Camino de Santiago III

Consejos para disfrutar un itinerario único

Además de tener el tiempo suficiente para recorrer una ruta que puede durar más de un mes, llegar a Compostela exige una rigurosa planificación del viaje y una preparación física indispensable. Ya en el Camino, hay que mantener unas  precauciones indispensables para concluir con éxito el desafío

Camino Santiago con sombrero

Marga EstebaranzCamino Santiago con sombreroMarga Estebaranz: Camino Santiago con sombrero

El Camino de Santiago empieza mucho antes de comenzar la caminata. Lo hace con una meticulosa planificación del viaje y un entrenamiento adecuado que permita a nuestro cuerpo y a nuestra cabeza enfrentarse a una prueba que, sin ser una maratón, implica enormes exigencias.

Planificación del viaje

La mayoría de los peregrinos eligen el Camino Francés. Es una apuesta segura. Es el mejor señalizado, el que cuenta con mayor número de albergues y lugares para la pernocta, restaurantes y demás establecimientos que ayudan a los caminantes. Su inconveniente es la masificación. Aunque no tuviese señales, bastaría con seguir el tropel de peregrinos para no perderse. Esta popularidad hace que no sea sencillo encontrar alojamiento al final de todas las etapas y que los precios sean más elevados que en otros ramales.

Aunque es un ramal que quien esté interesado en recorrer el Camino de Santiago debe hacer al menos una vez, este año multitudinario tal vez sea más conveniente elegir otra ruta jacobea más tranquila. Una buena idea es valorar recorrer el camino que empiece en nuestra localidad o cerca de ella. Una vez elegida la ruta, hay que trazar el plan de viaje de acuerdo a nuestras posibilidades: tiempo disponible y, sobre todo, forma física.

Preparación física

Hacer el Camino de Santiago consiste en andar. Así de simple. Esto no debe llevar a engaño a los aspirantes a conseguir el Jubileo. Se trata de caminar en ocasiones más de un mes, día tras día. Y esto no está al alcance de quien no se haya preparado para el desafío.

Conseguir la adecuada forma física depende de cada persona. Un plazo prudente supone entrenar durante los tres meses previos al inicio de la peregrinación. Deberá practicarse ejercicio físico al menos cinco días a la semana, mejor seis.

Peregrinas cansadas

Marga Estebaranz _ Peregrinas cansadas

Caminar con marcha rápida es suficiente, aunque si se alterna con esporádicas sesiones de carrera, aumentará el nivel muscular. Según avance el calendario de entrenamientos hay que ir aumentando tiempo y distancia de la caminata diaria. Además de mejora física, las sesiones largas entrenan la mente para afrontar un esfuerzo prolongado. Es importante no olvidar que se trata de caminar a buen ritmo, no de darse un paseo.

La salud del peregrino

La primera y más importante recomendación para el peregrino se refiere a su salud. Hay que prestar especial atención al estado físico y, ya en el Camino, a los posibles problemas que se presenten. Lesiones musculares, rozaduras, problemas digestivos, insolaciones y golpes de calor son los males más comunes. También debe prestarse especial atención a la contracción de cualquier enfermedad, en especial el coronavirus.

Covid-19

Disipadas las medidas de protección ante la pandemia por la covid-19, en la actualidad no existen restricciones de ningún tipo en las diferentes rutas que llevan a Compostela. No obstante, es más que conveniente llevar buena provisión de mascarillas.

Observar nuestro organismo para detectar cualquier síntoma sospechoso de haber contraído la enfermedad y, en ese caso, suspender la marcha inmediatamente y realizarse un test de detección.

Albergues

Levantadas las restricciones por la pandemia, se ha eliminado la reserva previa de plaza en los albergues del Camino. Ahora se cubren por orden de llegada de los peregrinos y no se aceptan reservas.

Existe, no obstante, un orden de ocupación que señala la preferencia a los peregrinos con limitaciones físicas. Les siguen los peregrinos y a piel, a continuación los que llegan a caballo, en bicicleta y las personas que viajan en coches de apoyo de peregrinos caminantes.

Peregrinos ciclistas

Marga Estebaranz _ Peregrinos ciclistas

En los albergues del Camino de Santiago solo se acepta pernoctas de una noche, salvo causas de fuerza mayor, como enfermedad, con un máximo de tres días.

La Xunta de Galicia ha puesta en marcha una plataforma on line alberguesxacobeo.gal y el teléfono 881 850 288, donde se informa en tiempo real de las circunstancias de cada tramo, al tiempo que dan recomendaciones y señalan las obligaciones de los peregrinos. Del mismo modo, albergues, municipios, ciudades y Comunidades Autónomas por los que pasa el Camino tienen webs de información actualizadas.

