos testimonios de personas cercanas a la investigación, Óscar habría ofrecido hasta tres versiones distintas de lo que ocurrió: la primera y la más conocida narra la discusión entre ambos tras la que Esther pidió que parase el vehículo para apearse. Durante la segunda versión aseguró que la desaparecida bajó del coche para esperar a alguien con quien habría quedado. Y, finalmente, una tercera en la que aseguró que bajó del coche para buscar a Carlos, el amigo que previamente se había bajado del coche. Nada cuadraba.

Precisamente Carlos, el otro amigo de la desaparecida, salió poco después radar de la Guardia Civil tras poder corroborar, gracias a las grabaciones de las cámaras de vigilancia, que efectivamente se bajó del vehículo de Óscar, que prosiguió la marcha junto a Esther. Precisamente Carlos puso en duda ante los investigadores una de las versiones de Óscar: desmiente que la joven quisiera continuar la fiesta en Valladolid y niega que lo sugiriera en el coche antes de desaparecer. Además, asegura que si la joven se hubiera bajado del coche voluntariamente se habría dirigido caminando hasta su casa, a escasos 1.ooo metros del cruce de 'El Romeral'.

Las investigaciones desde entonces se centraron en ambos vecinos y también en un tercer investigado, Ramón G, pesquisas a las que la Guardia Civil, además de rastrear el municipio sumó la toma de muestras de la vivienda del tercero y de los vehículos de éste y de Óscar, sin resultado positivo, junto con la investigación de los teléfonos de todos ellos y de la víctima.

El único de los investigados que había permanecido privado de libertad es Ramón, cuya detención hubo de prorrogarse durante otras 72 horas aunque finalmente la titular del Juzgado de Instrucción número 5 le dejó en libertad provisional ante la falta de pruebas que atestiguaran su implicación en los hechos.

El cadáver de Esther aparece en una cuneta

EFE _ El cadáver de Esther aparece en una cuneta

El cadáver de Esther aparece en una cuneta

La búsqueda llegó a su final aquella fría mañana del sábado 5 de febrero. Tras 24 días de intensa e incansable búsqueda en la que la Guardia Civil desplegó todos los medios a su alcance (desde drones hasta sus unidades más especializadas) y tres batidas de un pueblo volcado con la familia llegó el peor de los desenlaces: el cuerpo de la joven apareció en una cuneta a las afueras de la localidad. Comenzó entonces la segunda parte del tormento. ¿Qué le pasó a Esther y quién es el responsable de su muerte?

Esa mañana, poco después de las 10 de la mañana, un vecino que paseaba por el lugar dio el aviso. El cuerpo sin vida de una mujer reposaba en una cuneta de la carretera VP2303, apenas a 3 kilómetros del pueblo y al alcance de la vista. Minutos después decenas de agentes de la Guardia Civil y policía científica se personaron en el lugar señalado. El cadáver hallado era “compatible en un porcentaje muy elevado con el cuerpo de la desaparecida”, en palabras del jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, Miguel Recio, confirmación que llegaría horas después, pero ¿pudo estar el cuerpo ahí durante los 24 días que el mundo buscaba a Esther?

La zonas aledañas habían sido peinada en varias ocasiones, aunque no ese lugar en concreto, y este punto llevó a los investigadores de la Guardia Civil a sospechar que alguien “colocó” el cadáver en ese punto. Tanto la postura del cuerpo (bocabajo con la mejilla contra el suelo y ambos brazos paralelos al tronco), como la disposición de sus pertenencias no encajan con la hipótesis de un atropello accidental. Su mochila no permanecía en su espalda, como podría esperarse, sino a su lado, igual que su teléfono móvil. Un escenario “ordenado” para tratarse de un atropello accidental.

¿Cuál fue la causa de su muerte?

Los forenses concluyeron en la autopsia que la víctima fue atropellada aquella noche cuando deambulaba por el sentido derecho de la carretera en dirección a la localidad, de espaldas a los vehículos, y que el impacto fue "a media o baja velocidad", sin que el golpe, fundamentalmente a la altura del glúteo izquierdo, tuviera entidad suficiente para causar su fallecimiento, producido a posteriori por una posible conjunción de factores que desembocaron en un "shock" multifactorial. Hipótesis que se barajó desde un principio dado los resultados preliminares de la autopsia preliminar, que determinó que la joven sufrió una rotura de cadera y múltiples magulladuras. Ahora bien, una de las incógnitas iniciales se mantiene: "No se puede descartar que el lugar del atropello haya sido distinto del lugar donde se encontró el cuerpo", aseguran, tras lo que aclaran que en el supuesto de que hubiera sido movido, se habría hecho en las primeras horas después del fallecimiento.

Algo sí está claro tras conocer los datos de la autopsia: de haber recibido atención médica, Esther estaría viva y estas líneas no habrían sido escritas. Los forenses matizaron que las lesiones traumáticas encontradas en el cadáver, por sí mismas y de manera aislada, no tuvieron entidad suficiente para producir la muerte de manera instantánea. El informe refleja que las lesiones se produjeron en vida.

La cronología de los hechos se antoja difícil de esclarecer. Los investigadores tienen claro basándose en los datos de la autopsia que la causa de la muerte fueron las horas a la intemperie con una hemorragia lenta. 

