Yecla, el paraíso de la monastrell

Monastrell|EFE

Situado en el Altiplano murciano, enclavado entre las provincias de Alicante y Albacete, se encuentraYecla, un municipio que escritores como Azorín etiquetaron de “triste, sombrío y tétrico”, calificativos que a la vez le sirvieron para convertirse en la ciudad símbolo de la Generación del 98. Mucho ha cambiado Yecla desde entonces. Ha pasado más de un siglo desde que Pío Baroja contemplara aquel “pueblo terrible” en su Camino de perfección y hoy, el municipio más septentrional de la provincia murciana, ofrece al visitante recogimiento, amabilidad y una importante oferta gastronómica.

Monastrell|EFEAun así, si hoy Yecla destaca por algo en especial es por sus vinos. El clima de esta zona es tan duro como su vecina Jumilla: muchísimo calor en verano y fríos extremos en invierno. Con más de 3.000 horas de sol anuales y escasas precipitaciones, los terrenos para el cultivo de la vid son pobres, con gran proporción de tierra caliza y suelos permeables que aprovechan al máximo las escasísimas lluvias. Con este duro panorama climático, la recia Monastrell ocupa el 85% del viñedo de Yecla. El resto del mapa vinícola se lo reparten otras tintas como Garnacha, Syrah o Cabernet Sauvignon y algunas variedades blancas como Macabeo o Airen.

La Monastrell es un tipo de uva tinta especialmente mediterráneo, pues se extiende por todo el Levante (desde Alicante hasta Valencia) y en Murcia tiene presencia mayoritaria en las tres denominaciones de origen: Bullas, Jumilla y Yecla. Está totalmente adaptada a las condiciones climáticas de la zona, es capaz de aguantar las diferencias de temperaturas, los veranos calurosos y prolongados y los periodos largos de sequía.

Basilica de la  Purisima de Yecla

Basilica de la Purisima de Yecla

Para Yecla el vino siempre ha sido de vital importancia para su economía –junto con el sector del mueble y la madera- y por ello en 1975 se le concedió la Denominación de Origen, siendo la única de España que integra un solo término municipal. Actualmente hay once bodegas, nueve de ellas embotelladoras y el 80% de los vinos se exportan al extranjero. El poco vino yeclano que se queda en el mercado nacional no es fácil de encontrar, pues se concentra principalmente en Murcia, Madrid y Cataluña.

¿Qué hacer?

Una visita a esta localidad, que del 5 al 8 de diciembre celebra sus fiestas mayores declaradas de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, no puede estar exenta de conocer varias bodegas y saborear los suaves pero persistentes vinos que ofrece la Monastrell.

Visita a Bodegas Castaño: Esta bodega es la más grande de Yecla y sus vinos son los más reconocidos de la zona. Hace apenas una semana, la Guía Peñín de 2015 destacó a tres de ellos por encima de los 90 puntos. El vino Casa Cisca 2012, 100% Monastrell, consiguió 94 puntos. Los vinos Casa de la Cera 2011 y Detrás de la Casa Syrah 2011 alcanzaron los 93 puntos. Para Peñín, los vinos de Castaño son el gran ejemplo “de cómo compaginar la concentración frutal de la zona con la complejidad y el equilibrio que poseen los mejores vinos de España”. Dentro de la web de Rutas del Vino Yecla organizan visitas guiadas, ya no solo a la bodega, sino también a los viñedos.

Comida en Barahonda: Una vez conocida la bodega más grande de Yecla y saboreados sus magníficos vinos, llega el momento de la comida. Y qué mejor lugar para hacerlo que en la segunda bodega yeclana, la de Barahonda, que alberga el restaurante más valorado de toda la comarca. Situado en la carretera que une a Yecla con Pinoso, ofrece tres menús a 27, 37 y 55 euros, regados con los mejores vinos de esta bodega, también elaborados principalmente con la Monastrell y con importantes premios en su haber. Por ejemplo, el crítico Robert Parker ha puntuado en varias ocasiones con más de 90 puntos su vino HC, uno de los más valorados de la bodega. Entre los platos más destacados de su restaurante, está el lomo alto de buey Angus con cenizas o el rape envuelto en wakame con pétalos de tomate hinojo, ajo tostado y salsa de bellum. Destacan también el bacalao con crema de coliflor o el magret de pato con manzana.

