Mirlo Blanco 2015, un vino poco común para disfrutar a todas horas

Valquejigoso es una bodega que se encuentra en el municipio de Villamanta, al suroeste de la Comunidad de Madrid, que linda con Toledo y la Sierra de Gredos.

Construida en 1992 en el corazón de la Finca de Valquejigoso, cuenta con 69 parcelas de viñedo propio, situado a más de 600 metros de altitud y con una gran diversidad de suelos, lo que hace que sus vinos sean muy personales, minerales y complejos.

Y de esta perfecta simbiosis entre dehesa y viñedo, de cepas rodeadas de jara, alcornoques, encinas y animales en libertad, sale al mercado la esperada añada de Mirlo Blanco 2015. Un vino muy personal y único en el que la bodega transmite el embrujo de lo silvestre, de lo auténtico y de lo singular en una sola botella.

Mirlo Blanco 2015, un vino redondo

Como se sabe, no es habitual encontrar mirlos de plumaje blanco. El mirlo es un ave en el que destaca su plumaje totalmente negro y su pico amarillo anaranjado. La hembra posee las plumas de color pardo y algo rojizo por el pecho. De ahí que un mirlo blanco sea algo o alguien que no abunda, lo que le confiere un valor extraordinario, en caso de encontrar alguno.

En este caso, en menos de dos hectáreas de viñedo situado en la parte más fresca de Valquejigoso y con un suelo arenoso y profundo, las variedades blancas utilizadas en la elaboración de este blanco tienen un comportamiento muy complejo.

 

Mirlo Blanco 2015 se elabora con un 65% de albillo real, un 20% de sauvignon blanc y un 15% de viognier, una mezcla que permite mantener el frescor de su suelo, la longevidad en botella y la maduración perfecta.

La vinificación de las tres variedades se hace por separado hasta que una vez pasados ocho meses en barricas nuevas y de segundo año, se define la proporción varietal que compondrá el vino definitivo. De ahí se trasiega a un depósito de hormigón con forma de huevo donde se consigue que el vino tenga más estructura, volumen y untuosidad. Tras un año de crianza este depósito, se embotella durante dos años más en bodega hasta que sale al mercado.

El resultado son 2.200 botellas de un vino excepcional. Elegante, fresco, mineral, contundente y con gran personalidad, este Mirlo Blanco 2015 evoca el embrujo de lo silvestre, lo auténtico y a la singularidad de una tierra y de una filosofía de elaborar vinos de calidad y guarda en la Sierra de Madrid.

Su precio es de 45 euros.

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