CASO ESTHER LÓPEZ

La Guardia Civil concluye que Esther López fue atropellada fruto de "un arrebato en caliente"

El atestado final del instituto armado señala al principal investigado, Óscar S.M., como supuesto autor de los hechos tras una discusión de origen desconocido. La joven podía haber sobrevivido en caso de haber recibido cuidados paliativos

La joven Esther López murió el 12 de enero de 2022.

EFELa joven Esther López murió el 12 de enero de 2022.

El atestado final de la Unidad Central Operativa (UCO) y la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Valladolid sobre la desaparición y muerte de la vecina de Traspinedo Esther López avala la hipótesis de la autoría del crimen por parte del principal sospechoso, Óscar S.M, fruto de un "arrebato en caliente" tras una discusión de origen desconocido.

Así se recoge en el informe compuesto por un tomo de 429 páginas y un segundo de 545 que obra ya en poder del Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid desde el miércoles y que este jueves ha sido puesto a disposición del fiscal y del resto de las partes personadas en la causa.

La jueza instructora, como primera medida, ya ha acordado volver a tomar declaración al principal sospechoso el próximo día 15 de diciembre en la que será su segunda testifical, tras la celebrada el 25 de abril de 2022 en la que rechazó cualquier implicación en los hechos.

En el último y definitivo informe del Instituto Armado se vuelve a reiterar que la causa de la muerte fue el atropello por un turismo a velocidad media o baja cuando la víctima se hallaba de espaldas, con la confluencia de otros factores como la intoxicación etílica, el consumo de cocaína y la hipotermia, y que la mujer no murió en el acto sino que podía haber sobrevivido en caso de haber recibido cuidados paliativos, "con lo que pudo vulnerarse su derecho a la atención personal y asistencia sanitiaria paliativa".

Atropellada y sin poder defenderse

"En definitiva, Esther quedó como consecuencia del atropello sin posibilidades de defensa, desamparada a merced de su agresor, imposibilitada de obtener ayuda de terceras personas y sin capacidad real de oponerse", apunta el informe en el que se vincula en dicho atropello y posteriores hechos a la persona que aquella noche la llevaba en su vehículo, un Volkswagen T-Roc, tras haber pasado ambos la noche del 12 al 13 de enero de 2022 en compañía de distintos amigos en varios bares y bodegas de Traspinedo.

Entre las numerosas pruebas que atestiguarían dichas sospechas, los autores del informe, al que ha tenido acceso Europa Press en fuentes jurídicas, hacen referencia, en su gran mayoría, a la geolocalización de los teléfonos móviles de víctima e investigado, y todo ello en el marco de una investigación multidisciplinar.

Tras múltiples gestiones sobre las personas que conformaban el entorno más cercano de Esther (físico, personal y sentimental), se descarta la participación en los hechos de personas de su círculo más íntimo. De hecho, se refiere que era "una mujer afable y alegre que mantenía una buena relación con la familia más próxima y amigos; tampoco se conoce que tuviera deudas o enfrentamientos con nadie, es decir, en su día a día no estaba expuesta a riesgos que la llevasen a convertirse en víctima".

En el caso de Óscar S.M, las pesquisas realizadas vendrían a avalar que la víctima se trasladó aquella noche en el turismo de él hasta la vivienda familiar del sospechoso en la Urbanización Parque El Romeral de Traspinedo y que, en un momento dado, sin poder explicar el motivo, ambos se enzarzaron en una discusión.

"Con los datos disponibles, el homicidio encajaría más bien en un arrebato producido en caliente, tras una discusión sobrevenida, no conociéndose exactamente el motivo, y sin poder determinar que pudiera ser como consecuencia de una negativa por parte de la víctima a mantener relaciones sexuales en ese momento. Así pues, se valora como altamente probable que surgiera un conflicto interpersonal que pudiera haber desencadenado un episodio violento", conjeturan los autores del informe, que apuntan primero a una posible agresión y a un posterior atropello.

