Dieta atlántica, lo mejor del mar y de la tierra

Ría de Vigo 2Nos guste o no, estamos en plena operación bikini y mucha gente ya ha empezado dietas de lo más variadas y, todo hay que decirlo, más o menos saludables. Por eso, esta semana voy a hablar de una dieta, que no es estrictamente para adelgazar, sino más bien un modo de vida, la dieta atlántica.

Dieta atlánticaAunque no tengo nada en contra de la dieta mediterránea, más bien pienso que es una de las mejores del mundo, casi que me decanto por la atlántica.

En este punto he de decir que pesan mucho mis orígenes coruñeses, por parte de padre, y también mis veranos en mi querida ría de Pontevedra. Otra cosa que reconozco es que me encanta porque parece que me la han hecho a medida, siempre he sido mucho más de pescado y marisco que de carne.

Sin querer inmiscuirme en las sabias recomendaciones de mis compañeras de blog, las muy reputadas Karmen Rúcula y Gala Galena, mi post va a tratar sobre la dieta atlántica, que podría decirse que compagina lo mejor del mar y de la tierra.

Cabo FinisterreLo cierto es que no voy a descubrir la pólvora mojada porque se trata de la dieta tradicional que se ha seguido desde tiempos inmemoriales en el sur de la Europa atlántica, es decir en Galicia y Portugal.

Y en este momento me toca dar el toque científico, porque un aspecto importante a tener en cuenta es que se ha observado que los que viven en estas zonas geográficas tienen tasas muy bajas de mortalidad debido a enfermedades cardiovasculares. También está considerada como una buena dieta para combatir la obesidad, ya que reduce la grasa corporal y el colesterol.

Pero, ¿en qué consiste la dieta atlántica?

Se trata de una dieta saludable y equilibrada que incluye alimentos de todos los grupos alimenticios y que aporta todos los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo.

Pero para haceros una idea clara sobre ella, os diré que se basa en varios puntos fundamentales:

GrelosConsumir frutas y verduras y hortalizas de temporada en abundancia.

De las hortalizas, las más habituales son: el repollo, las berzas, los grelos o las nabizas. Por supuesto que además de otras como las judías verdes (para mí, vainas), las zanahorias, las cebollas (en Galicia son dulces) y los pimientos.

Las verduras y hortalizas se suelen elaborar hervidas, rehogadas o a la gallega (con ajada y pimentón)

En el apartado de las frutas tienen cabida todas, sin excepción, incluidos los frutos secos como las castañas y nueces.

Pan gallegoConsumir cereales, patatas y legumbres. En este apartado es importante señalar que son mucho mejor los panes elaborados con harinas integrales y, por supuesto, las patatas hervidas o cachelos.

Para los menos versados en la patata gallega, y resumiendo, un cachelo es una patata cocida en trozos en agua con sal, aunque también hay quien le añade laurel.

Para los gallegos del interior no implica nada más, mientras que para los de la costa implica haber hervido la patata con piel.

MariscoConsumir pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) al menos tres o cuatro veces por semana. Este es uno de los pilares principales de la dieta atlántica.

Ya se sabe que aportan proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega−3, vitamina D, calcio (que sobre todo se encuentra en los pescados de pequeño tamaño consumidos con espinas, como los jurelitos o las xoubiñas sardinas pequeñas o sardinillas), y también los pescados en conserva, como las sardinas, las sardinillas, el bonito, el atún…) y oligoelementos.

AlgasConsumir algas, también conocidas como las verduras del mar. Tienen un alto valor nutricional por su bajo contenido en calorías y grasas, su alta concentración de minerales, vitaminas, proteínas (aminoácidos esenciales) y carbohidratos no digeribles, y su nivel de fibra.

También son ricas en vitaminas y minerales. Tienen más calcio que la leche, más hierro que las lentejas y tanta vitamina C como un tomate.

Además, como se pueden encontrar en los supermercados, hipermercados y tiendas especializadas deshidratadas o en conserva, pueden consumirse durante todo el año.

Vaca gallegaConsumir productos lácteos a diario. Aportan proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio o fósforo) y vitaminas.

Los lácteos pueden ser frescos, como la leche, o fermentados, como los yogures, quesos y requesones.

Las carnes deben consumirse con mucha moderación. Y principalmente carnes magras acompañadas de verduras, legumbres o patatas.

Beber gran cantidad de líquidos, principalmente agua. Aquí voy a hacer un alegato en favor de las excelentes aguas minerales gallegas, con o sin gas (Fontenova, Cabreiroá, Mondariz, Sousas, Fuente del Val, Fontecelta). También es importante un consumo moderado de vino que ha de ser siempre acompañando a las comidas.

Aliñar y cocinar los alimentos con aceite de oliva virgen extra.

Rodaballo con verduritasOptar siempre por la sencillez a la hora de cocinar para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, su valor nutritivo.

Se recomienda preparar los platos hervidos o a la plancha o brasa. Y por supuesto también el guiso antes que las frituras o los empanados.

De todos es sabido que en Galicia hay una gran tendencia a cocinar el pescado hervido en un caldo corto, a la gallega (con ajada y pimentón) o acompañado de cachelos y mayonesa.

Por último y sin querer ser una pesada, no hay que olvidarse de realizar alguna actividad física cada día, ya que es tan importante como comer adecuadamente. Eso sí, una actividad comedida, acorde con la edad de cada uno, fundamental, y con la condición física. Tampoco se trata de producirse lesiones o llegar hasta la extenuación.

 

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