Óscar, ¿en la diana?

El segundo sábado de abril y tras un interrogatorio en días anteriores que duró cerca de 8 horas, la Guardia Civil comenzaba un exhaustivo registro en la casa que Óscar posee en la urbanización ‘El Romeral’ y que se extendería por cuatro días. Los perros de la unidad canina del Instituto Armado localizaron durante el registro restos biológicos en su casa, de donde fueron extraídas hasta 500 muestras que se analizaron en busca del ADN. 

Las contradicciones de su declaración junto con otros datos levantan las dudas de los investigadores:

  • La madrugada del 13 de enero Óscar realizó hasta cuatro llamadas a un antiguo número de Esther y una más a un contacto bautizado como 'Esther Friskis, que borró inmediatamente después. Llamadas que aseguró no recordar. Además, "restó importancia" ante la alerta de los amigos por su desaparición, principalmente Carlos, la otra persona que los acompaño.
  • La Guardia Civil ha constatado que puso su móvil en modo avión entre las 6:53 y 9:10 y entre las 13:54 y las 15:04 lo que indica que trataría de ocultar su posición, según detalla el sumario. Han sido los especialistas del Grupo de Apoyo Técnico Operativo (GAT) de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil los encargados de comprobar los movimientos de los teléfonos móviles de la víctima y de los sospechosos. Unos especialistas que han intervenido en algunos complicados casos y contribuido a su resolución, como el de la desaparición y asesinato de la joven Diana Quer.
  • El móvil de la víctima fue utilizado en la casa de Óscar a las 3.30 horas, una hora en la que según su propia declaración la joven se bajó del coche en el cruce la carretera N-122.
  • La Guardia Civil asume que Esther no se separó de su teléfono, ya que el terminal se localizó junto al cadáver en la cuneta donde fue hallado el cuerpo: "Los posicionamientos y conexiones permiten aventurar que habría llegado junto a Óscar a bordo del vehículo de éste hasta la vivienda que dispone en la urbanización El Romeral de Traspinedo",apuntan.
  • Realizó varios movimientos extraños en las horas posteriores al suceso: como viajes a Valladolid y la limpieza de su vehículo, que ha sido objeto de análisis por parte de los científicos.
Registro en la casa de Óscar

EFE _ Registro en la casa de Óscar

Sin pruebas sólidas que lo señalen como autor de la muerte de Esther

A pesar de todo ello, no existen pruebas que lo señalen directamente. Hace poco más de un mes, los investigadores corroboraron que los restos de pintura azul hallados en el pantalón del cadáver no se corresponden con los del paragolpes delantero de su vehículo, un Volkswagen T-Roc. En el informe se constata que la pintura azul procedente del paragolpes delantero del vehículo "no se ajusta en cuanto a sus características morfológicas, composición química y color con las partículas de color azul recuperadas del pantalón de la víctima".

Hasta ahora la mayoría de las pruebas presentadas por la Guardia Civil situaban a Óscar en la cúspide de la pirámide de sospechosos, como los restos de fibra de los calcetines de ella compatibles con restos en la matrícula del vehículo de él, junto con otros restos de fibras en sus uñas y las extraídas del pantalón chino de Óscar y otras más del abrigo de Esther con las recogidas en el suelo de la vivienda del principal sospechoso.

Todas esas pruebas, además de las relativas al geoposicionamiento de los teléfonos móviles de ambos y la supuesta manipulación del equipo de navegación de su coche, parecen ahora desmoronarse con el último informe remitido por la Guardia Civil a la instructora pues supondría casi volver a la casilla de salida si se sigue pensando en la hipótesis del atropello por cuando vendría a descartarse que en el mismo estuvo involucrado el turismo de Óscar S.M.

La recepción del informe el pasado 27 de junio coincide casi en el tiempo con la orden dada unos días antes por la propia instructora para que la Guardia Civil cese en sus escuchas telefónicas practicadas a Óscar ante la falta de resultados relevantes y, acuerda además alzar el secreto sobre la única parte de las diligencias judiciales, la relativa al "pinchazo" del teléfono, que aún permanecía reservada para las partes.

Precisamente tras el levantamiento del secreto sobre las escuchas ha podido conocerse el contenido de una de las conversaciones que el sospechoso mantuvo con su hermana cuando ésta le contactó para comunicarle que las fibras encontradas en el chalet familiar no correspondían con las de Esther, a lo que Óscar contestó: "A ver, si allí no ha estado, cómo cojones van a encontrar. Y sin encuentran, vamos, que ya me parto".

Ambos hacen referencia a otro de los sórdidos casos de la historia negra de España, el de Rocío Wanninkhof, asegurando que ya son muchos los que realizan una comparativa entre Óscar y Dolores, la persona señalada falsamente por la justicia como autora de la muerte de la joven en 1999 en La Cala de Mijas (Málaga): "Que sí, que es así, y que están intentando buscar donde no hay y me da rabia, porque no se están centrando donde se tienen que centrar", asegura y añade: "Están buscando una cabeza de turco y rebuscando, rebuscando hasta que, joder...".

Tristemente, la realidad parece superar, una vez más, a la ficción. La muerte de la joven de 35 años sigue siendo una incógnita en una complicada ecuación que los investigadores esperan, más pronto que tarde, poder despejar.

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