Roscón de Reyes, un bollo especial para el día más mágico

Roscón de Reyes 2Para mí no hay Navidad que valga sin que se le ponga el broche de oro del Roscón de Reyes. Quizá sea el bollo que más alegrías y nostalgias produce en los españoles porque está asociado a un día mágico, especialmente para los niños, y porque el hecho de ir comprarlo y consumirlo hace que los mayores evoquen esos días maravillosos de su infancia.

Roscón relleno de nataComprendo que en la repostería, como en todo, hay que innovar pero con el Roscón de Reyes me pasa lo mismo que con otros dulces de la repostería tradicional como las torrijas o los buñuelos de Todos los Santos, me quedo con el clásico, con el de toda la vida, es decir sin relleno, y, como mucho, relleno de nata.

Muchas son las tradiciones paganas que con el transcurrir de los años han acabado incorporándose en las celebraciones de corte religioso, y este es el caso del ‘Roscón de Reyes’, que se toma para desayunar y/o merendar, a ser posible acompañado de una taza de chocolate caliente, cada 6 de enero, el día de Reyes.

El origen del roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos al Portal de Belén para adorar al Niño, sino que parece estar relacionado con Las Saturnales romanas, que eran fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que comenzaban tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y los esclavos.

En el siglo III se introduce la tradición de esconder un haba seca. Símbolo de prosperidad, el afortunado que la encontraba era nombrado ‘rey de reyes’ durante un tiempo establecido de antemano.

Cuando el siglo IV la Iglesia convirtió las fiestas en celebraciones cristianas, la historia del Roscón de Reyes quedó en el olvido. Excepto en Francia, donde comienza a celebrarse ‘Le Roi de la Fave’ (‘El Rey del Haba’). Los niños aparecen entonces como protagonistas. Aquellos que encontraban el haba en este dulce, ya de Navidad, eran agasajados con regalos y mimados por todos el 6 de enero, día de la fiesta.

Años después, el reinado de Luis XV en Francia dará el empujón definitivo a la historia y tradición del Roscón de Reyes. Y es que un cocinero del Rey francés se encargó de preparar este bollo al que incluyó un medallón de diamantes comprado por todo el servicio de la Corte. Fue el propio Rey quien se encargó de dar a conocer el Roscón entre la aristocracia francesa y europea. Eso sí, cambiando el medallón de diamantes por una moneda.

Su tío, Felipe V, el primer Rey de España de la Dinastía Borbón, fue quien introdujo la tradición en España, convirtiéndose rápidamente en una de las fiestas más populares. Los reposteros catalanes son entonces los encargados de aunar esta tradición con la historia de su origen y comienzan a incluir un haba como símbolo de un año nuevo y el resurgir de la vida. Es en este período cuando el Roscón de Reyes se une a la tradición de los regalos, poniendo esta fiesta el final a la Navidad.

Roscón de Reyes 3El Roscón de Reyes que se elabora en España es un exquisito bollo con forma de rosca, más o menos imitando una corona real, está cubierto de frutas escarchadas o confitadas, que asemejan las piedras preciosas que adornan toda corona real que se precie, y lleva escondido en su interior una pequeña sorpresa, que antes era de gran lujo y valor, y ahora es un muñequito o algo similar. La tradición dice que quien la encuentra tiene que pagar el Roscón.

La receta del Roscón de Reyes incluye ingredientes como harina, levadura, leche, huevos, agua de azahar, mantequilla, azúcar y sal principalmente, aunque se pueden añadir otros como el anís o cualquier aromatizante. La decoración es otro de sus puntos fuertes ya que le da un aroma impecable, un sabor más atrayente y un colorido vistoso. Para la decoración y aromatización se usa naranja natural con piel, ralladuras de limón, frutas confitadas (guindas, calabaza…), azúcar glas y almendras laminadas.

Curiosamente este dulce es conocido en Portugal como ‘Bolo do Rei’, aunque no lleva los mismos ingredientes. El Bolo do Rei se diferencia en que a la masa se le añaden uvas pasas y frutos secos como nueces, piñones y almendras. Además, para aromatizarlo se emplea vino de Oporto, que también le da un toque de sabor distinto al de nuestro clásico roscón.

Con el paso de los años el haba tradicional se ha sustituido por ‘las sorpresas’, que originalmente se hacían de porcelana o cerámica, y actualmente son de plástico resistente al calor. Se cree que la sorpresa representa al Niño Jesús, que tuvo que ser escondido y protegido en los días de su Nacimiento.

Dicho todo esto, aquí van algunas pastelerías de Madrid donde se elaboran los mejores roscones:

Horno de San Onofre (San Onofre, 3 y Hortaleza, 9 Tel. 91 522 72 16), Confitería El Riojano (Calle Mayor, 10 Tel. 91 366 44 82), Moulin Chocolat (Alcalá, 77 Tel. 91 431 81 35), Antigua Pastelería del Pozo (Calle Pozo, 8 Tel. 91 522 38 94), Mamá Framboise (Fernando VI, 23, Platea Goya, 5-7, Mercado de la Paz, Mercado de Chamartín Tel. 913914364), Pomme Sucre (Barquillo, 49 Tel. 91 308 31 85) y La Duquesita (Fernando VI, 2 Tel. 91 308 02 31).

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