Mi verano desde un rincón de la ría de Pontevedra

Ya falta poco, eso me digo prácticamente todas las mañanas desde que llega la primavera. Pero ahora, a pesar de las especiales circunstancias que estamos viviendo, ya empieza a ser cierto. Desde hace bastantes años paso mis vacaciones de verano en una villa marinera en la ría de Pontevedra. Su nombre es Rajó, en gallego Raxó, y aunque está muy cerca de Sangenjo o Sanxenxo es una parroquia del municipio de Poyo o Poio.

Su agradable y suave clima y su excelente oferta de playas invitan a visitar el pueblo, pero también sus parroquias anexas: A Igrexa, Caneliñas, Espedregada, Lameiriña, Outeiro, Praia, Portería, O Rego, A Serpe, Terradepedra y Valdemós.

¿Y qué tiene de especial? Todo y nada. El veraneo es tranquilo y sin pretensiones. Las playas están todavía sin masificar (y tanto que sin masificar, hay muchas horas del día en las que estás prácticamente sola en la arena). Claro que es cierto que el agua del mar está fría, pero como yo digo, tiene efectos terapéuticos, de hecho vuelves de allí como si hubieras estado en un centro de talasoterapia, con la piel renovada y suave, y el cuerpo tonificado.

Otro aspecto a tener muy en cuenta es que está bien comunicado y cerca de todas partes, lo que significa que no te da ninguna pereza acercarte a Portugal, a Orense y su maravillosa Ribeira Sacra, a Santiago de Compostela, a La Coruña, a Pontevedra, a cualquier otro pueblo de la ría, a Vigo, a El Grove y su isla de La Toja, y a cualquier otra villa de las cercanas rías de Vigo o de Arosa.

Antes de seguir con mi post creo que debería hacer unas cuantas puntualizaciones. Para empezar, soy muy playera, lo que quiere decir que para mí un verano sin mar y sin playa, no es verano. Y que conste que me apasiona viajar y conocer sitios nuevos, pero en cualquier otra época del año.

En segundo lugar, no soy gallega, aunque mi padre lo fuera y mi familia esté muy vinculada a La Coruña. Aunque me apasione Galicia, yo nací y me crié en San Sebastián, y desde 1984 vivo en Madrid, por eso los topónimos los sigo diciendo en lengua española porque me siento ridícula diciéndolos en gallego.

Y para terminar, me apasiona su gastronomía, por eso la mayoría de mis recomendaciones veraniegas están relacionadas con la comida, sin olvidar los excelentes vinos que se elaboran en cualquiera de las cinco denominaciones de origen gallegas y, por supuesto, los destilados.

¿Y cómo es un día cualquiera de mi veraneo? Como en prácticamente toda Galicia, la vida empieza muy tarde, lo que quiere decir que también se va a la playa tarde. Las primeras horas de la mañana son estupendas para hacer algo de deporte o andar unos cuantos kilómetros bordeando la ría. Luego se impone comprar el periódico y sentarse en la terraza que está a pie de playa de la pastelería Acuña (C/ Praia, 26 Tel. 986 741 097) a tomar un café, aunque también muchos aprovechan para tomar un magnífico desayuno.

Otra opción es acercarse a Sangenjo para hacer la compra del día en la plaza de abastos (C/ Rúa de Madrid Tel. 986 720 075) o acercarse a por un poco de marisco de la ría en la cetárea (Parque, s/n Tel. 986 720 850). Otra visita de lo más recomendable es la plaza de abastos de Portonovo (Carretera de la Lanzada, 17), con sus puestos de verduras, carnes y, por supuesto, de excelentes pescados y mariscos.

Si lo que se prefiere es comprar las que probablemente son las mejores empanadas del mundo (insuperables las de zamburiñas y las de berberechos), recomiendo la Panadería Veiganova (Vinquiño, Sanxenxo Tel. 986 72 33 16).

Ya de vuelta a Rajó, empieza la jornada playera. En esta parte de las Rías Bajas la temperatura es excelente por lo que la gente suele pasar prácticamente todo el día en la playa. Yo normalmente suelo quedarme en la playa hasta las tres de la tarde y la mayor parte de los días como en mi casa, aunque alguno que otro aprovecho y me quedo en cualquiera de los chiringuitos que bordean las playas. Excepto en alguno que la oferta es más sofisticada, normalmente los menús suelen ser simples: mejillones, almejas, ostras, navajas, calamares, jureles… todo recién cogido de la ría y acompañado de una rica ensalada.

Para cenar hay muchas opciones a la hora de elegir restaurante. Si te quedas en Rajó, además del famoso y estrellado Pepe Vieira (Camiño da Serpe, s/n Tel. 986 741 378), recomiendo el que es mi favorito, Las Conchas (C/ Ramón Encinas, 7 Tel. 986 741 456).

Si te animas a coger el coche y para una ocasión especial, uno de los imprescindibles es Casa Solla en San Salvador de Poio (Avenida de Sineiro, 7 Tel. 986 872 884). En Portonovo, imprescindible la visita y el exquisito tapeo del bar La Lonja. Ya en Sangenjo, no dejes de conocer La Taberna de Rotilio (Avenida del Puerto, 7 Tel. 986 720 200). Pero si lo tuyo es el arroz con bogavante y la paella de marisco, tu restaurante es Marlima I y II (Avenida Silgar, 2 Tel. 986 690 996 y Rúa de Madrid, 24 Tel. 986 690 839).

Como he dicho al principio, un veraneo tranquilo y sin grandes sobresaltos. Y así espero que siga siendo por mucho tiempo. Antes de que se me olvide, yo no suelo trasnochar mucho, pero para tomar una copa nada mejor que la zona del puerto de Sangenjo.

Sé que me dejo muchos sitios en el tintero y que también debería hablar de las maravillosas bodegas que hay por esta zona, pero eso merece un nuevo post.

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