Guerra de bandas

La sangrienta factura de las bandas juveniles en Madrid: seis muertos en lo que va de año

Dos nuevos crímenes con apenas 24 horas de diferencia han hecho sonar todas las alarmas sobre una situación que hasta ahora se antojaba "controlada"

El problema de las bandas juveniles

Europa PressEl problema de las bandas juveniles

Dos tiroteos en apenas 24 horas con dos jóvenes de 19 y 21 años muertos en Alcorcón y Fuenlabrada, respectivamente, han hecho saltar todas las alarmas. Gobierno central, regional y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se han puesto manos a la obra, más si cabe, para tratar de poner fin a una lacra que desde hace décadas atemoriza a la sociedad: las mal llamadas bandas latinas.

Alcorcón llenaba titulares este domingo a causa de una muerte que, sin saberlo, agitaría una situación que hasta ahora se antojaba "controlada". La ciudad madrileña se incluye dentro de la lista de puntos calientes y, no es para menos. A las 5:30 horas de la madrugada del domingo una pelea entre jóvenes de origen latinoamericano y magrebí en la discoteca Diverso Lounge Club, una discoteca considerada como un punto de reunión habitual de integrantes de varias bandas juveniles, prendería la mecha de 24 horas de infarto. La reyerta se saldó con varios heridos de distinta consideración que fueron detenidos tras su salida del centro hospitalario. Nada raro, a priori: una pelea más en territorio delicado.

Poco duró la tranquilidad. Media hora más tarde en la avenida Torres Bellas de la localidad la tranquilidad de la noche se veía empañada por detonaciones que pusieron alerta a los vecinos: dos personas de origen magrebí, según apuntan los testigos, atacaban a un joven venezolano de 19 años asestándole un disparo en la cabeza. 'Bori', como era conocido, moría en el acto y sus atacantes, que permanecen fugados por el momento, huyeron del lugar en un vehículo de color marrón.

Mismo resultado, distinto escenario. Si la semana terminaba de la peor de las formas la que comenzaba no lo hacía de distinta manera. Fuenlabrada se preparaba para afrontar una nueva semana sin saber que aquellos que seguían instalados en el domingo darían mucho que hablar. La sala conocida como 'Caña Brava', ubicada en la calle Luis Sauquillo, se disponía a cerrar sus puertas tras la actuación del artista dominicano Rochy RD, todo un icono para la banda de Trinitarios. Durante su actuación, y como ya ocurrió hace unos días en la sala 'Tao Night Life' de Santa Cruz de Tenerife, integrantes de le las temidas bandas juveniles comenzaron su violento ritual, aunque una vez más, las cosas no fueron a más, o eso parecía.

Tras el cierre de las puertas del local, pasadas las seis de la mañana, al menos dos jóvenes armados con una pistola y un machete bajaron de un vehículo BMW para atacar a un grupo de jóvenes en plena calle. Uno de los jóvenes, de 21 años y origen dominicano, perdía la vida a causa de un disparo en la cabeza y un corte profundo en la cara, supuestamente producido por un machete. En la reyerta, además del joven asesinado, han resultado heridos tres varones de entre 18 y 31, todos de origen extranjero.

Ninguno de los responsables ha sido detenido por el momento. La Brigada de Homicidios de la Policía Judicial de Madrid, la Brigada de Información especializada en bandas juveniles violentas, además de agentes de las comisarías de la Policía Nacional en Fuenlabrada y Alcorcón han creado un grupo conjunto para analizar, resolver y detener y los autores de los dos crímenes registrados las dos últimas noches en ambas localidades. Según las averiguaciones de la Policía Nacional ambos crímenes a sangre fría no están conectados.

