¡La toalla de playa ha muerto, viva el kikoy!

KikoysEsta semana voy a tratar un tema que tiene sobre todo divido al mundo playero, aunque el piscinero no se queda a la zaga. Este asunto tan peliagudo no es otro que el que enfrenta a los partidarios de las toallas de playa de toda la vida con los de los kikoys.

Tengo que aclarar que desde siempre he tenido debilidad por las toallas de playa, mejor dicho, me ha llamado la atención cómo destacan en la arena por su colorido, por sus diseños, por su calidad…

Porque la toalla no es meramente un trozo de felpa que sirve para secarse cuando se sale del agua del mar o de la piscina, o para tumbarse sobre ella; como ocurre con otras cosas cotidianas, también es un accesorio de moda.

Y desde luego no hay nada peor que llevar una toalla que se vea mala o, todavía peor, que haga publicidad de alguna organización o marca (aquí se llevan la palma las de los bancos, compañías de telecomunicación y bebidas refrescantes).

PLoeweero vayamos al grano. Se me ha ocurrido hablar de todo esto porque acabo de recibir información de que Loewe acaba de inaugurar su Summer Shop o, lo que es lo mismo, su tienda efímera de verano, en Ibiza. Y lo hace en un espacio tan vanguardista como el Museo de Arte Contemporáneo, con una colección inspirada en la colorida y abstracta obra del artista británico John Allen. En ella se encuentran los famosos estampados ‘Falling Leaves’, ‘Cornish Harbour’ y ‘Pink House in Cumbria’, que se reproducen entre otras piezas, en maravillosas toallas de playa.

Hay que reconocer que desde siempre Loewe ha contado con una amplia variedad de toallas de playa, cada cual más bonita. Igual ocurría con Hermès y con otras firmas que las presentaban en sus colecciones de primavera-verano. Ni que decir tiene que una toalla de este tipo, aunque era una pequeña inversión (desde luego nada que ver con la locura de precios de ahora), merecía la pena y mucho.

Y al contar todo esto me ha invadido una pizca de melancolía porque todavía recuerdo una toalla de playa de Loewe que tuve hace años y que duró una barbaridad. Era de color negro, ribeteada en blanco y con un bolsillo muy útil en una de las esquinas superiores.

El caso es que a nadie medianamente interesado en los accesorios playeros se le puede escapar que desde hace algunos veranos las cosas están cambiando. ¿Y en qué se aprecian cambios? Pues sin ir más lejos en que poco a poco las maravillosas toallas de playa de toda la vida se están sustituyendo por las prácticas y ligeras toallas pareo o kikoys.

Y para quienes desconozcan lo que es un kikoy, aquí va una sencilla explicación, acompañada de un poco de historia.

Kikoys 2Originariamente, el kikoy es la indumentaria tradicional swahili (muy parecida a lo que aquí conocemos por pareo), exclusiva del litoral de África Oriental.

Su origen se remonta a los mercaderes árabes que recalaban en la costa del Índico para comerciar con productos textiles.

En un principio el kikoy se utilizó como indumentaria masculina, en forma de falda anudada en la cintura. Esta prenda fue evolucionando uniéndose al exuberante colorido africano y a su variedad, cobrando carácter propio y convirtiéndose en la indumentaria habitual en la zona para hombres, mujeres y niños.

Los originales se confeccionan a mano, son 100% algodón y se caracterizan por su vistoso colorido. Su tamaño es el de una toalla de playa grande, pero pesa mucho menos, se seca más rápido, no recoge arena y abulta muy poco.

Kikoy El Corte InglésAdemás, consta de dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, es un pareo estampado de gran tamaño, generalmente rematado con flecos, y, por el otro, va forrado con un tejido de toalla de microfibra en tono liso.

El kikoy original se diseña y manufactura en telares keniatas con hilos del mejor algodón de la región y con tintes ecológicos. El acabado, totalmente artesanal, lo realizan mujeres rematando los característicos flecos del tejido, tornándolos y anudándolos a mano desde sus hogares. Los tintes utilizados son de primera calidad y ofrecen un abanico de colores inimitable e irresistible.

De hecho, la paleta de colores es infinita: gamas vibrantes, gamas pastel, gamas oscuras, con combinaciones lisas y rayadas que hacen del kikoy una pieza única, exclusiva e irrepetible.

Además, su tejido suave y resistente y sus infinitos colores hacen del kikoy una prenda enormemente versátil, que se puede utilizar como pareo, toalla-pareo, foulard, bufanda, porta-bebés, turbante, mantel, colcha…

Turtle BayEn España se venden en muchos sitios, incluido El Corte Inglés, con sus marcas Gloria Ortiz o Jo & Mr Joe, pero también los encuentras en otras firmas como Dayaday, Desigual Southern Cotton, Georges Rech o Easy Wear.

Pero quizá para encontrar los más auténticos una dirección más que interesante es Kikoyshop Malaika. Los precios van de los 20 a los 40 euros. Otra marca imprescindible es Turtle Bay-Watamu, donde los precios de los kikoys son a partir de los 48 euros.

 

 

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