Calzado

El calzado es lo más importante en el Camino. La ausencia de dificultades técnicas hace posible utilizar sin problemas las zapatillas de caña baja, más ligeras y cómodas que las botas de caña alta. Son recomendables las que tienen una membrana transpirable e impermeable.

Las botas se complementan en este viaje con tres pares de calcetines. Unas y otros deben estar en buen estado. Nuevos, pero no hay que estrenarlos en el Camino. Usar calzado y calcetines nuevos los meses previos a la partida, en las sesiones de entrenamiento por ejemplo, es la mejor de evitar la aparición de rozaduras y ampollas.

Llevar unas sandalias de goma o chanclas ligeras para descansar los pies concluida cada etapa y para ducharse.

Equipo

“Coge solo lo imprescindible. Luego deja la mitad en casa”. El dicho da idea de lo qué hay que llevar en el Camino de Santiago. Si dejamos al margen quienes solo hacen un corto tramo y se retiran para después de un tiempo hacer otro, y aquellos que cuentan con apoyo que les lleva sus pertinencias, hay que pensar que hay que transportar en la espalda todo el equipaje que llevamos, al menos durante un mes, si hablamos del ramal francés.

Dicho esto, hay que prever las diferentes situaciones que se producirán en el viaje: calor, frío, sol y lluvia. Fuera del invierno hay que llevar un par de mudas, tres camisetas técnicas que mantengan la piel seca, una de manga larga, bañador, un pantalón de perneras desmontables, tres pares de calcetines, un forro polar y una chaqueta impermeable y, mejor, transpirable y un sombrero de ala ancha, que proteja cara y nuca. Un saco ligero para dormir es obligado tras la pandemia, que ha hecho retirar la ropa de cama de los albergues.

Peregrinas equipadas con chubasquero ante las lluvias

Marga Estebaranz _ Peregrinas equipadas con chubasquero ante las lluvias

Mochila de capacidad media, no más de 60 litros, con buenas hombreras, protección y aireamiento en la espalda, cinturón y cinta pectoral. Muchos modelos llevan incorporada una funda impermeable. Si no es así, hay que llevarla. Una manta térmica es obligada por si se produce una situación de emergencia. Los bastones de trekking, mejor que el folklórico bordón peregrino, ayudan bastante en la marcha.

Gafas de sol, cantimplora, navaja multiusos y una linterna frontal no deben faltar. Unas pocas pinzas de ropa y varios metros de cuerda para colgar la colada con la ropa usada al final de cada etapa.

Neceser y botiquín

Una pastilla de jabón evita llevar botes de gel y champú que además de mayor peso, pueden salirse en la mochila. Toalla compresible, cepillo y pasta de dientes componen el kit de higiene personal. Crema solar e hidratante, lápiz labial y vaselina para pies y partes del cuerpo susceptibles de sufrir rozaduras, a los que se añade un analgésico, un antiinflamatorio, esparadrapo, y compeed conforman el minibotiquín de viaje. El Camino discurre cerca y pasa por muchas poblaciones en las que puede comprarse los productos de farmacia necesarios, evita acarrearlos en la mochila.

Documentación y móvil

En una pequeña cartera llevar carnet de identidad, tarjeta sanitaria, tarjeta de crédito y algo de dinero en metálico. Móvil, con funda impermeable y cargador completan este apartado. Durante la etapa puede llevarse en modo avión, para disfrutar del entorno y olvidarse durante unas horas de la pantalla.

En la etapa

Hay que madrugar bastante. Esto permite evitar las horas más calurosas del día y llegar al albergue de fin de etapa con más posibilidades de encontrar plaza. Por lo general, todas las etapas se recorren en media jornada.

Para afrontarlas hay que hacer un buen desayuno, pero no pesado. Durante las horas de caminata comer algo ligero y de fácil asimilación, tipo frutas deshidratadas y barritas energéticas. La última comida debe ser la más fuerte, procurando dejar unas horas antes de acostarse.

Monte do Gozo

Marga Estebaranz _ Monte do Gozo

La hidratación es decisiva durante la marcha. Más aún en periodo estival. Aunque la caminata no sea exigente, la duración de las etapas y las altas temperaturas obligan a extremar las precauciones para no deshidratarse.

No hay que beber solo cuando se tenga sed. Si aparece la sed es síntoma de que ha empezado la deshidratación. Hay que beber con frecuencia pequeñas cantidades de líquido durante toda la marcha. Los expertos recomiendan entre un cuarto y medio litro cada media hora o 45 minutos. Esto obliga a tener especial cuidado con no agotar las reservas de agua y utilizar las fuentes del Camino para llenar la cantimplora.

Sobre el autor de esta publicación