‘Manuel Pertegaz’, homenaje a uno de los grandes de la moda española

Desde muy pequeña me ha llamado la atención y me ha interesado mucho el mundo de la moda, así como todo lo que la rodea.

Esta afición la fomentaron desde mi más tierna infancia las mujeres que han sido las más influyentes e importantes de mi vida, las de mi familia materna: mi madre, mi abuela y mi tía. Gracias a ellas, nunca he visto la moda como una frivolidad y sí, en cambio, como una expresión artística y cultural.

En mi post de esta semana voy a hablar de la exposición que sobre la obra del diseñador ‘Manuel Pertegaz’ se exhibe ahora en la Sala Canal de Isabel II (Santa Engracia, 125) y hasta el 12 de noviembre.

Se trata de un homenaje a uno de los grandes creadores españoles que dejaron una profunda huella en la historia de la moda. Manuel Pertegaz (Olba, Teruel, 1918 – Barcelona, 2014) fue un diseñador de vocación temprana, aclamado en todo el mundo por su buena factura y la sofisticación de su aguja, y también, uno de los primeros españoles en hacer una entrada triunfal en el mercado americano. No solo vistió a las grandes damas de la época con sus diseños, sino que, además, con ello engalanó la historia, la política y la vida de la alta sociedad durante cuatro décadas.

Para quien no lo sepa, Pertegaz rechazó la oferta que le hizo la maison Dior tras el fallecimiento del gran Christian Dior, como lo que se llama ahora director creativo, para apostar por su propia firma y por su propio atelier.

La muestra realiza un recorrido por toda la trayectoria de Manuel Pertegaz, desde sus inicios hasta el final de su carrera, incluyendo la llegada del prêt-à-porter de los años 70, momento en el que versionó con gran habilidad intelectual sus creaciones, de carácter artesanal, para amoldarse a los nuevos tiempos y a una mujer más actual.

 ‘Manuel Pertegaz’, la exposición

La planta baja arranca con varias piezas icónicas y representativas del diseñador, como el traje de novia-caftán en raso de algodón, que pertenece a la Colección Ana Molins de Roger, mientras que en las plantas primera y segunda conviven la alta costura y el prêt-à-porter siguiendo el orden establecido por las maisons de alta costura: trajes de fiesta, de cóctel y de día.

En la planta primera llama la atención un espectacular traje de noche en otomán de seda rojo, con el cuerpo bordado con hilos metálicos, lentejuelas y mostacillas, de 1981. En esta misma planta también se puede contemplar un actual traje de noche en gazar de seda crudo con bordes en negro, de 1973.

En la planta segunda, destacan un abrigo de cóctel verde en sarga de lana e hilos metálicos plateados, de 1972; y un vestido y chaqueta en tafetán de lino en color Bouton d’Or,de 1966.

En la tercera planta, los visitantes pueden acercarse a la creatividad de Manuel Pertegaz a través de los trajes de novia, desde el más convencional al más original. Aquí uno de mis favoritos es uno rosa palo de crêpe, gasa y raso de seda, de 1972.

Un inciso, entre los trajes de novia no está el que diseñó para la entonces Letizia Ortiz, aunque todo hay que decirlo, no fue una de sus creaciones más acertadas. Como dijo en su momento el magnífico diseñador español afincado en París Paco Rabanne, el traje llevaba a la novia y no la novia al traje.

Y en la última planta, la cuba del edificio, se proyecta el vídeo Manuel Pertegaz realizado por el fotógrafo Eugenio Recuenco, en el que los diseños de Manuel Pertegaz cobran vida sobre el cuerpo de la modelo Vanesa Lorenzo, que caminando dentro de un escenario, ayuda a apreciar mejor la riqueza de los tejidos, los magníficos cortes y los estudiados volúmenes.

¿Mi impresión? La verdad es que salí un poco decepcionada, como me ocurrió en la que dedicaron a ‘Jesús del Pozo’. Los vestidos de día y de cóctel, los trajes de novia y de noche, los abrigos, el vídeo protagonizado por Vanesa Lorenzo… maravillosos, pero la exposición me pareció un poco pobre, mal iluminada y mal explicada. ¡Incluso había vestidos mal planchados!

Quizá hubiera merecido un espacio diferente, aunque esta sala sea muy original. Para quien no lo sepa es un antiguo depósito de agua elevado, con una llamativa cúpula en la planta que fue la cuba, creado a principios del siglo XX por el Canal de Isabel II en el barrio de Chamberí.

Y también me hago una pregunta, ¿por qué no se puede hacer lo mismo que con las espectaculares y didácticas exposiciones que se han visto en Madrid de Yves Saint-Laurent en la Fundación Mapfre y de Hubert de Givenchy, en el Museo Thyssen?

 

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