Tiempo de torrijas

Torrija|Pinterest

Las torrijas son el postre más tradicional de la Cuaresma y la Semana Santa en toda España. Como ocurre con muchos otros platos emblemáticos de la gastronomía española, las torrijas son un claro ejemplo de esa cocina popular que sabe aprovechar las sobras y hacer con ellas platos deliciosos. En este caso, se trata de pan duro o del día anterior que se corta en rebanadas gruesas, se empapa en leche, se reboza en huevo y se fríe en aceite bien caliente. Lo más habitual es que luego se cubran con azúcar y canela, con miel o con almíbar, aunque también hay otras variantes.

Su origen probablemente sea árabe o sefardí. Aunque las primeras recetas escritas de las torrijas se encuentran en libros del siglo XVII como el ‘Libro de Cozina’ de Domingo Hernández de Maceras (1607) y ‘Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería’ de Francisco Martínez Motiño (1611). Además, la torrija era a comienzos de siglo XX muy habitual en las tabernas de Madrid y se servía con vasos de vino (chatos).

A pesar de lo que se suele creer, no es un postre solamente español ya que los franceses tienen otro muy similar, el ‘pain perdu’ (pan perdido) y que en otros lugares del mundo se conoce como ‘pan francés’. También hay otras variantes como la ‘French Toast’ en Estados Unidos (aunque se elaboran con pan de molde y se les añade caramelo), las inglesas ‘Poor Knights of Windsor’, las suizas, ‘Fotzelschnitten’ o las ‘Rabanadas’ portuguesas.

Las torrijas son una receta popular y casera que nunca pasa de moda y que en los últimos años ha llegado primero a las pastelerías y más tarde a muchos restaurantes que las sirven de postre estos días.

En mi opinión y aunque suelo ser una firme defensora de la cocina innovadora y de vanguardia, casi diría, sin intención de desmerecer el trabajo de nadie, que me quedo con las de toda la vida, cosa que también me pasa con los buñuelos de viento de Todos los Santos y con el turrón.

En Madrid, donde hay una enorme tradición de torrijas, y para abrir boca en este comienzo de la Semana os recomiendo las más clásicas y las que más me gustan, que se encuentran en las siguientes pastelerías:

El Riojano|EFEConfitería El Riojano (Calle Mayor, 10 Teléfono: 91 366 44 82). Esta es una de las pastelerías con más solera de Madrid y también es la que para mí probablemente elabora las mejores torrijas.

Fundada en 1865 por Dámaso de la Maza, pastelero de la Casa Real y de la reina María Cristina de Nápoles, esta pastelería parece de otra época. Sus tradicionales dulces como los bartolillos y los pestiños son sencillamente espectaculares.

Y con las torrijas no podía ser menos: las elaboran de leche y vino. Solo las preparan en Semana  Santa y según la receta clásica, es decir, pan de barra especial remojado en leche, rebozado en huevo y frito hasta que queda bien dorado.

Nunos|FacebookPastelería Nunos (Calle Narváez, 63 Teléfono: 91 409 24 56). Si hay una pastelería que cada año sorprende con su nueva colección de torrijas esa es Nunos.

Su maestro pastelero es el galardonado José Fernández y está considerado como uno de los que elabora las mejores torrijas de Madrid.

Y cada año, esta pastelería sorprende, y mucho, con su catálogo de torrijas. En mermelada de limón, en petit suisse, en conserva, con salpicón de manzana… La imaginación de José Fernández no tiene límites a la hora de crear torrijas.

Aunque es conocido por su constante innovación con las torrijas, yo me quedo con la clásica, remojada en leche y espolvoreada con azúcar y canela. Con una textura similar a la leche frita, tiene el punto justo de azúcar y un ligero aroma a limón. Las venden por unidad y al peso.

Antigua Pastelería del Pozo|EFEAntigua Pastelería del Pozo (Calle del Pozo, 8 Teléfono: 91 522 38 94). Ya son tres generaciones las que han dado su vida por la Antigua Pastelería del Pozo, un templo de dulces artesanos fundado en 1830.

Esta pastelería es famosa, además de por ser la más antigua de España, por sus espectaculares roscones de reyes, por sus bartolillos y, por supuesto, por sus hojaldres elaborados artesanalmente.

Y cómo no, sus torrijas, que se desmarcan totalmente de la receta popular, pero son excepcionales. En esta pastelería las elaboran con bizcochos de soletilla, las emborrachan hasta arriba de almíbar, leche y un poco de anís. Y después, las recubren con crema pastelera.

