Parques que no te puedes perder en Madrid

Parque El Capricho |EFE

Estamos entrando en la que quizá sea la mejor época del año para disfrutar de la magia y el encanto de la naturaleza en general, y de los parques y jardines en particular.

Todo lo relacionado con la jardinería y el paisajismo me ha atraído desde siempre, tanto como manifestación artística vinculada a la arquitectura como por la relacionada con la botánica. Por eso y con la llegada del mes de mayo, no podía dejar de escribir un post relacionado con este tema.

El diseño de parques y jardines es una disciplina que en España tiene influencias de lo más variadas: desde las árabes, pasando por las italianas, las francesas y en menor medida, las inglesas, hasta llegar a las actuales, quizá más eclécticas, pero no por ello menos atractivas.

Los jardines más antiguos que se conservan proceden de la época de la dominación árabe en la Península, como los de la Alhambra y el Generalife de Granada o los Reales Alcázares de Sevilla. Los árabes eran maestros en el cuidado de huertos, árboles y plantas, y su herencia ha pervivido durante siglos. El modelo renacentista italiano sirvió de espejo para muchos de los parques que se crearon en España en los siglos XVI y XVII, mientras que el prototipo de jardín francés fue la inspiración para un buen número de los nacidos en el XVIII y XIX. Durante las primeras décadas del siglo XX continuaron las tipologías anteriores, especialmente las vinculadas a la moda historicista y por supuesto, el Modernismo. Posteriormente, los estilos en jardinería se diversificaron y mixtificaron, con una tendencia al eclecticismo propia del resto de las artes.

Madrid es una ciudad que puede presumir de sus parques y jardines aunque algunos de ellos sean bastante desconocidos para el gran público. Está claro que para muchos, los parques de referencia son el Retiro o el Parque del Oeste, sin olvidar nunca el Real Jardín Botánico.

Aunque para mí también lo son, esta semana me quiero referir a mis tres favoritos, que probablemente son los menos conocidos, pero que quizá son los que tienen mayor encanto.

El Capricho|EFEEl Parque de El Capricho (Paseo Alameda de Osuna, s/n Tel. 91 588 01 14) está situado en la Alameda de Osuna. Curiosamente, es uno de los parques más bellos y también uno de los más desconocidos de Madrid. Creado en 1784 por los Duques de Osuna y especialmente por la duquesa, María Josefa de la Soledad Alonso-Pimentel. Protectora de artistas, toreros e intelectuales, la duquesa creó un auténtico paraíso natural que frecuentaron las personalidades más ilustres de la época y en el que trabajaron los artistas, jardineros y escenógrafos con más prestigio.

Artistas ilustrados construyeron pabellones, trazaron recorridos, dispusieron láminas de agua y crearon estancias para conseguir aunar belleza, grandeza y singularidad y representar la fiesta, el juego, el amor y los trabajos de la naturaleza.

Se caracteriza por los bosquetes de lilos y de árboles del amor que proporcionan un hermoso colorido primaveral al jardín. En sus praderas y paseos se observan notables ejemplares de robles, pinos, cipreses, tejos, cedros, plátanos y castaños de indias. Esta riqueza vegetal alberga una fauna muy variada, en la que destacan entre las aves: mirlos, palomas torcaces, pitos reales, herrerillos, petirrojos, ruiseñores… además de cisnes negros y ánades y entre los mamíferos: ardillas rojas, musarañas, ratones comunes y ratones de campo.

El jardín ofrece tres estilos diferentes: el parterre o jardín francés, el paisaje inglés y el giardino italiano. Delante de la fachada oeste del palacio se extiende el parterre, con sus setos recortados como si de un bordado sobre la tierra se tratase. En la parte baja se sitúa el italiano, el espacio más antiguo de la finca, que mezcla los setos con árboles en los que tomar el sol en invierno o resguardarse a la sombra del sol veraniego. Cerca de éste, el laberinto, concebido para el juego amoroso y los escondites, está hecho con laurel y respeta los planos del que se plantó en vida de la duquesa. Por último, el resto del parque está concebido como un típico jardín paisajista inglés, evocando la naturaleza en su estado puro, que invita al paseo y a detenerse en los rincones más escondidos.

Fuente del Berro|EFEEl Parque Quinta de la Fuente del Berro (Calle de los Peñascales, s/n Tel. 91 429 49 51) es uno de los jardines históricos de Madrid del siglo XVII. Se convirtió en parque municipal en 1954, fecha desde la que se pueden visitar sus espléndidos árboles. El recinto cuenta con elementos singulares de gran valor, como es el monumento de la Fuente del Berro cuyas aguas en sus orígenes proveyeron a la Casa Real desde el siglo XVII.

Su estilo es básicamente paisajista, origen de la última transformación que se realizó a finales del XIX. Tiene en la actualidad seis puertas: dos al oeste que conectan el jardín con la colonia de la Fuente del Berro, tres al norte que lo comunican con el parque de Sancho Dávila y una al sur en la Calle O’Donnell.

El actual Parque Quinta de la Fuente del Berro, situado en el barrio de Salamanca,  se encuentra en los terrenos de lo que en principio fue Quinta de Miraflores, encargado por Felipe IV como un nuevo Real Sitio.

Después de tener varios propietarios y reformas de todo tipo, incluso de ser en 1900 un parque de atracciones, el parque actual ocupa una extensión de más de 13 hectáreas. Ofrece un jardín de tipo paisajista con diversos desniveles y formado por praderas surcadas por sinuosos paseos y escaleras rústicas de piedra. Posee también una rica variedad de árboles. Entre los elementos que se puede encontrar destacan el monumento a Bécquer, la estatua dedicada al poeta Pushkin, fuentes, cascadas y un par de pequeños estanques, además de un palacete que es lo que queda de su pasado palaciego.

Quinta de los Molinos|EFEY por último, el Parque Quinta de los Molinos (Calle Alcalá, 527) debe su nombre precisamente a eso, a dos molinos traídos de Estados Unidos en 1920, para extraer agua de regadío. Está en plena calle Alcalá, al lado del metro de Torre Arias. Precisamente, el conde Torre Arias fue su primer propietario.

Después, hacia 1920 pasó a manos del arquitecto alicantino César Cort Botí que era profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura, concejal del Ayuntamiento y, además, amigo de Arturo Soria. César Cort construyó un jardín de tipo mediterráneo, pero a su muerte, el parque quedó prácticamente abandonado.

En 1980 se cede al Ayuntamiento de Madrid tres cuartas partes de las 28,7 hectáreas de la propiedad original, y se permite que el resto del parque sea de uso residencial.

Con una extensión de 25 hectáreas, el parque incluye grandes extensiones de arbolado, en el que se puede encontrar una gran cantidad de especies (olivos, pinos, eucaliptos) aunque la estrella del parque son los almendros, que florecen en febrero, ofreciendo un maravilloso espectáculo.

También se halla, en el extremo norte del parque, un palacete de comienzos del siglo XX, con zonas de jardín con flores y extensiones de césped. También hay un estanque, un molino y el edificio conocido como Casa del Reloj, actualmente en rehabilitación. El parque está recorrido por multitud de caminos de tierra, además de un camino pavimentado, bordeado por grandes plátanos, que lleva desde la entrada principal, en la calle Alcalá, hasta el palacete.

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