De hecho, los investigadores recuerdan que el propio investigado ha declarado que aquella noche se produjo entre ambos un desencuentro y que ella llegó a insultarle y que los dos habían consumido grandes cantidades de alcohol y cocaína.

Lo que no se considera creíble es que la joven sufriera un atropello por parte de otra persona con un vehículo compatible con las características del investigado, así como que presente lesiones no explicables por dicho impacto en el dorso de la mano, párpado derecho y cuello--atribuibles a una supuesta agresión por parte de Óscar--, y que esa otra persona, presuntamente desconocida, decidiese trasladar el cuerpo a otro lugar, cuando no tenía necesidad de ello al no formar parte de su entorno.

Y es que la UCO y la Policía Judicial de la Guardia Civil de Valladolid han estudiado con detenimiento el escenario del hallazgo del cadáver y sostienen que no es donde se produjo el atropello y que en el mismo se observa una "escenificación o teatralización".

"Dicho escenario fue simulado y alterado por la acción humana, dado que las extremidades inferiores y superiores aparecieron alineadas respecto del tronco, en una disposición no habitual, y todavía es más llamativa la ubicación del bolso pegado al cuerpo, apoyado sobre su base, y la del teléfono móvil a sus pies, con la particularidad de que no se encontraron lofogramas latentes ni perfiles genéticos en su superficie, lo que induce a sospechar que el autor haya eliminado cualquier vestigio que pudiera incriminarle".

A juicio de los investigadores, las relaciones entre ambos objetos, bolso y teléfono, no guardan correlación con una dinámica post-atropello habitual, habiendo sido alterado el escenario de forma voluntaria por la acción humana.

"Por todo ello, y siguiendo la literatura científica, se puede afirmar que el lugar del hallazgo del cuerpo sin vida de Esther López en la cuneta, en el margen derecho del punto kilométrico 0,800 de la carretera VP-2303, se corresponde con una escena secundaria y de abandono", se apunta.

Ello contribuye a mantener la hipótesis de que el atropello no se produjo en el lugar donde la víctima fue encontrada ni en las inmediaciones del mismo, por lo que la escena debió de ser manipulada de manera intencionada por la persona implicada en la desaparición y el homicidio de Esther.

"No sería lógico que una persona sin vinculación con Esther decidiese teatralizar la escena, porque se sabría fuera del foco de la investigación y ese comportamiento, que implica la manipulación del cuerpo, transporte, esfuerzo y tiempo, le supondría asumir un mayor riesgo y exposición a ser visto".

Estos argumentos científicos "son plenamente compatibles" con la conducta que se atribuye a Óscar S.M, pues "la escenificación y teatralización del escenario se suelen dar tras un conflicto personal sobrevenido, y en consecuencia suele haber una relación cercana entre el autor y la víctima".

Conocía muy bien la cuneta

De hecho, el informe también refleja el profundo conocimiento del escenario del hallazgo por parte del investigado, quien ya hace unos años sufrió un accidente de tráfico en dicho punto, a la altura del polígono industrial de Tuduero, al salirse de la vía como consecuencia de los efectos del alcohol.

El hallazgo de restos biológicos de ella en el maletero del vehículo de Óscar vendría a avalar también la hipótesis del atropello en un escenario distinto y el posterior traslado del cuerpo, aún con vida, al lugar donde finalmente fue localizado. La mujer habría sido trasladada a la residencia familiar del investigado o sus inmediaciones, para luego ser abandonada donde fue localizada.

En la muerte de ella se descarta el ánimo de lucro, puesto que no tenía una posición económica elevada y el agresor no robó nada de sus enseres. También se descarta el homicidio sin sentido, cometido por una persona con sus facultades mentales alteradas, porque lo habitual es que hubiese seleccionado a una víctima de oportunidad, e igualmente se desecha el móvil sexual ni por venganza.