Mercadillos, outlets y ‘pop up stores’ I

¡No sé cómo lo haces, pero yo entre tantas cosas no encuentro nada! ¿No os suena este comentario cuando hablas de que has estado en tal o cual mercadillo? Además da igual de que el mercadillo en cuestión sea el de Portobello en Londres o el Mercado de las Pulgas de París, siempre hay alguien que hace ese comentario.

Hay veces que pienso que realmente es cierto que hay gente que tiene una nula capacidad para comprar en un mercadillo, feria o similar. También he de reconocer que otras veces me entran serias dudas. Más bien creo que hay gente a la que le da repelús y que piensa que si te compras algo en un mercadillo vas a coger hasta la peste bubónica. Sin ir más lejos, mucha gente cree que la ropa y otros objetos que se venden son usados.

A mí el hecho de comprar en mercadillos me parece un plan divertido, entretenido, distinto y en mi caso el problema está en que siempre encuentro algo. Además me gusta el ambientillo y me parece lo más esa sensación que se experimenta cuando te encuentras de sopetón con algo sorprendente y que merece la pena después de haber mirado y rebuscado durante horas. Porque lo que sí está claro es que a los mercadillos hay que ir con tiempo y tener mucha paciencia.

Por supuesto que hay todo tipo de mercadillos e incluso hay muchos que están especializados en muebles, libros… Y desde luego también los hay más sofisticados que otros.

Mención aparte merecen los magníficos mercadillos que abren sus puertas durante la época de Navidad en distintos países europeos y, por supuesto, los benéficos como por ejemplo el Rastrillo de Nuevo Futuro o el Mercadillo de Navidad de la Orden de Malta que se organizan en Madrid también durante esas fechas.

De todos ellos tarde o temprano hablaré, pero esta semana me voy a centrar en mis mercadillos favoritos de Madrid.

Sin duda el mercadillo madrileño por excelencia es El Rastro. Por su alguien lo desconoce, debe su nombre al rastro de sangre que en el siglo XVI se dejaba al transportar a los animales desde el matadero -situado a orillas del río Manzanares- hasta la Plaza Mayor, donde se situaba la Casa de la Carnicería. En este camino se instalaron, un siglo más tarde, los curtidores, aprovechando la gran cantidad de agua que había en la zona necesaria para el tratamiento de las pieles, dando origen al actual Rastro, ya que junto a ellos se fueron instalando vendedores ambulantes.

Hoy es uno de los mercadillos más visitados de todo Madrid y con mayor atractivo turístico, ya que está situado en una de las zonas más antiguas de la capital.

En sus cientos de puestos, que parten de la Plaza de Cascorro y que engloba la calle de la Ribera de Curtidores, la Plaza del General Vara del Rey o la calle Rodas, entre otras, se pueden encontrar pieles, objetos de madera, artesanía, muebles, animales, productos de segunda mano o discos.

Todos los domingos y festivos, las calles de La Latina se llenan de compradores y visitantes, ya que hoy El Rastro congrega cada semana a más de mil puestos, en los que es posible encontrar prácticamente de todo. Por cierto, en el año 2000 fue declarado Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid.

Pero además de El Rastro hay otros mercadillos que merecen la pena. Para que os hagáis una idea en la Comunidad de Madrid hay un total de 186 mercados callejeros, 26 de ellos en la capital, repartidos por quince Distritos.

El Mercadillo de Majadahonda es uno de los mercadillos más grandes y con más vida de la región. Se celebra todos los martes y sábados por la mañana, desde la 9 hasta las 14, 30 horas, entre las calles Erina, Santa Catalina y la calle de la Luna.

En sus 10.000 metros cuadrados de superficie, dos veces por semana se colocan 180 puestos. Las mejores ofertas se encuentran al final de la mañana, cuando están más dispuestos a bajar precios, pero cuando más apetecible está para pasear es a primera hora de la mañana, ya que la mayoría de la gente llega hacia las 12.

Hay de todo. Ropa barata y de temporada. Ropa interior. Zapatos de marca con descuentos o en plan baratillo pero con gracia. Complementos como bolsos de todos los colores, cinturones, carteras, bisutería o gafas de sol. Ropa para la casa, con puestos de manteles clásicos y modernos, alfombras, sábanas, incluso telas. Exquisitas frutas y verduras que no tienen nada que ver con las de los supermercados, soberbios los tomates kumato, rambo o raft (te los dan a probar). Menaje del hogar, ferretería, complementos de cocina…todo lo que tú quieras. Pequeños muebles como cestos y lámparas. Regalos de todo tipo, como flores secas, juguetes de madera, o brújulas de latón… Todo lo que se te pueda ocurrir, lo encuentras.

Uno de los más grandes y emblemáticos de la capital, después de El Rastro, es el mercadillo que se celebra todos los domingos en el distrito de Tetuán, con el mismo sabor popular que su competidor, pero con menos aglomeraciones y más espacio para curiosear entre puesto y puesto. Ubicado en la Avenida de Asturias, entre las calles San Aquilino y Vía Límite, aunque originalmente se extendía a lo largo de la calle de Marqués de Viana), donde existían tiendas y chamarilerías que han ido desapareciendo con el tiempo. Este rastro cuenta con unos 255 puestos de lo más variado, donde se puede comprar frutas y verduras, artesanía, ropa o complementos.

Si en otros tiempos fue un rastro con abundantes puestos de viejo, ahora es cada vez más un mercado de ropa, que incluye además un mercado de fruta y verdura. Los puestos de libros han ido desapareciendo.

El mercadillo de Tetuán sirve desde luego para el paseante que quiera descansar de las calles empinadas y estrechas del Rastro de Cascorro. Y por supuesto para comprar fruta.

Y por último, el También hay varios puestos de alimentación en los que se venden frutos secos, estupendos encurtidos y dulces.

Asimismo y desde hace unos años, este mercadillo cuenta con una cada vez más amplia oferta de ropa, calzado, complementos, menaje del hogar y textil.

El mercadillo se celebra todos los domingos de 9 a 14 horas y la dirección exacta es Carretera Estación de Hortaleza. No tiene pérdida.

Desde aquí os animo a que os paséis por alguno de ellos. Es un plan estupendo de mañana del sábado o mañana del domingo. Un consejo: llevad dinero en efectivo, aunque en algunos puestos también admiten tarjeta.

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