Bodega y restaurante de Barahonda

Bodega y restaurante de Barahonda

Paseo por el casco histórico: Para poder digerir tan copiosa comida, es aconsejable dar un paseo por el casco urbano de la ciudad. La Plaza Mayor conforma un conjunto histórico de gran belleza formado por una serie de soportales con arcadas renacentistas, poco frecuentes en la región levantina. En uno de sus laterales se sitúa el ayuntamiento, edificio construido en la primera mitad del siglo XVI. Enfrente, la lonja, formada por una edificación renacentista sobre los soportales con arcadas y a su derecha la Torre del Reloj del siglo XIX y el Auditorio Municipal, ubicado sobre los cimientos de la ermita de la Virgen de las Nieves que desapareció en el siglo XVII. Al fondo de la calle, se erige majestuosa la Iglesia Vieja o de La Asunción, que comenzó a construirse en 1512, terminándose cuatro décadas después. Destaca la torre, construida a mitad del siglo XVI, con un friso con cabezas esculpidas, mezclando armonía y esbeltez. Y en el lado opuesto de la empinada calle destaca la cúpula semiesférica construida con teja vidriada azul y blanca y decorada en espiral de la Iglesia Nueva o Basílica de la Purísima. Terminada su construcción en 1868, tras un siglo de arduo trabajo, este gran edificio neoclásico de más de 50 metros de largo y 40 de ancho es uno de los emblemas de Yecla. En el interior destacan sus frescos y retablos, pero especialmente la Virgen de las Angustias, realizada por el imaginero barroco Francisco Salzillo.

Fachada sur de la Iglesia Vieja

Museos importantes: La ciudad de Yecla acoge dos importantes museos que son de obligada visita. Ambos se encuentran en la Casa de Cultura de la ciudad, antiguo palacete construido a fines del siglo XVIII y perteneciente a la familia hidalga de los Ortegas. El primero de ellos es el moderno Museo Arqueológico (MAYE), que recoge interesantes muestras de las cuatro grandes civilizaciones que han habitado este municipio: prehistórica (y sus pinturas rupestres en el Monte Arabí), íbera (donde destaca la dama oferente hallada en el Cerro de los Santos), romana (con el yacimiento de una villa rústica en el paraje de Los Torrejones) y árabe (con la localización de un poblado árabe y multitud de cerámica a la espalda del Cerro del Castillo). El segundo es el Museo de Réplicas de El Greco (ReGreco), que recoge73 réplicas de otras tantas obras originales del pintor griego realizadas por el pintor yeclano Juan Albert Roses. Es la única colección de réplicas del Greco certificada por el Ministerio de Cultura para ser expuesta por todo el mundo.

La Zaranda y su decoración vintage

La Zaranda y su decoración vintage

Dónde cenar: Concluido este completo día enoturístico y cultural, llega la hora de la cena. Una buena elección es sin duda La Zaranda, una casa fundada en 1947, consolidada hoy como una de las tabernas de más arraigo y tradición de Yecla. Mantiene su vocación como bar típico, pero incorporando una cocina donde se conjuga modernidad y tradición, además de un alto nivel de calidad. Sus brochetas de pollo thai, el rabo de toro en tartar con patata y cebolla suave o sus gambas con gabardina son algunas de las tapas más destacadas que se han de regar siempre con algún vino yeclano del amplio elenco que ofrece.

Para dormir: Además de los dos hoteles que cuenta la localidad (Hotel La Paz y Hotel Avenida) cabe destacar un número creciente de casas rurales especialmente acogedoras. Una de ellas es El Castillico, situada a solo diez minutos del casco urbano, en la subida al Santuario que acoge a la patrona. Esta casa rural, con capacidad máxima para seis personas, está rodeada de jardines y cuenta con solárium y un torreón característico.

Los premiados gazpachos yeclanos de Los Chispos

Los premiados gazpachos yeclanos de Los Chispos

Otros placeres: Si decidimos alargar un poco más la visita, Yecla cuenta con otros placeres gastronómicos que no hay que perderse. Destaca por ejemplo la visita a la Almazara Deortegas, donde podrá catar y adquirir aceite de oliva virgen extra ecológico de calidad suprema y que ha sido recientemente evaluado con 95 puntos en la prestigiosa guía “Flos Olei 2015”, donde aparecen los aceites de oliva virgen extra más destacados del mundo. O comerse unos típicos gazpachos yeclanos en el restaurante Los Chispos y que cuentan con el primer premio del Certamen Nacional de Variedades de Gazpachos celebrado en la ciudad de Enguera (Valencia) acompañados por un buen vino de Bodegas La Purísima, la tercera bodega en tamaño de la ciudad. Por último, para llevarse un buen recuerdo es interesante visitar la empresa de Los Libricos, un dulce típico yeclano que desde 1850 elabora artesanalmente la misma empresa familiar.

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