Horchata de chufa, una bebida que siempre está de moda

Hasta hace unos años la llegada del verano se anunciaba en toda España con quioscos y terrazas repletos de gente disfrutando de bebidas refrescantes como la horchata de chufa.

La horchata de chufa es una bebida natural, nutritiva y refrescante típica de la Comunidad Valenciana que se elabora con agua, azúcar y chufas hidratadas (o molidas), además de ingredientes que potencian su sabor, como la canela y la cáscara de limón.

Además, Chufa de Valencia es una Denominación de Origen Protegida creada el 25 de septiembre de 1995 que protege e identifica el cultivo de la chufa en dieciséis pueblos de la Comunidad Valenciana.

La horchata es una bebida que se obtiene de las chufas que son unos pequeños tubérculos con forma de nudos que proceden de las raíces de la juncia avellanada, que se llama así por la forma de su fruto, parecido a la avellana.

Su elaboración comienza con el lavado del tubérculo, luego se pasa por un molino para su trituración, se deja un tiempo en maceración, se prensa varias veces y se obtiene el extracto final. Para acabar el proceso se le añade azúcar y se vuelve a tamizar. Hoy en día se comercializa una variante de horchata sin azúcar.

La horchata es una bebida refrescante que se distingue por su color blanquecino y su textura densa, ligeramente terrosa; su inconfundible sabor dulce, pero no demasiado, con cierto regusto amargo…

Se trata de una bebida energética y nutritiva, de origen completamente vegetal y con propiedades cardiovasculares similares al aceite de oliva, que contribuye a disminuir el colesterol y los triglicéridos, por su alto índice de ácido oleico.

Y para los más golosos hay que decir que la horchata se suele tomar acompañada de fartons, unos dulces de bollería alargados y glaseados con azúcar típicos del municipio valenciano de Alboraya, donde se elabora la mejor horchata de España.

Aunque su nacimiento se lo debe a la horchata, al ser un bollo ligero y esponjoso (elaborado con aceite de girasol y no con mantecas), combina también perfectamente con bebidas calientes.

Pero a lo que voy, hoy en día y para suerte de los muchos aficionados a esta bebida para disfrutar de ella no es imprescindible viajar a Valencia.

Sin ir más lejos, en Madrid hay tres establecimientos de toda la vida donde se puede disfrutar de una magnífica horchata y que no tienen nada que envidiar a los de la Comunidad Valenciana.

El primero de ellos y aunque parezca que son una especie a extinguir, hay que decir que en Madrid todavía existe uno de esos quioscos de toda la vida, conocido como de Miguel y José, en la calle Narváez, 8, esquina Jorge Juan.

Este mítico quiosco blanco y azul tiene el honor de ser el último establecimiento de venta de horchata a pie de calle abierto en Madrid. En la actualidad está regentado por los hermanos Miguel y José, que hacen que la unión de su familia con la horchata no se rompa. La receta es la misma que utilizaban sus bisabuelos, originarios de Crevillente. El local actual fue fundado en 1944, aunque sus bisabuelos y su abuela María comenzaron a vender horchata por todo Madrid en los años treinta.

Otra dirección imprescindible es la de la Horchatería Alboraya, que está en la calle Alcalá, 125, y además cuenta con dos locales más ubicados en la Plaza Felipe II y en el barrio de Santa Eugenia (Fuentespina, 19). Esta horchatería tiene fama de ser el establecimiento más auténtico de Madrid para probar horchata valenciana.

Además de la horchata, elaboran de forma artesanal la leche merengada y los helados, apartado en el que suelen innovar con frecuencia al introducir nuevos sabores en el propio establecimiento. Y por supuesto, también hay granizados y batidos.

Otra casa con solera, pero aquí nada más que se toma horchata y cuya historia se remonta a los años 50, es La Fábrica de Siempre, en el barrio de Tetuán. Comenzó con un puesto ambulante en Cuatro Caminos y después se trasladó a la calle Villamil, 44 (con entrada por Pedro Tezano, 11), donde aún funciona, dirigida por los descendientes de la familia García, originaria de valenciana.

Es decir que sesenta años después, esta horchatería sigue abierta y promoviendo el espíritu con el que nació: traer la mejor horchata casera hasta Madrid, literalmente, ya que la elaboran con kilos y kilos de chufa cultivada en los campos de Alboraya. Además, también ofrecen auténticos fartons de Alboraya, coca valenciana, granizados o helados.

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