Té helado, experiencias de una adicta

Como se sabe, el  ‘iced tea’ o té helado es una forma de beber té, con o sin limón, servida a menudo en un vaso con hielo. Cualquier variedad de té puede ser susceptible de emplearse para elaborar el té con hielo, depende de los gustos de cada uno. Vaya por delante que mi preferido es el té rojo, pero no pongo pegas a ninguno. También se le puede añadir hierbabuena o menta.

Para poneros en antecedentes, tengo que decir que mi relación con el té helado comenzó hace muchos años en mis veranos de estudiante de inglés en Estados Unidos. Allí descubrí que era una de las bebidas más refrescantes y que mejor quitaba la sed; además, si se le añadía edulcorante (en esa época, sacarina) en vez de azúcar, no engordaba. Y por este motivo tan prosaico, he sido y soy una gran consumidora de té helado.

Esta afición mía probablemente no merecería siquiera una mención y mucho menos un post, pero creo que es hora de exponer las dificultades con las que me encuentro a la hora de pedir una bebida aparentemente inofensiva en mi querida España, incluso en restaurantes con estrella Michelin.

Además, pedir té con limón con hielo tiene el inconveniente añadido de que las personas que te acompañan, si no te conocen bien, tienden a pensar: a) que eres una esnob, o b) que eres más complicada que Meg Ryan en la película ‘Cuando Harry encontró a Sally’.

Bueno, a lo que voy.

En primer lugar y salvo honrosas excepciones, los problemas comienzan cuando pides algo que tú crees tan sencillo como un té con limón. Y ya no digo nada cuando añades, ‘con hielo’. Sé que esto último descoloca a cualquiera, cosa que nunca he podido entender porque no afecta en absoluto cuando pides un café con hielo. Yo lo suelo explicar en plan Barrio Sésamo, pero ni por esas.

Si tienes la suerte de que te traigan una tetera como Dios manda, cosa rara porque las de acero inoxidable son las que más abundan y como es bien sabido son de lo peor, es aconsejable mirar primero dentro porque es muy posible que el limón esté dentro recociéndose. Si tienes peor suerte, también hay otra variante y es que te traigan una taza con agua caliente para que metas allí directamente la bolsita de té.

En cuanto al apartado edulcorante, yo no sé porqué en España se es tan generoso con el azúcar y tan roñoso con la sacarina, aspartamo, stevia… Creo que esta apreciación merecería otro post porque de todo esto solo te das cuenta si eres diabético, si estás a dieta o por la razón que sea no puedes tomar azúcar.

En fin, termino. Os preguntaréis qué pasa con el último elemento del proceso, el vaso con hielo. Pues yo os lo digo. Lo normal es que el que te traen sea de boca estrecha, con lo que volcar el té con limón sin derramar una gota se convierte en toda un odisea.

Por todo lo relatado y aunque lo mejor sea prepararte una gran jarra de té en casa, hay un sitio donde sirven el mejor té helado de Madrid. Se llamaLiving in Londony está en la calle Núñez de Balboa, 76.

¡Nunca hay que desesperar!

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