Un alegato estético contra la 'No Navidad' de Madrid

Los Campos Elíseos

Hace unos días estuve escuchando a Manuela Carmena cuando contestaba a las preguntas de los periodistas sobre la peatonalización de la Gran Vía de Madrid, que de momento solo se va a mantener durante esta época de Navidad, pero lo cierto es que tiene todas las papeletas de que sea para siempre.

Parece que todo son ventajas, aunque todavía no se sepa muy bien las consecuencias que tendrá para una ciudad como Madrid el corte de una calle de la importancia de la Gran Vía.

La alcaldesa de Madrid justificaba la peatonalización con varios argumentos, el principal es que en la mayoría de las capitales europeas las calles que integran el centro histórico son peatonales y eso ha supuesto un repunte económico de su vida social y comercial, una recuperación de los peatones de los espacios públicos, una disminución de la contaminación…

CoronaLlegado a este punto, me gustaría recordarle, y que conste que me persigue únicamente el afán de que a mí también me gusta que la ciudad en la que vivo esté a la altura de otras capitales de Europa y del mundo, que estamos en diciembre y que falta muy poco para celebrar la Navidad.

Sé que esto que digo puede parecer una obviedad, pero en Madrid no lo es. Cualquiera que se dé un paseo por el centro de la ciudad se va a llevar una gran decepción. Hay luces sí, pero no parece que sea Navidad. Es tal el afán de negar el aspecto religioso de esta festividad, que incluso la decoración de un monumento tan emblemático como la Puerta de Alcalá, en donde toda la vida se puso un Nacimiento, evoca más bien unas filigranas propias del arte nazarí.

IslandiaPor ello me gustaría que algunos miembros del Ayuntamiento de Madrid viajaran en estas fechas a otros países de Europa e incluso a Estados Unidos, Japón o Australia para que se dieran cuenta de que la mayoría de ellos, aunque no sean cristianos y mucho menos católicos, celebran la Navidad por todo lo alto y sin complejos.

VienaDe hecho en Londres, París, Roma, Bruselas, Viena, Berlín y en otras muchas ciudades de Alemania… las calles se transforman, todo se llena de color, se escucha música propia de la Navidad, proliferan los mercadillos callejeros, los escaparates de las tiendas son auténticas obras de arte, el encendido de las luces es todo un acontecimiento, los niños muestran su sorpresa y expectación, e incluso los primeros ministros o presidentes cantan villancicos… Y todo esto ocurre desde finales de noviembre o desde principios de diciembre.

Nueva YorkEn Estados Unidos la gente echa el resto en decorar sus casas y poner unos árboles de Navidad maravillosos y los vecinos de muchos barrios compiten por tener la casa mejor decorada.

Incluso el encendido del árbol de Navidad se convierte en un acontecimiento apoteósico en ciudades como Nueva York o Chicago y no digamos en Washington, en la Casa Blanca.

Sin ir más lejos, este pasado 2 de diciembre el presidente Obama ha estado acompañado por su mujer, Michelle, por su hija Sasha, y por los artistas Kelly Clarkson, The Lumineers, James Taylor , Chance The Rapper y los hispanos Marc Anthony y Eva Longoria. Además, la cosa no queda ahí, porque además cantaron villancicos, incluso uno tan viejuno como ‘Jingle Bells’.

Entrada Hotel PalaceEn fin... lo cierto es que en cuestiones navideñas en Madrid vamos de mal en peor, aunque todavía no se puede dar todo por perdido.

Lo que más llama la atención es que quizá por llevar la contraria, los principales hoteles de la ciudad como el Ritz, el Villamagna, el Adler o el Palace todos los años sorprenden con su maravillosa decoración.

En el caso del hotel Adler la decoración de Navidad es obra de Viveros Casla y en el del hotel Palace, de Silvosa Hermanos.

Hotel AdlerTambién los centros comerciales como La Moraleja Green o el Arturo Soria Plaza se llenan de luz, color y alegría, incluso este último instala un Nacimiento espectacular.

Lo mismo ocurre con los escaparates de las tiendas de las grandes firmas, así que pasear por muchas calles se convierte en un auténtico recreo para la vista.

Dortmund AlemaniaPorque sí, la Navidad da vida y alegría a cualquier ciudad y transforma su fisonomía.

Además ahora que anochece tan temprano contemplar una ciudad bien iluminada y decorada con refinamiento hace que te reconcilies con el mundo, aunque solo sea por unos días.

Desde aquí reivindico el lado estético de Navidad, porque lo tiene, porque me gusta y porque estoy harta de que en Madrid el laicismo se confunda con el feismo.

 

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