Ya este lunes tanto el Ministerio del Interior como la delegación del Gobierno en Madrid se apresuraron a señalar no existe un "nexo de unión" entre ambos casos. El propio Fernando Grande-Marlaska, pedía prudencia este lunes porque es "muy pronto para sacar conclusiones", lo que ha calificado como "desgraciados sucesos". "Lo que sí tenemos como primera información es que no hay ningún nexo al momento actual que ponga en relación lo acontecido en Alcorcón con lo de Fuenlabrada", defendía.

Agentes de la Guardia Civil cachean a varios jóvenes

El titular del Interior ha reconocido la "preocupación máxima" por las riñas con muertes y heridos relacionadas con la rivalidad entre bandas juveniles violentas. De hecho, ha recordado que desde hace un año se han implementado planes para atajar esta problemática, específicamente en la Comunidad de Madrid que han permitido detener a 772 personas desde febrero. Además, se han incautado 459 armas (entre ellas 60 machetes de gran tamaño), 4.383 intervenciones con posesión de drogas y 77.268 identificados.

Por su parte, la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, se ha reunido con el jefe superior de la Policía, Manuel Soto, y el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, David Blanes, para abordar ambos crímenes y estudiar nuevos "planes preventivos" contra este tipo de hechos.

Un fenómeno social del siglo XXI

Madrid en particular y España en general viven momentos complicados provocados por uno de los fenómenos sociales que el siglo XXI trajo a España: las bandas latinas. Allá por el año 2000, con el inicio del nuevo siglo, integrantes de un grupo que se hacía llamar Latin King, de origen puertorriqueño, comenzaban a campar por un país que poco sabía de la existencia de este tipo de grupos violentas. Trinitarios, Dominican Don’t Play (DDP) y Ñetas llegaron para intentar quitar el “monopolio” a los primeros a golpe de machete en lo que hoy se ha convertido en uno de los grandes problemas para la Comunidad de Madrid. Otros grupos, más minoritarios, pero no menos violentos, siguen apareciendo en las calles de una ciudad acostumbrada a leer titulares que anuncian la muerte a machetazos de jóvenes para los que la violencia se ha convertido en un modo de vida.

Más de 20 años de conflicto que se recrudece en el presente y que obligan a las instituciones a reforzar la vigilancia para tratar de poner freno a una violencia que no entiende de normas. Los parques, plazas y pistas deportivas de varios puntos de la Comunidad de Madrid se convierten en puntos calientes que las bandas utilizan como lugares de captación y que protegen con celo y sangre.

Actualmente, son seis bandas que predominan en todo el país: los Latin Kings, Ñetas, Dominican Don't Play (DDP), Forty Two, Trinitarios y Blood. Estos son los llamados “Grupos de referencia” que controlan a su vez decenas de "Capítulos" o "Coros".

La evolución de las tan temidas bandas ha cambiado el perfil de pandillero desestructurado o búsqueda de protección, como en caso del nacimiento de los Ñetas, para dar paso a unos jóvenes que adoran la violencia y que necesitan visibilizarse y empoderarse para “hacerse un sitio”. La pandemia sirvió para poner un freno a las agresiones, aunque engañoso. Tras ellos, los pandilleros han salido de nuevo a defender lo que consideran suyo.

Un saldo trágico

En lo que va de año las disputas entre bandas arrojan un salgo trágico: seis muertes tras más de un centenar de agresiones con arma blanca.

El primer día de 2022 la muerte de un joven ecuatoriano de 19 años adelantaba lo que se convertiría un año marcado por la violencia entre bandas. Una multitudinaria pelea en un parque situado junto a la calle Sáhara de Villaverde entre Trinitarios y DDP terminó con la muerte del joven, un herido grave y 10 detenidos por la Policía Nacional.

‘Pepe’, quizás, sea el nombre mas representativo de la situación, aunque no el primer del año. El joven de 15 años perdió la vida durante aquel primer fin de semana de febrero, un fin de semana negro, que se saldó con la muerte de dos personas y varios heridos tras sendas reyertas en las que los machetes derramaron más sangre de la esperada e hicieron saltar todas las alarmas.