Diferentes, pero exquisitas. Además y para suerte de los más golosos, las venden durante todo el año. (Calle

Horno La Santiaguesa|EFEHorno La Santiaguesa (Calle Mayor, 73 Calle Teléfono: 91 559 62 14). De la misma familia que el famoso Horno de San Onofre (Calle de San Onofre, 3), esta pastelería, una de las más antiguas y emblemáticas de Madrid, se dan la mano la tradición pastelera y la modernidad.

Y como no podía ser menos, La Santiaguesa ofrece una gran variedad de torrijas.

Por lo pronto, llama la atención unas que elaboran con vino blanco y otras con chocolate. El secreto de su éxito está en el pan. Aquí lo enriquecen con mantequilla y azúcar y emborrachan bien la miga con leche, azúcar, canela y limón.

La Duquesita|FacebookLa Duquesita (Calle de Fernando VI, 2 Teléfono: 91 308 02 31). Esta antigua pastelería es otra de las emblemáticas de Madrid. Para mí su escaparate es espectacular en cualquier época del año, pero en fechas señaladas son insuperables.

Desde luego es muy famosa por sus excelentes roscones de reyes, que los venden durante todo el año, solos o rellenos de nata o chocolate. Son artesanos, como toda la repostería de esta casa, y están elaborados con productos de calidad.

Oriol Balaguer elabora las torrijas con pan de brioche y tienen más el aspecto de un picatoste que el de una torrija. Sabor muy fino a mantequilla y leche, poco sabor a especias, tanto que no recuerda a la torrija tradicional. Se presentan espolvoreadas con canela y azúcar y sin jarabe.  Las torrijas se venden en cajas con dos unidades.

Formentor|FacebookFormentor Ensaimadas (General Díaz Porlier, 7 Teléfono: 91 431 97 27). Curiosamente es una de esas ‘pastelerías de barrio’, aunque sea en pleno corazón del de Salamanca, que sorprende por la altísima calidad de todos sus productos. En Madrid es muy conocida por elaborar las mejores ensaimadas mallorquinas.

Fundada en 1956, Formentor responde a la ilusión de su fundador de hacer ensaimadas ‘de verdad’ en Madrid y convertirla en un motivo de orgullo.

En el caso de las torrijas, se puede decir que son excelentes: secas por fuera pero muy jugosas por dentro, con la miga bien empapadas en leche y aromatizadas con canela y corteza de limón.

Me imagino que habrá gente que eche de menos otras pastelerías, pero tenía que elegir y he elegido las que para mí elaboran las mejores torrijas de Madrid. Por supuesto que si quieres hacerlas en casa, en muchas panaderías y pastelerías venden pan especial, aunque también se puede utilizar pan del día anterior.

Torrijas|EFE

Por si os es de utilidad, os incluyo mi receta de las torrijas.

Ingredientes:

1 barra de pan

1 litro de leche

4 huevos

1 rama de canela, vainilla y cáscara de limón

10 mililitros de vino de Oporto (opcional)

250 gramos de azúcar

1 cucharada de canela molida

Aceite de oliva

En primer lugar hay que hervir y aromatizar la leche. Se pone en un cazo, a fuego medio, y cuando empiece a hervir, se echa la canela, la vainilla, la corteza de limón. Se deja unos 10 minutos, para que la leche coja bien el sabor de los aromatizantes, y se deja enfriar.

A continuación, se baten los huevos. En otro bol, se añade la mezcla de la canela molida y el resto de azúcar, y se remueve. A la vez, en una sartén se pone a calentar el aceite para freír.

Se corta el pan de las torrijas en rebanadas y se mojan en la leche aromatizada. Después se pasan por el huevo batido, y finalmente se fríen en la sartén hasta que se doren.

Una vez fritas, se colocan sobre papel de cocina, para que absorba todo el aceite sobrante, se espolvorea con la mezcla de azúcar y canela (2 cucharadas por cada 100 gramos de azúcar) y se dejan sudar.

Otra opción es preparar un almíbar caliente hecho con medio litro de agua, 125 gramos de azúcar, una cucharada de miel y una cucharada de vino dulce o anís. Este jarabe o almíbar se prepara cociendo esos ingredientes previamente. A medida que se sacan las torrijas de la sartén, se pasan al recipiente con el jarabe y después se pasan a otra bandeja. Si se quiere, se puede terminar espolvoreando azúcar glas y canela o miel por encima.

En mi opinión, están mucho más ricas de un día para otro. Así que ¡ánimo! y que os salgan muy ricas.

 

 

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