Quíbia 2018 viste de blanco la isla de Mallorca

Como todo el mundo sabe, Mallorca es una maravillosa isla que destaca, entre otras muchas cosas, por la belleza de sus increíbles paisajes mediterráneos costeros.  Además, el sol, la arena blanca y las aguas cristalinas hacen de sus playas uno de sus mayores atractivos.

Pero Mallorca es mucho más que sol y playa. La isla cuenta con una apreciada gastronomía que se centra en los productos frescos procedentes de la huerta, en la carne del cerdo autóctono de la isla y en todos los pescados que vienen del mar. Pura dieta mediterránea con un toque especial que se distingue del resto. Además de la ensaimada con todo tipo de rellenos, la sobrasada es uno de los productos más representativos. También resultan imprescindibles el Frito mallorquín, el Tumbet, el arrós brut, los bunyols, la Coca de verduras y los Robiols.

Y, por supuesto, mención aparte merecen sus vinos. En este post voy a intentar no dispersarme y os voy a hablar de un blanco muy especial, Quíbia 2018 de la bodega Ànima Negra. Y digo especial porque es un vino que se elabora con dos uvas tintas y una blanca, y que rebosa mineralidad, salinidad y elegancia.

Además, y qué le voy a hacer, este vino me da buen rollo y me sugiere muchas cosas y todas ellas buenas: buen tiempo, buena compañía, risas, un aperitivo espectacular contemplando el mar, una carta más que apetecible, momentos de tranquilidad…

Pero a lo que iba y sin entrar en muchas profundidades, Quíbia 2018 es un ensamblaje de dos variedades tintas callet y giró ros o garnacha tinta, y la blanca premsal blanc. Todas ellas autóctonas de la isla de Mallorca. Y el resultado no podía ser mejor, un vino fresco, aromático, varietal, con mucha personalidad y que sorprende al que lo prueba.

Este vino es fruto de la razón de ser de Ànima Negra, una bodega con una filosofía alejada de las tendencias actuales de elaboraciones impersonales y sin alma. De hecho, es conocida por ser la bodega de referencia de vinos auténticos, personales y de calidad de Mallorca. Situada al sureste de la isla, cerca de Felanitx, elabora sus vinos en la antigua ‘possessió’ de Son Burguera, que data del siglo XIII.

Ahora que estamos a las puertas del mes de agosto, este blanco es un auténtico must para acompañar pescados de todo tipo elaborados al horno y a la parrilla, en escabeche, en carpaccio o en tartare. También, y por qué no, con platos tan emblemáticos de la cocina peruana como el ceviche. Sin olvidar a la cocina japonesa, en cuyo caso es imprescindible para acompañar a cualquier tipo de sushi, sashimi o maki.

Y por supuesto, arroces, preferiblemente el arroz negro o cualquiera que se elabore con pescados y mariscos. Sin olvidar a las ensaladas de todo tipo y a las verduras, elaboradas en una rica coca, a la plancha o en menestra.

Para terminar, un aspecto más que importante. Ya sabéis que la filosofía de este blog es hablaros de servicios y productos excelentes que estén al alcance del mayor número de personas. Y en el caso de este espléndido y más que recomendable vino no iba a ser menos, su precio es 14 euros.

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