Jaime Guerrero Messousi, como se llamaba en realidad, fue asesinado a pocos metros de la discoteca Kapital, en plena glorieta de Atocha a manos de ocho personas, que tras atravesarle el pecho con un arma blanca se dieron a la fuga.

Bandas latinas

Poco después se supo que el propio Pepe formaba parte de la banda de los Trinitarios y que su muerte formó parte, una vez más, de la sed de venganza entre ellas.

Esa misma noche en un parque próximo a la calle San Ruperto, en el distrito de Usera, Samur-Protección Civil atendía a Diego Fernando López, un joven de 25 años que había sido apuñalado en la zona lumbar y estaba en parada cardiorrespiratoria. A los 30 minutos, confirmaron su fallecimiento.

Aquel fin de semana hizo sonar todas las alarmas, Interior reforzó el operativo policial de cara al siguiente fin de semana, por temor a las posibles represalias entre bandas, aunque finalmente y por fortuna, no hubo que lamentar ningún incidente.

Desde entonces hasta ahora, los titulares sobre bandas han copado los medios españoles. El pasado 27 de abril y a plena luz del día un joven de 18 perdía la vida a causa de varias puñaladas en el barrio de Los Ángeles del distrito madrileño de Villaverde Alto. Según varios testigos que presenciaron la escena, la víctima fue atacada por tres individuos encapuchados cuando se encontraba en un descampado cercano a las antiguas vías del tren. A pesar del trabajo de los servicios de emergencia el joven fallecía minutos después. Las primeras pesquisas ya dejaron entrever que se trataba de una venganza: el joven fallecido era simpatizante de los DDP y su muerte se produjo como venganza de la muerte de Diego, integrante de los Trinitarios que perdió la vida aquel negro 5 de febrero.

Otro de los incidente tuvo lugar también a plena luz del día en una famosa sidrería del centro de Madrid:  Dos jóvenes de los Dominican Don’t Play (DDP) entraron encapuchados al local y descerrajaron dos disparos contra uno de los camareros, un hombre español de 32 años, que pudo y salvar su vida. La escena desató el pánico entre los clientes que allí se encontraban que trataron de ponerse a salvo bajo las mesas.

Son algunos, pero no todos, ejemplo de la lista de agresiones que suscitan la preocupación de una sociedad que mira con terror la escalada de agresiones que copan los titulares de la prensa diaria.

¿Son realmente ‘latinas’?

Los expertos en la materia se muestran contundentes: las bandas latinas son de todo menos latinas. Aseguran que el término correcto para denominarlas “bandas juveniles o urbanas”, sin embargo se llaman así por su origen, explican las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Estas bandas, nacidas todas a excepción de los Ñetas en territorio de EEUU, estaban originariamente formadas por latinos, aunque con el paso del tiempo la nacionalidad no es un requisito a tener en cuenta para entrar. Españoles, rusos, rumanos, marroquíes han pasado a engrosar las filas de tan temidos grupos. De hecho, y para ser más exactos, la gran mayoría de los integrantes actuales son españoles, nacidos en España, con orígenes latinos.

Precisamente este punto ha sido uno de los utilizados en el ámbito político como argumento del grupo Vox para reforzar su argumentario contra los ‘menas’. La propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se plantaba ante Vox al asegurar que la delincuencia "no está relacionada con el origen de las personas”, a los que pidió que dejasen de mezclar a los menores acompañados con todos los problemas que ocurren en la región. "Muchas de esas personas en el caso de bandas latinas son inmigrantes de segunda generación tan españoles como Abascal, como usted o como yo", reprochó el pasado febrero a Rocío Monasterio tras una pregunta sobre la "delincuencia en las calles de Madrid y la inseguridad" generada por estas bandas latinas. Los datos oficiales así lo certifican: los jóvenes que se integran en estos grupos son en un 90% de los casos españoles, según datos de la Delegación del Gobierno en Madrid.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la corta edad de los integrantes.  Mercedes González así lo afirmaba tras los acontecimientos de febrero: “Cada vez son más jóvenes. Hace ya tiempo que se viene identificando con frecuencia personas con edades por debajo de los 14 años”, afirmó. El balance oficial es escalofriante: cuatro de cada diez de los detenidos en 2021 eran menores de edad.

