Ultramarinos de ayer y de hoy, más de cien años llenando nuestras despensas

 

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En España se denominaba tienda de ultramarinos, coloniales o colmado a los establecimientos que vendían diversos productos de alimentación. Toma su nombre del conjunto de importaciones que se traían de las antiguas colonias españolas. Porque, evidentemente, la palabra ‘ultramarinos’ proviene de que originalmente los productos que se vendían en estas tiendas solían proceder de los territorios de ultramar, como el café, el té, el chocolate, las especias y otros productos de importación.

Múrria Barcelona 3Además de tener cierta apariencia entre tienda y almacén, solían ser establecimientos con uno o varios mostradores de mármol blanco, estanterías y cajones creados con maderas nobles, tarros de porcelana y cristal… En algunos casos, se utilizaban elementos decorativos sofisticados en los techos, sobre todo lámparas y molduras, y en otros, también magníficas pinturas.

Y por supuesto, además se veían antiguos instrumentos para medir las cantidades a granel, como las balanzas (desde la romana al peso electrónico), las guillotinas para cortar bacalao en salazón, los molinillos de café, los juegos de medidas de aceite...

Los ultramarinos se caracterizaban por no especializarse en un único tipo de producto, lo que al entrar les confería un conjunto muy personal de aromas que iban desde el café al bacalao.

MANTEQUERIAS_BRAVO (1)Los ultramarinos más antiguos que se conservan en España datan del siglo XIX, unos siguen siendo auténticos paraísos para todo sibarita que se precie de serlo, y otros se han reconvertido y en la actualidad son una divertida y sorprendente mezcla de tienda gourmet y restaurante.

La mayoría puede haber cambiado en algo su fisonomía, pero lo que nunca han perdido es ese punto de refinamiento y exquisitez que les ha caracterizado desde su creación y el ser una especie de centros neurálgicos de la vida social de muchas ciudades de España.

Aunque hay algunos que también son restaurantes, esta semana me voy a fijar en los que siguen siendo única y exclusivamente tiendas de ultramarinos. Además, voy a hacer un recorrido por los que por su valor histórico y artístico están considerados como los más bonitos de España.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAUltramarinos La Confianza se encuentra en pleno casco histórico de Huesca (Plaza Luis López Allué, 8 Huesca Tel. 974 22 26 32) y está considerada como la tienda de ultramarinos más antigua de España.

Su fundación se debe a un comerciante de origen francés, Hilario Vallier, que inauguró este establecimiento en 1871. En un primer momento el elegante local se destinó a mercería y sedería. Pero al poco tiempo se amplió el negocio con la venta de lujosos productos de importación venidos de ultramar como aromáticos cafés y chocolates, licores franceses o alimentos ahumados.

Sus productos estrella son santo y seña de la casa: el bacalao en salazón, todo tipo de legumbres, las especias, el chocolate y un amplio abanico de productos de Aragón.

El ultramarinos merece también una visita porque por encargo del primer propietario, el prestigioso pintor oscense León Abadías decoró en 1871 los techos del local con unas curiosas composiciones que son alegorías al comercio internacional y a los sofisticados productos que se vendían en el establecimiento.

Múrria Barcelona 10El Colmado Múrria (Roger de Llúria, 85 Barcelona Tel. 93 215 57 89) es un  establecimiento modernista que data del año 1898 y que está situado en la parte derecha del Ensanche de Barcelona.

En este colmado, con más de 115 años de historia, se confunde comercio con arte. Si en el interior hay pinturas de artistas reconocidos, su fachada modernista resume el arte de la tienda y muestra alguna de las cosas que hicieron grande el Modernismo como movimiento artístico. Los colores cálidos, la sugerencia de los volúmenes, el contraste entre materiales como el mármol, el cristal y la madera, la elegancia de las líneas, el orden y la pulcritud.

Cuando abrió este establecimiento en 1898 era un tostadero de café donde se fabricaban barquillos, bautizado como 'La Puríssima'. Así siguió hasta que en 1943 se hizo cargo de él Jaume Múrria, que acababa de independizarse de su socio y deseaba abrir su propio negocio en la calle Roger de Llúria.

En poco tiempo ofrecía una larguísima selección de vinos, embutidos, licores, conservas y, sobre todo, quesos de todas las procedencias, que lo han convertido en uno de los grandes referentes del comercio barcelonés.

MANTEQUERIAS_BRAVO (5)Mantequerías Bravo (Ayala, 24 Madrid Tel. 91 575 80 72) nace en 1931 como tienda de ultramarinos, a cuyo frente está Cruz Bravo, que fue capaz de no cerrar y seguir despachando incluso durante toda la Guerra Civil.

Su ubicación, en pleno Barrio de Salamanca, le permitió encontrar público desde el principio para servir los mejores productos que llegaban a la capital de España.

Su hijo, Juan Bravo, se especializó además en la venta de grandes vinos franceses y en la apuesta de nuevos productores españoles que empezaban a cambiar la forma de hacer vino en España.

En la actualidad Mantequerías Bravo es un referente en Madrid como enoteca, con más de 3.000 referencias de vinos y licores nacionales e internacionales, y ejemplo de tienda gourmet que ofrece la mejor selección de jamones y fiambres, patés, foie gras, quesos, caviar, aceites de oliva virgen extra, vinagres, sales, especias, cafés, tés, chocolates, galletas, legumbres, salsas y confituras.

Colmado Quílez BarcelonaY, por último, el Colmado Quilez (Rambla de Cataluña, 65 Tel. 93 215 87 85- 93 215 23 56) es otra de las tiendas del ultramarinos emblemáticas de Barcelona. El establecimiento lo funda la familia Vilaseca en 1908 y empieza como una confitería de barrio. Más tarde se convierte en el Colmado Quilez que a día de hoy sigue abierto al público.

En 1940 Julián Quílez continuó fielmente con la labor, ganando merecida fama en toda Barcelona. Desde 1974, el Colmado Quilez pertenece al Grupo Lafuente, que no ha querido cambiar el aire de la tienda, que llama la atención por su estética. De hecho, una de sus señas de identidad es la enorme fachada de 40 metros o sus 16 escaparates y aparadores, en una de las esquinas más céntricas de la ciudad.

En el Colmado Quilez destaca su selección de conservas, quesos nacionales y de importación, cafés, tés, espárragos, aceites, vinagres, caviar y ahumados. Entre sus especialidades también se encuentran los embutidos ibéricos, foie gras, caviar y conservas de las rías gallegas.

Además cuenta con 3.500 referencias de vinos nacionales y de importación, licores, aguardientes, whiskies, cervezas…

 

 

 

 

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