Las razones son variadas. Los altos mandos de las bandas tratan de cazar adeptos menores por una sencilla razón: son inimputables y mucho más manipulables. Así lo ha subrayado en varias entrevistas Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, al explicar que la Ley Penal del Menor preveía una edad de 12 a 16, que se elevó de 14 a 18 posteriormente: “Sale muy barato”, aseguró en RNE. El Movimiento que dirige ha detectado en los últimos meses una mayor proliferación de bandas latinas en Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana, manifiesta Ibarra, crítico con las administraciones por la falta de políticas de prevención de la violencia juvenil.

Las bandas utilizan a este tipo de integrantes para cometer ciertos delitos o guardar armas, ya que las penas en el caso de ser arrestado son mucho menores o inexistentes, aunque esto no es algo exclusivo de las mal llamadas bandas latinas.

La Asociación para la Gestión de la Integración Social (GINSO) alerta también sobre la corta edad de los integrantes. Según la entidad, los integrantes se unen a ellas idealizados por su atractivo. Según ha apuntado, las perciben como una forma de conseguir bienes económicos, estatus y la atención del sexo femenino, además de entrar en ellas, en ocasiones, por presión o necesidad de protección. A su juicio, los Centros de Internamiento para Menores Infractores tienen un papel fundamental en la integración de estos jóvenes en la sociedad. "Aproximadamente el 90% de los adolescentes que pertenecen a agrupaciones juveniles violentas se reinserta tras pasar por medidas de internamiento, según datos de la Comunidad de Madrid", ha indicado la asociación.

En este sentido, explica que desde los centros les escolarizan y orientan para que tengan un mejor futuro. "El perfil de estos jóvenes suele ser muy parecido, adolescentes con problemas en casa y con poca supervisión de sus padres que han idealizado a la organización y trivializan la violencia", ha declarado el coordinador técnico de centro y miembro de la Comisión Rectora de GINSO, Carlos Benedicto.

En cuanto al sistema de estas bandas, la entidad ha señalado que las localizadas en zonas de la capital como Villaverde, Tetuán, Ciudad Lineal o Vallecas, están muy jerarquizadas y cuentan con una estructura formada por subgrupos que se reportan entre ellos y están liderados por varios miembros. Los jóvenes entran en la organización a través de una prueba que se basa en la agresión a miembros de la banda contraria, la filtración de información o la comisión de delitos menores, según GINSO.

El papel de las mujeres dentro de las bandas

Del mismo modo, ha advertido de que las mujeres han tomado un papel más activo en las organizaciones, con funciones de captación de información, intendencia y participación en labores menos violentas; en ocasiones sus roles tienen mayor riesgo cuando son obligadas a infiltrarse en bandas contrarias o incluso a ejercer la prostitución con miembros de la propia organización.

No hay datos contrastados de cuántas chicas forman parte de las bandas, pero quienes trabajan para combatir a estos grupos las cuentan por decenas, en su mayoría adolescentes que no son conscientes de que están atrapadas y explotadas sexualmente hasta que su permanencia en el grupo les pasa factura. "Las chicas de las bandas son una demostración de los pasos en reversa que se dan en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Dentro de las bandas, a las mujeres las denominan ‘cueros’, que significa en su lenguaje ‘putas’ y no son consideradas parte de la estructura", explicaba el pasado mes de julio Mónica Cubillos, psicóloga y agente de la Policía local de Torrejón de Ardoz (Madrid)

Esta agente, que trabaja en una ciudad que se ha convertido en un ejemplo de cómo afrontar el problema de las bandas, indica: "Hoy nos encontramos con chicas menores de edad que normalizan tener relaciones sexuales con toda la cúpula de la banda bajo el consumo de sustancias que las desinhiben. Encima tienen la percepción de que lo hacen desde la libertad".

"Cuando hablo con ellas me dicen que son libres y hacen con su cuerpo lo que quieran. Sin embargo, me confirman que no pueden flirtear con chicos de otras bandas, porque los hombres de sus pandillas se lo tienen prohibido. Nosotros les hacemos ver que solo con esa prohibición no están actuando desde su libertad", añade.

También lo ha constatado María Oliver, exmiembro de los Latin King e investigadora Transgang, cifra en un 30% el porcentaje de chicas en las bandas: "Muchas chicas se acercan al grupo porque les llama la atención algún chico y ellos las aceptan para abusar sexualmente de ellas. Algunas lo normalizan".

Oliver habla con conocimiento de causa, se integró en los Latin Kings "como un acto de rebeldía contra la discriminación". Con 24 años fue procesada por asociación ilícita y condenada a seis meses de prisión. Tras cumplir su pena, comenzó sus estudios en lengua inglesa mientras crecía su activismo contra la violencia y a favor del feminismo. De su etapa de pandillera solo le queda la experiencia que comparte para evitar que otras chicas ingresen y una cicatriz de cuchillo en la parte baja de su espalda. "Yo jamás cometí un delito. La herida fue por separar a dos chicos en una pelea", comenta.

La Delegada del Gobierno, Mercedes González, durante la charla a los alumnos

La Delegada del Gobierno, Mercedes González, durante la charla a los alumnos

Charlas contra la delincuencia

Las autoridades tratan de atajar este tipo de delincuencia desde la raíz.  La Policía Nacional y la Guardia Civil dan anualmente en la Comunidad de Madrid miles de charlas en colegios e institutos en el marco del Plan Director para la Convivencia y la Mejora de la Seguridad de los Centros Educativos, puesto en marcha por la Secretaría de Estado de Seguridad (Ministerio del Interior) en 2013.

Su finalidad es facilitar información a los menores sobre los principales problemas de seguridad, facilitarles herramientas para prevenir conflictos y evitar que se conviertan en víctimas de todo tipo de delitos. Las más demandadas son las relacionadas con el acoso escolar y los riesgos de internet; también se dan sobre violencia de género, delitos de odio, drogas y alcohol, aunque últimamente las relacionadas con las bandas juveniles han aumentado drásticamente su demanda. Las charlas sobre bandas juveniles y delitos de odio se multiplicaron por cinco el pasado curso al pasar de las 158 del curso completo 20/21 a las más de 730 impartidas durante el 21/22, un aumento del 365%.

El mayor número de charlas sobre bandas juveniles se ha impartido en Parla, Alcalá de Henares, Alcorcón y Móstoles. En la capital, se han demandado más en Fuencarral-El Pardo, Centro, Retiro y Carabanchel.

Además, durante el curso se organizaron más de 100 charlas con el resto de la comunidad educativa (profesores y Ampas), más de 630 exhibiciones, jornadas y visitas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los centros escolares, al margen de las charlas, y se han efectuado más de 1.500 vigilancias de entornos escolares.

La delegada del Gobierno animaba entonces a los centros a participar: “Nuestros niños, adolescentes y jóvenes pueden conocer de primera mano el alto riesgo que implican las bandas juveniles, saber que no son un juego y que las bandas pueden conducirles a un lugar muy oscuro en el que puede terminar su vida o la de sus amigos”, señaló.

Sobre el autor de esta publicación

Amanda Rodríguez

Amanda Rodríguez (Badajoz, 1988) es licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2012, año en el que comenzó su andanza laboral, forma parte de la familia de República.com, donde comenzó a dar los primeros pasos de su carrera. A lo largo de una década ha pasado por varias secciones como Ciencia o Economía, aunque en Sociedad es donde desempeña gran parte de su función.